Netanyahu convoca a sus simpatizantes a inundar las urnas: “Nada de playa, todos al Likud”
El primer ministro insta a sus bases a abandonar la playa y la barbacoa para votar al Likud, mientras critica la participación árabe

Netanyahu convoca a sus simpatizantes a inundar las urnas: “Nada de playa, todos al Likud”
Jerusalén, 1 de noviembre de 2024 – El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzó un llamado masivo a los votantes del Likud para que acudan a los colegios electorales sin demora, mientras denunciaba una supuesta alta participación de las comunidades árabes y acusaba a la oposición de intentar “robarnos las elecciones”. El mensaje, difundido en redes sociales y en la plataforma X, se insertó en la madrugada del día de la votación, cuando aún quedaba tiempo para que muchos ciudadanos acudieran a emitir su voto.
El discurso incendiario del líder del Likud
En un video de corta duración, Netanyahu instó a sus seguidores a “dejar la playa, la barbacoa y cualquier plan” para “salir a votar al Likud”. El mandatario sostuvo que los partidos árabes y la izquierda estaban movilizando a sus bases, mientras que la derecha “no se despierta”. Sin aportar cifras oficiales, afirmó que la participación de los electores árabes en el sur del país superaba la de los votantes judíos, y advirtió que una victoria conjunta de la oposición sionista y los partidos árabes “pondría fin al Estado judío tal como lo conocemos”.
Reacciones en los comicios y denuncias de retrasos
Mientras Netanyahu alentaba a sus bases a acudir a las urnas, varias comunidades árabes reportaron largas colas y demoras en la identificación de los electores. Yaela Raanan, integrante de una organización que promueve la integridad electoral en la población beduina, contó a Haaretz que algunos votantes esperaron varias horas antes de poder ejercer su derecho. En el Néguev, los procesos de verificación de identidad resultaron especialmente lentos, según denuncias presentadas por la ONG jurídica Adalah, que también recibió quejas de retrasos en localidades de Galilea y del sur de Israel.
En el centro de votación de Kafr Qara, apenas una persona había logrado votar a las 10 a.m., mientras que en Rahat, Netanyahu compartió una fotografía de una multitud de votantes, muchas de ellas cubiertas con niqab, y les urgió a “salir urgentemente a votar por la papeleta del Likud”. El primer ministro reiteró que “cada voto cuenta” y que la falta de movilización podría derivar en “un gobierno de los partidos árabes”, citando a los dirigentes Mansour Abbas y Ahmad Tibi como posibles líderes de esa alternativa.
El trasfondo político y las acusaciones de fraude
Netanyahu también aprovechó el discurso para señalar que tres integrantes del partido árabe Ra’am habían sido detenidos bajo sospecha de sobornos a votantes. El gobierno calificó esas acusaciones como un delito grave y prometió que “las autoridades llegarán a todas y cada una de las personas” involucradas. La narrativa del primer ministro encaja en una campaña más amplia de deslegitimación de la participación árabe, que busca movilizar a la base judía conservadora bajo la premisa de una amenaza existencial.
¿Qué implica esta campaña para la democracia israelí?
La estrategia de Netanyahu de polarizar el electorado y de presentar la participación árabe como un riesgo para la continuidad del Estado judío recuerda tácticas empleadas en elecciones anteriores, cuando el líder del Likud utilizó el temor a la “desintegración” nacional para consolidar su base. En 2022, tras la guerra en Gaza, el discurso de seguridad se convirtió en el eje central de la campaña, logrando una alta participación de votantes religiosos y de los asentamientos.
Sin embargo, la creciente presión internacional y los reclamos de organizaciones de derechos humanos sobre la equidad del proceso electoral ponen en tela de juicio la legitimidad de los resultados. La observación de la comunidad internacional ha señalado que la falta de garantías para la identificación de votantes en áreas árabes podría vulnerar los principios básicos de una democracia plural.
En el contexto de la creciente fragmentación política israelí, donde ninguna fuerza logra una mayoría clara, la movilización de cada sector se vuelve crucial. La campaña de Netanyahu, al enfatizar la urgencia de “salir a votar”, busca no solo asegurar la victoria del Likud, sino también enviar un mensaje de fuerza a sus rivales internos y externos, consolidando su posición en una arena cada vez más volátil.
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