Córdoba

Llaryora exige que el RIGI impulse a los proveedores cordobeses y convierta la inversión en desarrollo local

El gobernador Martín Llaryora pide una estrategia de largo plazo que convierta los mega‑proyectos del RIGI en oportunidades para la industria cordobesa.

Llaryora exige que el RIGI impulse a los proveedores cordobeses y convierta la inversión en desarrollo local

El gobernador de la provincia, Martín Llaryora, acompañó este jueves a un grupo de empresarios cordobeses a la primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), celebrada en la Estación Fluvial de Rosario. Desde el podio, el mandatario reclamó una estrategia de largo plazo que incluya financiamiento para que las pymes locales adquieran la maquinaria y el equipamiento necesarios para sumarse a las cadenas de valor de los mega‑proyectos de minería, industria e infraestructura que el RIGI está atrayendo al país.

Un encuentro que reúne a 43 operadoras y 1.800 proveedores de todo el país

La jornada, organizada por el Ministerio de Economía de la Nación en coordinación con el Gobierno de Santa Fe, congregó a 43 operadoras mineras, industriales y de infraestructura, y a más de 1.800 empresas proveedoras provenientes de todas las provincias. Se programaron más de 2.100 reuniones de negocios, con el objetivo de conectar las necesidades de abastecimiento de los grandes proyectos con la oferta de bienes y servicios nacionales. Entre los asistentes, los representantes de la industria cordobesa buscaban posicionarse como socios estratégicos, no solo como subcontratistas aislados.

La visión de Llaryora: financiamiento y política de transformación

“Las empresas beneficiarias del RIGI tienen que asumir también una responsabilidad y una visión estratégica para ayudar a desarrollar proveedores locales, que puedan brindar servicios”, declaró el gobernador. Llaryora subrayó que la falta de recursos para comprar maquinaria y equipamiento es uno de los principales obstáculos que enfrentan las pymes de la provincia. Propuso, por tanto, una política de largo plazo que financie la transformación productiva, con líneas de crédito específicas del Banco Nación, del BICE y del INTI, entre otros organismos.

El mandatario resaltó que Córdoba ya cuenta con una base sólida: “Capacitación, tecnología, cultura industrial y experiencia nos sobran, porque lo hemos hecho para otros sectores, igual o más competitivos que la industria del petróleo, el gas y la minería”. Según él, la clave está en canalizar esa experiencia hacia los proyectos que el RIGI está impulsando, generando un efecto de derrame que beneficie a toda la provincia.

Ventajas competitivas de los proveedores locales

Incorporar a proveedores argentinos en los grandes proyectos no solo favorece a la industria cordobesa, sino que también mejora la competitividad de las compañías que ejecutan las obras. Un suministro cercano reduce los tiempos de respuesta, disminuye costos logísticos y permite una mayor trazabilidad de los materiales. “Desarrollar al proveedor local es desarrollar tu competitividad”, afirmó Llaryora, señalando que la proximidad geográfica y la familiaridad con la normativa local son ventajas que no se pueden subestimar.

Además de las reuniones comerciales, la agenda incluyó paneles con gobernadores y expertos en productividad, calidad, certificaciones y trazabilidad. Se ofreció asesoramiento técnico y financiero, con la presencia del Banco Nación, el BICE, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y otras entidades que pueden acompañar a las empresas en la adaptación de sus procesos productivos.

¿Qué significa esto para la industria cordobesa?

Para los empresarios de la capital y de los polos industriales de la zona sur, la Ronda de Negocios del RIGI representa una puerta abierta a contratos que pueden mover millones de dólares. La posibilidad de participar en la cadena de suministro de proyectos mineros en la Patagonia, de infraestructura ferroviaria en el norte o de energía renovable en la meseta pampeana, implica la necesidad de escalar la producción, certificarse bajo normas internacionales y contar con un respaldo financiero sólido.

En este contexto, la provincia ya está trabajando en la creación de un fondo provincial de apoyo a la innovación, que busca complementar los recursos federales y ofrecer líneas de crédito blandas a las pymes que demuestren capacidad de expansión. Asimismo, se están impulsando programas de capacitación en asociación con la Universidad Nacional de Córdoba y con el Tecnológico de la Producción, para actualizar a los técnicos en tecnologías de automatización y gestión de la calidad.

Raíces industriales de Córdoba y el futuro de sus pymes

Córdoba ha sido históricamente el corazón industrial de Argentina. Desde la fundación de la primera fábrica textil en el siglo XIX, pasando por la expansión de la industria automotriz en los años 70, hasta la consolidación de un sector agroindustrial de alta tecnología, la provincia ha sabido reinventarse. Hoy, la presencia de parques tecnológicos como el Parque Industrial de Alta Tecnología (PIAT) y la creciente oferta de startups en energía renovable demuestran que la capacidad de adaptación sigue siendo su mejor carta.

Sin embargo, la competitividad actual depende de la capacidad de las pymes para integrarse a cadenas de suministro globales. El RIGI, al canalizar inversiones multimillonarias, puede ser el motor que impulse esa integración, siempre que se acompañe de políticas públicas que reduzcan la brecha de financiamiento y mejoren la capacitación técnica.

En conclusión, la exigencia de Llaryora no es solo una petición política, sino una hoja de ruta para que Córdoba convierta su tradicional fuerza industrial en un eslabón clave de los proyectos estratégicos del país. Si se logra articular el apoyo financiero, la capacitación y la certificación, la provincia podría ver cómo sus proveedores locales pasan de ser simples suministradores a ser socios estratégicos de las mega‑inversiones del RIGI.

Gobernador Martín Llaryora.

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