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Netanyahu asegura que solo el derrocamiento de Irán pondrá fin a la amenaza y lo lleva al Ejército en plena campaña electoral

Netanyahu lleva al Ejército la orden de derrocar a Irán mientras la campaña electoral se intensifica

Netanyahu asegura que solo el derrocamiento de Irán pondrá fin a la amenaza y lo lleva al Ejército en plena campaña electoral

Dimona, 27 de octubre de 2026 – El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró este miércoles que la única forma de eliminar la amenaza que representa Teherán es “derrocar al régimen iraní”. En un acto de campaña en la ciudad del desierto del Néguev, donde se ubica el principal centro de investigación nuclear del país, el dirigente israelí afirmó haber transmitido la orden a las Fuerzas Armadas, al Mossad y a los demás organismos de seguridad.

Una campaña en el desierto del Néguev

El escenario elegido no fue casualidad. Dimona, con su clima árido y sus instalaciones nucleares, simboliza la capacidad tecnológica de Israel y, al mismo tiempo, la vulnerabilidad que el gobierno percibe en la región. “Querían destruirnos y los detuvimos. Querían fabricar bombas nucleares y los detuvimos… y sin embargo persisten”, recalcó Netanyahu ante una audiencia compuesta por militantes del Likud, líderes locales y periodistas. El mensaje, cargado de tono beligerante, buscó reforzar la imagen de un líder que no se detiene ante nada cuando se trata de la seguridad nacional.

Advertencias del ministro de Defensa

En la misma jornada, el ministro de Defensa, Israel Katz, respaldó la postura del primer ministro durante la ceremonia de graduación de oficiales. Katz subrayó que “el régimen iraní atraviesa su momento de mayor debilidad” y advirtió que cualquier ataque de Teherán provocará una respuesta devastadora: “Si Irán ataca a Israel, Irán arderá”. Además, el ministro señaló que los servicios de seguridad detectaron intentos recientes de Irán y sus aliados de organizar ataques destinados a alterar el resultado electoral, aunque no ofreció detalles concretos.

El contexto bélico y político

Las declaraciones se insertan en una escalada de violencia que comenzó el 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron una serie de ataques que dejaron sin vida al líder supremo iraní, Ali Khamenei, y lo sustituyeron por su hijo, Mojtaba. Un alto el fuego mediado por Pakistán entró en vigor el 8 de abril, pero los combates se reactivaron el 8 de julio, cuando Washington bombardeó territorio iraní tras incidentes en el estrecho de Ormuz. A pesar de los intentos diplomáticos en Islamabad, Suiza y Doha, el conflicto no ha encontrado una solución definitiva.

Netanyahu ha insistido durante semanas en que el derrocamiento de Teherán está “al alcance de la mano”, aunque en una entrevista con la cadena pública Kan admitió que no consideraba realista lograrlo antes de las elecciones de octubre. Según el mandatario, la represión interna en Irán dificulta un levantamiento popular, lo que obliga a Israel a mantener la presión militar externa.

El juego electoral y sus riesgos

La campaña se desarrolla en un escenario electoral extremadamente ajustado. Las urnas israelíes están programadas para el 27 de octubre, mientras que en Estados Unidos se votará el 3 de noviembre. La oposición acusa a Netanyahu de haber fracasado frente a Irán, y una parte importante de la opinión pública israelí vio con recelo el alto el fuego y el posterior acuerdo entre Teherán y Washington, considerándolo desfavorable para Israel. Además, el recuerdo de los fallos de seguridad del 7 de octubre de 2023 sigue pesando sobre la gestión del gobierno.

Los últimos sondeos no despejan el panorama. Un estudio de Kan publicado el 11 de octubre otorgó 22 escaños al partido Yashar, liderado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, y 20 al Likud de Netanyahu. El bloque del primer ministro suma 53 escaños, lejos de los 61 necesarios para una mayoría en el parlamento de 120 bancas. En contraste, la encuesta de Canal 14, afín a Netanyahu, proyecta 29 escaños para el Likud y una mayoría oficialista de 61, siendo la única entre ocho encuestas que muestra esa ventaja.

Un poco de historia sobre los enfrentamientos en Oriente Medio

Los conflictos entre Israel e Irán tienen raíces que se remontan a la Revolución Islámica de 1979, cuando el nuevo régimen iraní adoptó una retórica abiertamente hostil hacia el Estado judío. Desde entonces, la rivalidad se ha alimentado de episodios de guerra de sombras, ataques cibernéticos y la carrera armamentista nuclear. La creación del centro de investigación nuclear de Dimona en los años 60 fue una respuesta estratégica a la amenaza percibida en la región, consolidando a Israel como una potencia nuclear de facto.

En la década de 2000, la proliferación del programa nuclear iraní desencadenó negociaciones multilaterales que culminaron en el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA). Sin embargo, la retirada de EE. UU. en 2018 y el posterior endurecimiento de la política israelí reavivaron las tensiones, convirtiendo a Irán en uno de los principales objetivos de la seguridad nacional israelí.

Hoy, la combinación de una campaña electoral interna, la presión de los aliados estadounidenses y la percepción de vulnerabilidad iraní crea un caldo de cultivo para decisiones de alto riesgo. La pregunta que queda en el aire es si la retórica de Netanyahu se traducirá en una acción militar concreta o si la diplomacia logrará contener la llama antes de que se convierta en un incendio que arrase con la estabilidad de la región.

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