La difícil negociación de Venezuela: ¿puede el diálogo con Estados Unidos ser la salvación?
La negociación entre Venezuela y Estados Unidos genera malestar dentro del chavismo, pero ¿puede ser la clave para la supervivencia del país?

La situación actual
La reciente negociación promovida por Estados Unidos entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y una delegación de la oposición ha generado un gran malestar dentro del chavismo. Voceros de sectores identificados como radicales no solo censuran el diálogo, sino que incluso llegan a tachar de traidores a sus jefes políticos. Esta reacción negativa se debe a la percepción de que el diálogo con Estados Unidos podría implicar una pérdida de soberanía para Venezuela.
La postura de los radicales chavistas
El diputado Francisco Arias Cárdenas, antiguo comandante del Ejército que participó junto con Hugo Chávez en los golpes de Estado de 1992, expresó su descontento con la negociación. «¿Todo lo decidirá el Departamento de Estado? ¿La oposición designada y el gobierno designado por Estados Unidos harán un acuerdo a espaldas del pueblo?», cuestionó. Por su parte, la legisladora chavista Iris Varela rechazó abiertamente la propuesta de diálogo, calificándola de «falsedad».
La respuesta del PSUV
Francisco Ameliach, fundador del movimiento y actual secretario de Seguridad y Defensa del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), publicó un artículo en el que argumenta que, en este momento, el oficialismo no tiene otra opción que ceñirse al guion redactado por Washington. Ameliach sostiene que «por ahora» no hay otro camino que aceptar la propuesta de Estados Unidos, citando el famoso «por ahora» que utilizó Chávez en 1992, cuando tuvo que entregarse tras el fracaso de su asonada militar.
La necesidad de una doctrina de supervivencia nacional
Ameliach señala que los sucesos del 3 de enero de 2026 obligan a reactivar una doctrina de supervivencia nacional que conecta directamente con dos de los momentos más pragmáticos de la historia de Venezuela: la lucidez geopolítica de Simón Bolívar en 1825 y el «por ahora» estratégico de Hugo Chávez en 1992. En el caso de Bolívar, se refiere a su disposición a negociar con Francia para frenar la amenaza contra la Gran Colombia, priorizando la salvación de la nación sobre su propia reputación política y militar.
La crisis en Medio Oriente y su impacto en Venezuela
El conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los suministros globales de crudo y las rutas comerciales de Occidente han creado una situación en la que Venezuela puede capitalizar su posición estratégica en un mercado energético global en crisis. Ameliach considera que «la necesidad urgente de asegurar fuentes de petróleo estables y cercanas le otorga a Venezuela un margen de maniobra real dentro de la coacción».
Conclusión
La negociación forzada de 2026, lejos de ser una traición al legado soberano, es la aplicación más pura del realismo político. Al igual que en 1825 y en 1992, replegarse ante una fuerza superior cuando se posee una carta de relevancia global, como la primera reserva de petróleo del planeta en tiempos de guerra en Medio Oriente, es la vía para garantizar que la República siga existiendo mañana.
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