Mundo

Irán promete respuestas “más rápidas e intensas” tras la ronda de ataques en el estrecho de Ormuz

El principal negociador iraní advierte una escalada militar que pone en jaque al mercado energético global y a la economía argentina.

El principal negociador de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió este domingo que las respuestas a los ataques estadounidenses serán “más rápidas, más intensas y más dolorosas”. La amenaza se produce tras un intercambio de fuego que dejó a la Guardia Revolucionaria atacando buques de guerra y petroleros de EE. UU., mientras el CENTCOM estadounidense reportó la destrucción de tres embarcaciones iraníes en el estrecho de Ormuz.

Escalada de los enfrentamientos en el estrecho de Ormuz

El sábado, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó un dron naval contra una unidad estadounidense y disparó contra tres petroleros que, según Teherán, navegaban por rutas no autorizadas. En respuesta, el comando central de EE. UU. (CENTCOM) informó que sus fuerzas “inhabilitaron” dos petroleros cerca de la isla de Kharg y destruyeron por completo un tercero en el mar de Omán. Las autoridades estadounidenses aseguraron que sus buques de guerra evadieron con éxito los ataques iraníes.

Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, Irán ha mantenido un bloqueo parcial del paso por Ormuz, mientras Washington impone un contrabloqueo sobre puertos iraníes y una campaña de “asfixia económica” que busca estrangular la ya debilitada economía persa. La Guardia Revolucionaria, a través de su vocero Hossein Mohebi, afirmó que cualquier agresión contra los intereses iraníes provocará un daño económico a EE. UU. “Si Estados Unidos quiere causarle a Irán un daño económico de un dólar, se provocará a sí mismo decenas de dólares en daños”, sostuvo.

Reacciones en Washington y la postura de la Casa Blanca

El almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, replicó a la amenaza iraní diciendo: “Si disparan contra dos de nuestros buques, vamos a imponer un costo económico aún mayor: vamos a destruir tres de los suyos”. Sin embargo, la administración del presidente Donald Trump ha tratado de restarle importancia al conflicto, calificándolo de “insignificante” y evitando usar la palabra guerra. El vicepresidente JD Vance incluso afirmó que “no lo llamaría una guerra” en medio de la campaña electoral de mitad de mandato.

Esta postura busca contener el nerviosismo del electorado estadounidense, pero la escalada en Ormuz sigue generando incertidumbre en los mercados internacionales de energía. Los precios del crudo Brent y del WTI han registrado subidas abruptas, lo que repercute directamente en las economías dependientes de importaciones petroleras.

Qué significa para la economía argentina y el bolsillo de los cordobeses

Para Argentina, la turbulencia en Ormuz no es un asunto lejano. El país importa la mayor parte del crudo que consume, y cualquier interrupción en el paso del estrecho eleva los precios del combustible en los mercados internacionales. En los últimos meses, la inflación en Argentina ya supera el 150 % y el precio de la nafta ha subido más del 30 % frente al dólar. Un nuevo aumento derivado de la crisis en Ormuz se traduciría en mayores costos para los transportistas, mayor presión sobre los precios de los alimentos y un golpe más al bolsillo de los cordobeses, que ya enfrentan una vida cotidiana complicada.

Además, la incertidumbre geopolítica afecta las decisiones de inversión extranjera. Empresas argentinas del sector agroexportador, que dependen del transporte marítimo, temen que los seguros de carga se encarezcan y que los tiempos de tránsito se alarguen. En Córdoba, los productores de soja y maíz vigilan de cerca los movimientos del mercado para anticipar el impacto en los contratos de exportación.

El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Santiago Peters, ha señalado que el país mantiene una posición de “no intervención” y llama al diálogo como la única vía para desactivar la tensión. Sin embargo, la realidad es que cada disparo en Ormuz repercute en la balanza comercial argentina y, por ende, en la capacidad del Estado para financiar programas sociales en provincias como Córdoba.

Tras la tormenta: lecciones históricas y riesgos para la región

El estrecho de Ormuz ha sido escenario de conflictos desde la época del Imperio Persa. En la década de 1980, durante la guerra Irán‑Irak, el paso se convirtió en un punto estratégico para la exportación de petróleo y, al mismo tiempo, en un objetivo de ataques navales. Las lecciones de aquel periodo indican que cualquier cierre o bloqueo prolongado genera crisis energéticas globales y desestabiliza economías dependientes del crudo.

En la actualidad, la presencia de potencias como China y Rusia en la región añade capas de complejidad. Ambas naciones han incrementado su cooperación con Teherán, lo que podría traducirse en una mayor resistencia frente a la presión estadounidense. Para Argentina, esto implica la necesidad de diversificar sus fuentes de energía y buscar acuerdos que reduzcan la exposición a los vaivenes del mercado internacional.

Mientras tanto, la población cordobesa sigue sintiendo el peso de la inflación y la incertidumbre. Cada alza del combustible se refleja en el costo del transporte público, en la tarifa del gas y en la cadena de precios de los alimentos. La amenaza de Irán de respuestas “más rápidas e intensas” no solo es un asunto de geopolítica; es una pieza más del rompecabezas que define el día a día de los argentinos.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO