Salud

La salud que no llega: Argentina cae a nivel de 1987 y Córdoba pregunta por qué

La última encuesta del INE y el Ministerio de Salud revela que, a pesar de los avances médicos, el 68,3 % de la población argentina considera su salud buena o muy buena, lo que representa la caída más marcada desde 1987. Esta cifra, que se publicó en la semana pasada, nos hace cuestionar por qué el laburo de la medicina no se traduce en una mayor sensación de bienestar.

¿Qué está pasando?

Los médicos pueden curar la malaria, la tuberculosis o la hipertensión con más facilidad que hace cuatro décadas, pero la percepción de la salud sigue bajando. El descenso no es uniforme: la población joven, que suele ser la más saludable, también reporta una sensación de malestar. El dato más alarmante es que el 57,7 % de los encuestados reconoció padecer alguna enfermedad crónica, cifra que saltó al 66,2 % en los últimos 24 meses. La explicación no es tan sencilla como “más enfermedades”, sino un complejo entramado de factores sociales, económicos y culturales que influyen en cómo cada persona se siente.

La brecha de género y de clase

El estudio muestra que la percepción negativa de la salud es más fuerte entre las mujeres, con un desplome de 7,1 puntos frente a las 4,4 de los hombres. Cuando se desglosa por estrato socioeconómico, la diferencia se hace aún más patente: el 74,4 % de las mujeres de la clase alta declara estar en buena salud, mientras que solo el 55,9 % de las de la clase baja comparte esa sensación. Este abismo se refleja también en la cobertura de salud: las zonas con mayor densidad de hospitales públicos y especialistas, como la zona centro de Córdoba, reportan índices más altos de salud percibida que las periferias rurales.

La visión cordobesa

En Córdoba, donde el Hospital de Clínicas y la Universidad Nacional de Córdoba lideran la investigación médica, los resultados de la encuesta no parecen reflejar la realidad local. Los profesionales de la salud de la provincia han señalado que el acceso a servicios preventivos, como la vacunación y los exámenes de detección temprana, ha mejorado significativamente en la última década. Sin embargo, la brecha de género y la desigualdad socioeconómica siguen marcando la percepción de la salud. En barrios como Nueva Córdoba y Villa Carlos Paz, donde la densidad de clínicas privadas es alta, la percepción de salud es superior al 70 %, mientras que en la zona rural, donde el acceso es limitado, la cifra se reduce a menos del 60 %.

¿Por qué la percepción importa?

Más allá de la estadística, la salud autopercibida es un predictor de mortalidad. Un estudio de 1997 demostró que las personas que califican su salud como “mala” tienen el doble de riesgo de fallecer en comparación con quienes la consideran “excelente”. Esta relación se mantiene incluso cuando se controla por factores como la edad, el género y la presencia de enfermedades crónicas. Por eso, la encuesta no solo mide el bienestar subjetivo, sino que también nos ofrece una ventana a la salud pública y a la efectividad de las políticas de prevención.

Un vistazo al pasado y al futuro de la salud en Córdoba

La historia de la salud en Córdoba está marcada por hitos que, si bien son celebrados, también muestran los retos que aún persisten. En 1948, el Hospital de Clínicas abrió sus puertas con un equipo de médicos internacionales, estableciendo un estándar de atención que hoy sigue inspirando a la comunidad médica cordobesa. En 1976, la creación del Instituto de Salud Pública de la Provincia introdujo programas de vacunación masiva que redujeron las tasas de enfermedades infecciosas en un 60 %.

En la década de 2000, la expansión de la cobertura de salud pública y la introducción de la Ley de Salud Mental en 2011 transformaron la forma en que la población percibe su bienestar psicológico. Sin embargo, la brecha de género y la desigualdad socioeconómica siguen siendo desafíos centrales. En 2015, la Universidad Nacional de Córdoba lanzó el Programa de Salud Integral, que busca integrar la atención médica con la prevención y la educación, pero su impacto aún está en fase de evaluación.

Mirando al futuro, las autoridades de Córdoba están trabajando en la creación de un sistema de telemedicina que permita a las poblaciones rurales acceder a consultas especializadas sin desplazarse miles de kilómetros. Además, se están desarrollando campañas de concientización sobre la importancia de la salud mental y la prevención de enfermedades crónicas, con el objetivo de mejorar la percepción de la salud en todos los estratos de la sociedad cordobesa.

En síntesis, la caída de la salud percibida a niveles de 1987 no es solo un dato estadístico; es un llamado a la acción para que las instituciones de salud, los profesionales y la comunidad trabajen juntos para cerrar la brecha y garantizar que la medicina avance no solo en resultados clínicos, sino también en la sensación de bienestar de cada ciudadano.

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