Crisis en Pauny: 450 trabajadores sin paga y deudas que superan los $30.800 millones
Crisis en Pauny: 450 trabajadores sin paga y deudas que superan los $30.800 millones
La fabricante de tractores Pauny, ubicada en el corazón industrial de Las Varillas, Córdoba, está viviendo una de las peores crisis de su historia. La empresa suspendió la actividad de 450 empleados durante tres días (28, 29 y 30 de octubre) y acumula deudas bancarias que superan los $30.800 millones, según datos del Banco Central y la propia Unión Obrera Metalúrgica (UOM). La medida, que buscaba frenar la caída de la producción, fue rechazada por la UOM, que pidió a los operarios presentarse a sus puestos y amenazó con una retención de tareas ante los incumplimientos laborales.
Atrapada en la deuda: cheques rechazados y acreedores gigantes
Entre el 13 y el 23 de octubre la compañía emitió 146 cheques que fueron devueltos por falta de fondos, lo que representa un total de $1.028,4 millones. La Central de Deudores del BCRA muestra que el principal acreedor es el Banco Nación, con $21.587,9 millones, casi el 70 % del pasivo total. Le siguen el Banco de Córdoba ($4.233,9 M), BBVA ($3.210,6 M) y el Banco Provincia ($1.486,4 M). Esta carga financiera ha dejado a Pauny sin capital de trabajo suficiente para mantener la línea de montaje y cumplir con los pedidos adelantados de sus concesionarios, que ya compraron 60 unidades sin poder recibirlas a tiempo.
La falta de liquidez también se traduce en atrasos salariales: la empresa no pagó la segunda quincena de septiembre ni la primera de octubre. La UOM denunció además irregularidades en los aportes jubilatorios, la obra social y otros conceptos que deberían descontarse de los haberes. Ante la ausencia de respuestas, el gremio solicitó una audiencia urgente ante la Secretaría de Trabajo de la provincia.
Los trabajadores al borde del colapso
Desde septiembre la planta redujo su actividad a tres días a la semana y abonó apenas el 70 % de los salarios, bajo un procedimiento preventivo de crisis. La suspensión de la concurrencia en los últimos tres días de octubre intensificó la tensión y generó una ola de incertidumbre entre los empleados, que temen despidos masivos y la pérdida de sus derechos laborales.
Los operarios, en su mayoría residentes de Las Varillas y de municipios colindantes, dependen de Pauny no solo como fuente de ingreso, sino también como motor económico de la zona. La fábrica genera una cadena de trabajo que incluye proveedores de piezas, transportistas y comercios locales. La paralización parcial afecta a cientos de familias que ya viven con la presión inflacionaria y la escasez de empleos bien remunerados.
Buscando la tabla de salvación: inversores y apoyo gubernamental
Frente a la imposibilidad de cubrir sus obligaciones, Pauny está explorando la incorporación de inversores externos que inyecten capital fresco. Fuentes provinciales citadas por Infobae indican que el Gobierno de Córdoba estudia distintas alternativas para acompañar a la empresa, aunque todavía no se han definido plazos ni condiciones concretas. Entre las opciones se barajan la venta de una participación minoritaria, la reestructuración de la deuda con los bancos y la posible creación de un fondo de rescate sectorial.
Hasta el momento, la compañía no ha anunciado despidos, pero la reducción de la actividad y los atrasos salariales mantienen a los trabajadores en una situación de vulnerabilidad que podría traducirse en una fuga de talento y en la pérdida de la capacidad productiva de la planta.
El mercado de tractores en caída y la presión de la competencia extranjera
El deterioro financiero de Pauny se produce en un contexto nacional desfavorable para la maquinaria agrícola. Según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), en septiembre se patentaron 401 tractores en todo el país, un 21,1 % menos que en agosto y un 22,6 % por debajo del mismo mes de 2025. En el caso de Pauny, los patentamientos bajaron de 33 unidades en agosto a 24 en septiembre.
La apertura de importaciones y la creciente competitividad de los tractores chinos están mermando la cuota de mercado de los fabricantes locales. Además, la falta de financiamiento y la escasez de capital de trabajo dificultan la capacidad de producción y entrega de los fabricantes tradicionales, que ven amenazada su posición frente a los precios más bajos de la oferta extranjera.
Raíces de Pauny y su rol en la vida de Las Varillas
Fundada en 2002, tras la quiebra de Zanello, Pauny se consolidó rápidamente como una de las principales marcas de tractores de fabricación nacional. La planta de Las Varillas llegó a ser un referente del sector agroindustrial cordobés, generando empleo directo para más de 500 personas y multiplicando la actividad económica en la zona a través de proveedores y servicios vinculados.
Durante los últimos años la empresa había invertido en la modernización de sus líneas de ensamblaje y en la capacitación de su personal, lo que le permitió ampliar su red de concesionarios en todo el interior del país. Sin embargo, la combinación de una demanda decreciente, la presión de la competencia importada y una gestión financiera insuficiente la dejó sin los recursos necesarios para afrontar la crisis actual.
La comunidad de Las Varillas observa con preocupación el futuro de Pauny. La fábrica no solo representa puestos de trabajo, sino también un símbolo de la capacidad industrial de la provincia. La pérdida de la empresa tendría un efecto dominó en el comercio local, la recaudación tributaria y la confianza de los inversores en la región.
Un vistazo al pasado para entender el presente
Pauny nació en el momento en que la industria automotriz argentina buscaba recuperarse de la crisis de 2001. Su creación supuso una apuesta por la producción nacional de maquinaria agrícola, sector estratégico para una economía fuertemente vinculada al agro. En sus primeros diez años, la empresa logró posicionarse en el segmento de tractores de 30 a 70 caballos de fuerza, abasteciendo a pequeños y medianos productores.
En la década de 2010, Pauny diversificó su oferta e incursionó en la exportación de equipos a mercados vecinos, lo que le permitió abrir líneas de crédito con los principales bancos del país. No obstante, la sobrevaluación del tipo de cambio y la entrada masiva de productos chinos a precios competitivos empezaron a erosionar su margen de utilidad.
Hoy, la historia de Pauny muestra cómo la falta de adaptación a los cambios estructurales del mercado y una gestión de deuda poco prudente pueden desencadenar una crisis que trasciende la empresa y afecta a toda una comunidad. La expectativa ahora está puesta en si el Gobierno provincial y los posibles inversores podrán diseñar una salida que devuelva la estabilidad a la planta y a los cientos de familias que dependen de ella.
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