Congelar óvulos en la Selección femenina: la polémica que desata la bronca de Ana Peleteiro
La RFEF financia la criopreservación de óvulos y Ana Peleteiro la denuncia como una presión que no resuelve la incompatibilidad entre maternidad y carrera.

Congelar óvulos en la Selección femenina: la polémica que desata la bronca de Ana Peleteiro
Madrid, 6 de septiembre de 2026 – La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) anunció que financiará la congelación de óvulos a las futbolistas que integran la Roja femenina y lo deseen, con el objetivo de que puedan ser madres una vez superados sus años de mayor rendimiento. La medida, que pretendía ser un gesto de apoyo, ha generado una fuerte polémica encabezada por la atleta olímpica Ana Peleteiro, quien la califica de presión encubierta y de una solución que no ataca el verdadero problema: la incompatibilidad entre maternidad y carrera deportiva.
La medida de la RFEF y la reacción de Ana Peleteiro
Según el comunicado oficial, el programa cubrirá los costos de la criopreservación, que pueden alcanzar los 5.000 euros por ciclo, y ofrecerá asistencia médica a las jugadoras que opten por este camino. La intención es que, al terminar su vida deportiva, puedan intentar ser madres con óvulos que aún conservan la calidad de sus años de mayor fertilidad.
Peleteiro, triple campeona olímpica de salto triple, no tardó en manifestar su desacuerdo. Para ella, la iniciativa es un parche que ignora la raíz del problema: la falta de políticas que protejan a las deportistas durante el embarazo y el posparto. “No se trata de ofrecer una solución tecnológica, sino de garantizar contratos, reincorporaciones y guarderías que no penalicen a la mujer que decide ser madre”, señaló la atleta en una entrevista concedida a medios locales.
Más allá de la ciencia: ¿qué piden las deportistas?
El debate no se limita a la criopreservación. Las futbolistas exigen que la RFEF implemente medidas estructurales: cláusulas que mantengan los salarios durante la gestación, licencias de maternidad que no supongan recortes de sueldo y la garantía de volver al plantel después del parto sin perder el puesto. En otras disciplinas, como el atletismo, ya existen protocolos que contemplan la reincorporación progresiva y el acompañamiento psicológico, pero en el fútbol femenino todavía hay un vacío legal que deja a las jugadoras en una posición vulnerable.
En 2018, la campaña #científicaomadre, liderada por investigadoras españolas, puso en la palestra la misma problemática en el ámbito científico. Las mujeres que combinaban la investigación con la maternidad veían sus carreras estancadas por la falta de reconocimiento de los periodos de baja por embarazo. El paralelismo entre ambas luchas muestra que la presión para posponer la maternidad es una constante en los sectores donde la competitividad está ligada a la edad.
Riesgos médicos y económicos de postergar la maternidad
La congelación de óvulos, aunque avanzada, no elimina los riesgos asociados al embarazo tardío. Estudios internacionales indican que las gestaciones entre los 35 y 40 años presentan mayor incidencia de diabetes gestacional, hipertensión y complicaciones obstétricas, incluso cuando los óvulos son jóvenes. Además, el cuerpo de la madre envejece, lo que puede afectar la respuesta al parto y la recuperación postparto.
Desde el punto de vista económico, el costo del procedimiento es elevado y, en muchos casos, recae sobre la propia deportista o su club. En Argentina, por ejemplo, el precio de una criopreservación supera los 300.000 pesos, una cifra que muchas jugadoras de la Superliga femenina consideran inalcanzable sin apoyo institucional. La medida de la RFEF, por tanto, podría beneficiar solo a una minoría con recursos, mientras que la mayoría sigue enfrentando la disyuntiva entre seguir su pasión o formar una familia.
Raíces de la disputa: la historia de la mujer en el fútbol español
El fútbol femenino en España ha recorrido un largo camino desde la clandestinidad de los años 70, cuando las jugadoras entrenaban en campos de tierra y apenas contaban con equipamiento básico. La profesionalización llegó tardíamente, con la creación de la Primera División en 2001 y la incorporación oficial de la Roja femenina a la UEFA en 2011. Desde entonces, los éxitos internacionales –como el subcampeonato del Mundial 2019– han impulsado una mayor visibilidad, pero también han expuesto las brechas estructurales en cuanto a salarios, condiciones laborales y derechos reproductivos.
En la provincia de Córdoba, clubes como Talleres y Belgrano han impulsado programas de formación femenina que incluyen charlas sobre salud reproductiva y planificación familiar. Sin embargo, la ausencia de normativas claras a nivel nacional deja a las jugadoras sin un marco de protección que les permita conciliar la maternidad con la carrera deportiva sin temor a perder su puesto o su sueldo.
La polémica actual vuelve a encender la discusión sobre la necesidad de un convenio colectivo que incluya cláusulas específicas para la maternidad en el deporte profesional. Mientras tanto, la presión sobre la RFEF aumenta, y la voz de Peleteiro se suma a la de cientos de atletas que exigen cambios estructurales más que soluciones puntuales.
Un vistazo al futuro: ¿qué puede cambiar?
Si la RFEF decide ampliar su programa y acompañarlo de medidas de protección laboral, podría sentar un precedente para otras federaciones europeas. En Argentina, la AFA ya contempla la posibilidad de licencias de maternidad pagas para jugadoras de la Superliga, aunque aún falta legislación que las haga obligatorias.
En última instancia, la cuestión no es solo tecnológica, sino cultural: romper la idea de que la maternidad es un obstáculo para la excelencia deportiva. Sólo con políticas integrales y un cambio de mentalidad se podrá garantizar que la pasión por el fútbol no tenga que ceder ante la presión de decidir cuándo ser madre.
Eco de una lucha que no se detiene
La historia de la mujer en el deporte está marcada por batallas constantes contra estereotipos y barreras institucionales. Desde la creación del primer club femenino en la década de 1970 hasta la reciente exigencia de salarios equiparables, cada paso ha sido fruto de una lucha colectiva. En Córdoba, la memoria de pioneras como María del Carmen “Carmelita” García, que jugó en la década de los 80 pese a la falta de infraestructura, sigue inspirando a las nuevas generaciones.
Hoy, la discusión sobre la congelación de óvulos se inserta en ese mismo marco de reivindicación: la búsqueda de un entorno donde la mujer no tenga que elegir entre su cuerpo y su carrera. La presión que siente Peleteiro refleja la necesidad de transformar la normativa deportiva, no solo en España, sino en toda América Latina.
El futuro del fútbol femenino depende de la capacidad de las instituciones para escuchar a sus protagonistas y crear condiciones que permitan a las atletas vivir plenamente su deporte y su vida personal, sin que una decisión implique renunciar a la otra.
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