Córdoba

Las lluvias repuntan algunos diques y dejan desafíos a otros en Córdoba

El último informe de la APRHI muestra avances y retrocesos en ocho embalses provinciales tras las precipitaciones de noviembre.

Las lluvias repuntan algunos diques y dejan desafíos a otros en Córdoba

La Administración Provincial de Recursos Hídricos (APRHI) publicó este lunes 2 de noviembre de 2026, a las 07:45, el reporte actualizado sobre la situación de los principales embalses de la provincia. El documento, que combina datos de telemetría y observaciones de campo, revela que cuatro diques se acercan a sus cotas máximas mientras que otros cuatro siguen retrocediendo, lo que plantea un panorama mixto para la gestión del agua en los próximos meses.

Cuatro cuencas que se acercan al límite de vertedero

Los últimos chaparrones han sido un verdadero impulso para los embalses de San Roque, Los Molinos, Río Tercero y Cruz del Eje. En San Roque el nivel alcanzó los 34,52 m de una cota máxima de 35,30 m, lo que representa una recuperación del 98 % de su capacidad total. Los Molinos, uno de los más estratégicos para el suministro agrícola del sur cordobés, subió a 50,39 m, a tan solo 2,61 m del vertedero. El embalse Río Tercero, clave para la generación de energía hidráulica, quedó en 43,68 m frente a su nivel pleno de 46,50 m. Por último, Cruz del Eje se ubicó en 36,85 m, apenas 0,35 m del tope de 37,20 m. Estos avances son señal de que el reciente pico pluviométrico está empezando a cargar los depósitos que habían quedado por debajo del 60 % a comienzos de año.

Descensos que obligan a replantear la distribución

En contraste, La Viña, Pichanas, La Quebrada y El Cajón mostraron caídas notables. La Viña, que abastece a la zona norte de la provincia, quedó en 94,91 m de una cota de vertedero de 100,50 m, mientras que Pichanas descendió a 40,18 m (máximo 44,00 m). La Quebrada se mantuvo bajo los 32,95 m frente a su límite de 34,00 m y El Cajón cerró en 25,88 m de una altura máxima de 30,20 m. Estos números son críticos porque estos embalses alimentan a comunidades rurales y a sistemas de riego que ya se ven presionados por la sequía del año anterior.

¿Qué significa este balance para la economía cordobesa?

El agua es un recurso que impacta directamente en la producción agropecuaria, la generación eléctrica y el turismo rural. Los diques que están cerca del vertedero permiten mayor liberación de agua para riego, lo que se traduce en una mejora de los cultivos de soja, maíz y girasol, principales pilares de la economía provincial. Por otro lado, la merma en los embalses del norte y centro obliga a los agricultores a depender más de pozos profundos, encareciendo el costo del laburo y la producción. Además, la generación de energía hidroeléctrica, que aporta alrededor del 15 % del consumo eléctrico provincial, podría verse afectada si los niveles no se estabilizan antes de la temporada de verano.

El monitoreo constante como herramienta de prevención

La APRHI enfatiza que el seguimiento de los niveles es continuo y que se están evaluando escenarios de escasez para los próximos meses. Se prevé que, si las precipitaciones se mantienen por debajo del promedio histórico, los embalses con descenso podrían requerir medidas de restricción de consumo y la activación de planes de emergencia hídrica. En tanto, los diques que están cerca del límite de vertedero podrían requerir aperturas controladas para evitar desbordes y garantizar la seguridad de los pobladores de las áreas ribereñas.

Raíces históricas del manejo de los diques en Córdoba

El manejo de los recursos hídricos en la provincia tiene una larga tradición que se remonta a la década de 1940, cuando se construyó el primer gran embalse, el de Los Molinos, como parte de la política de desarrollo agroindustrial impulsada por el gobierno nacional. Desde entonces, la infraestructura hidráulica se ha expandido con obras como el embalse de Río Tercero, inaugurado en 1958, y el de Cruz del Eje, que data de 1972. Cada una de estas obras respondió a la necesidad de regular los caudales del río Suquía y sus afluentes para garantizar el riego de la llanura central.

En los años 90, la provincia creó la APRHI, entidad encargada de centralizar la gestión de los recursos hídricos, modernizar la telemetría y establecer normas de uso sostenible. La crisis hídrica de 2002‑2003 marcó un hito: la sequía extrema obligó a replantear la política de reservas y a invertir en obras de recarga artificial, que hoy forman parte del plan de mitigación ante eventos climáticos extremos.

Actualmente, la provincia está trabajando en la integración de datos satelitales y en la implementación de sistemas de alerta temprana que permitan a los agricultores y a la comunidad en general anticipar la disponibilidad de agua. Este esfuerzo colaborativo entre el sector público, cooperativas agrícolas y universidades locales es clave para enfrentar los retos que plantea el cambio climático y la variabilidad de las lluvias.

Perspectivas y próximos pasos

De cara a los próximos meses, la APRHI mantendrá una comunicación estrecha con los municipios y con la comunidad agrícola para ajustar los planes de distribución. Se esperan pruebas de nuevas tecnologías de desalinización y proyectos de captación de agua de niebla en la zona de la Sierra de Córdoba, que podrían complementar la oferta hídrica en los sectores más vulnerables. Mientras tanto, los cordobeses deberán estar atentos a los comunicados oficiales y a las recomendaciones de consumo responsable, pues la gestión del agua sigue siendo una movida que nos afecta a todos.

Imagen de los diques de Córdoba tras las lluvias de noviembre 2026

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