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Policía boliviano en la clandestinidad: Erick Correa exige garantías tras la captura de Marset

El teniente Correa pide garantías judiciales mientras denuncia persecución política tras el operativo contra el narcotraficante.

Policía boliviano en la clandestinidad: Erick Correa exige garantías tras la captura de Marset

El jefe de la Policía boliviana, Erick Correa, se declaró este lunes en la clandestinidad después de ser incluido en una investigación por presunto manejo irregular de bienes incautados durante el operativo que culminó con la captura del narcotraficante Sebastián Marset. En una entrevista exclusiva con la periodista Raykha Flores, transmitida por la radio Correo del Sur, Correa se describió como un perseguido político y afirmó que sólo comparecerá ante la justicia si se le garantizan los derechos de defensa.

La denuncia de Correa y la orden de aprehensión

Contra el teniente Correa pesa una orden de aprehensión que lo acusa de participar en la sustracción de maletas con dinero de la casa de Marset la madrugada del 13 de marzo, cuando el narcotraficante fue detenido. Correa, que lleva casi dos décadas en el sistema de inteligencia boliviano, aseguró que posee pruebas contundentes —fotografías, audios y videos— que pueden demostrar su inocencia, pero que sólo las presentará cuando el proceso sea realmente justo.

“Tengo la lista de los agentes que entraron al inmueble 1, la lista de quiénes sacaron a Marset, la lista de quiénes permanecieron más de una hora y media y el registro de los dispositivos digitales que fueron entregados a mi persona”, declaró, añadiendo que la persecución parece orientada a silenciar a los que manejan información sensible.

Detalles del operativo contra Sebastián Marset

Según el propio Correa, el operativo comenzó a las 2:50 a.m. cuando los agentes llegaron al domicilio del uruguayo, y para las 3:29 a.m. Marset ya estaba en el aeropuerto de Viru Viru, listo para ser exportado a Estados Unidos donde enfrenta cargos por narcotráfico y lavado de dinero. Correa describió la escena en la casa: “La chapa de su dormitorio era de alta seguridad; lo encontramos tendido en el piso con el torso descubierto y las manos en la nuca. Lo único que dijo fue: ‘Ya perdí’”.

El teniente también relató que, al reconocer a Marset, uno de los agentes le reprochó: “¿Por qué nos trajiste acá? Nos van a matar”. Ante la amenaza, Correa ordenó que el detenido fuera sacado de inmediato y trasladado bajo escolta al aeropuerto, mientras otros policías aseguraban el inmueble.

Repercusiones para la seguridad regional y la mirada argentina

El caso tiene eco más allá de las fronteras bolivianas. La captura de Marset, uno de los criminales más buscados de la región, afecta directamente la ruta del narcotráfico que atraviesa la frontera con Argentina, particularmente en los departamentos de Jujuy y Salta, donde los cargamentos de cocaína suelen pasar antes de llegar a los puertos de Buenos Aires. La posible implicación de agentes bolivianos en la sustracción de dinero incautado despierta sospechas sobre la integridad de los procesos de cooperación policial entre ambos países.

Para los funcionarios de seguridad argentinos, la denuncia de Correa plantea una incógnita: ¿existen redes de corrupción que comprometan la entrega de pruebas y la confiscación de activos? En la última década, la Policía Federal Argentina ha intensificado sus operativos conjuntos con Bolivia para frenar el flujo de estupefacientes, y cualquier señal de irregularidad podría comprometer futuros acuerdos y la confianza mutua.

Además, el hecho de que Correa haya tenido que esconderse bajo una gorra y un barbijo para proteger su identidad subraya la peligrosidad del entorno criminal que se alimenta de la impunidad. La comunidad cordobesa, que ha visto crecer la presión de los carteles en la zona norte, sigue atenta a cómo se resolverá este caso y a qué repercusiones tendrá en la seguridad de la frontera.

Entre sombras y pruebas: el legado de la inteligencia boliviana

El teniente Correa, con casi veinte años de carrera en inteligencia, nunca había enfrentado procesos disciplinarios ni penales. Su trayectoria incluye la participación en operativos contra el narcotráfico en el altiplano y la coordinación de intercambios de información con la Fiscalía de la Nación. Ahora, su vida y la de su familia están bajo amenaza tras la filtración de los nombres de los agentes que formaron parte del operativo contra Marset.

Correa insiste en que, si se le otorgan las garantías necesarias, presentará todas las evidencias ante la Fiscalía: videos de la incursión, audios de las comunicaciones y los registros de los dispositivos digitales entregados en el aeropuerto. Su objetivo, según él, es “demostrar la inocencia” y “poner fin a la persecución” que califica como una campaña para silenciar a quienes manejan información estratégica.

En el contexto regional, la polémica pone de relieve la fragilidad de los sistemas de control de bienes incautados y la necesidad de reforzar los marcos legales que aseguren la transparencia. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela cómo Bolivia maneja este caso que, de resolverse con justicia, podría sentar un precedente para la cooperación policial en América del Sur.

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