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Israel evacua Deir Zahrani y consolida su control sobre la cresta de Ali Tahar

Israel ordena la evacuación de Deir Zahrani y refuerza su control estratégico en la frontera libanesa.

Israel evacua Deir Zahrani y consolida su control sobre la cresta de Ali Tahar

En la madrugada del lunes, el Ejército de Israel emitió una orden de evacuación para los residentes de Deir Zahrani, una localidad del sur del Líbano, advirtiendo que la zona será blanco de un ataque contra una supuesta instalación del grupo Hezbollah. La medida se produce tras el lanzamiento de un dron explosivo que, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), intentó impactar sus posiciones.

Orden de evacuación y la amenaza del dron explosivo

El mensaje oficial, difundido en árabe, dejó claro que “la actividad terrorista de Hezbollah obliga a las IDF a actuar con fuerza contra ella” y advirtió que quien permanezca en el área corre un riesgo inminente. Aunque la FDI no confirmó heridos entre sus soldados, sí precisó que el objetivo es una “instalación terrorista de Hezbollah”. Pocos minutos después, el canal libanés Al‑Manar, afín a Hezbollah, informó sobre los ataques aéreos israelíes sobre Deir Zahrani, subrayando la tensión creciente en la frontera.

La cresta de Ali Tahar: la nueva pieza clave del tablero militar

En paralelo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció la “conquista” de la cresta de Ali Tahar, una elevación estratégica que, según él, permite observar gran parte del territorio libanés y proteger la región israelí de Galilea. Katz describió la zona como un centro de mando subterráneo de Hezbollah, con túneles que servían para lanzar ataques contra fuerzas israelíes y la zona de Galilea. La toma de la cresta, según el ministro, marca “la culminación de la fase de consolidación” de la presencia militar israelí en el sur del Líbano.

Repercusiones para la región y la mirada argentina

Si bien la disputa se desarrolla a cientos de kilómetros de la frontera argentina, sus ecos llegan a Buenos Aires y Córdoba. La comunidad libanesa en Argentina, una de las más numerosas de América Latina, sigue de cerca los acontecimientos, temiendo una escalada que pueda afectar a familiares en el Levante. Además, el aumento de la tensión en el Mediterráneo oriental repercute en los precios del petróleo y del gas, commodities que inciden directamente en la balanza comercial argentina. Los exportadores de soja y los consumidores de energía sienten, en el corto plazo, el impacto de la volatilidad de los mercados internacionales.

Desde el punto de vista de la política exterior, el gobierno argentino mantiene una posición de “neutralidad activa”, llamando al diálogo y a la desescalada. La última visita del embajador argentino a Beirut, en febrero, buscó reforzar la cooperación bilateral en materia de comercio y cultura, y ahora se vuelve un punto de referencia para los analistas que evalúan la postura de Argentina frente a conflictos que, aunque distantes, pueden influir en la seguridad regional y en la percepción de la comunidad internacional.

Un poco de historia sobre la frontera sur del Líbano

La zona que hoy se disputa no es ajena a los conflictos. Desde la guerra civil libanesa (1975‑1990), la frontera sur ha sido escenario de enfrentamientos entre el Ejército libanés, grupos militantes y, en ocasiones, fuerzas extranjeras. En 2006, la guerra de 34 días entre Israel y Hezbollah dejó cientos de muertos y una profunda devastación en el sur libanés, creando una zona de seguridad autodeclarada de diez kilómetros que aún persiste.

El acuerdo de cese de hostilidades firmado en junio de 2024 entre Estados Unidos e Irán, y el posterior marco de entendimiento entre Israel y Líbano, lograron una reducción temporal de los combates, pero no eliminaron la presencia militar israelí en la zona. La reciente ofensiva sobre Ali Tahar sugiere una nueva fase de consolidación que podría prolongarse mientras no se encuentre una solución política duradera.

Para la población de Deir Zahrani, la evacuación representa otro capítulo de incertidumbre. Las familias que deben abandonar sus hogares enfrentan la pérdida de cultivos, pertenencias y, sobre todo, la sensación de vivir bajo una sombra de conflicto que parece no tener fin. La comunidad internacional, incluida la ONU, sigue llamando a la protección de civiles y al respeto del derecho internacional humanitario.

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