París extiende el toque de queda en la República y Châtelet‑Les Halles hasta el lunes 26 de octubre
París extiende el toque de queda en la República y Châtelet‑Les Halles hasta el lunes 26 de octubre
La Prefectura de Policía de París anunció que mantendrá el toque de queda nocturno en la emblemática Plaza de la República y en el bullicioso barrio de Châtelet‑Les Halles hasta la mañana del lunes 26 de octubre. La medida, que prohíbe la presencia de mayores y menores entre las 23:00 y las 06:00, se mantendrá durante las noches comprendidas entre el jueves 22 y el domingo 25, siguiendo las instrucciones del primer ministro Sébastien Lecornu y del ministro del Interior Laurent Nuñez.
¿Qué implica el toque de queda para los parisinos y los visitantes?
El perímetro restringido cubre el corazón de la Plaza de la República, punto neurálgico de las protestas del 17 de octubre, y un radio amplio alrededor de Châtelet‑Les Halles, zona donde se concentraron saqueos y actos de vandalismo. La autoridad policial también prohibió la circulación de bidones y botellas con combustible o gas, medida que busca frenar los incendios que se registraron en comercios y edificios públicos durante el fin de semana de violencia.
Para los viajeros argentinos que se encuentren de paso por la capital francesa, el toque de queda significa que los recorridos nocturnos por el centro histórico quedarán suspendidos y que el acceso a locales de comida y ocio después de las 23:00 será restringido. Los operadores turísticos de la ciudad ya anunciaron la reprogramación de varios tours, lo que podría afectar a los paquetes de viaje que incluyen visitas nocturnas a la Torre Eiffel o al Louvre.
Reacciones del Gobierno francés y del Presidente Macron
El presidente Emmanuel Macron pidió “restringir las movilizaciones que no estén convocadas por organizaciones sindicales” y advirtió que las prefecturas ofrecerían recorridos alternativos a los sindicatos que mantuvieran sus convocatorias. “Cuando no sean organizaciones sindicales, se prohibirán siempre que sea posible”, aseguró Macron, señalando que los hechos se deben a “actos políticos e incluso sediciosos organizados por grupos de extrema izquierda que pretenden derribar la República”.
El primer ministro Lecornu prometió un despliegue “masivo” de agentes para la jornada del sábado, con una presencia policial un 20 % mayor que la del fin de semana anterior. El Tribunal Administrativo de París, por su parte, había ordenado que cualquier resolución sobre toques de queda se publicara al menos doce horas antes de su entrada en vigor, lo que explica la comunicación de la medida poco antes de las 20:00 del jueves.
Impacto en la economía local y en la vida cotidiana
Las protestas del 17 de octubre reunieron a alrededor de 550.000 personas en distintas ciudades de Francia, con reclamos que van desde el encarecimiento de la vida y el precio de los combustibles hasta la crisis de la sanidad y la educación. En ciudades como Niza, Burdeos, Marsella y Lyon se aplicaron restricciones nocturnas similares, y en Marsella el transporte público fue suspendido tras los daños en más de 500 comercios.
Para los comerciantes de la zona de Châtelet‑Les Halles, el toque de queda prolongado supone una pérdida de ingresos significativa, ya que la zona es conocida por sus tiendas, restaurantes y locales de ocio que dependen del flujo nocturno de clientes. Además, el cierre excepcional de museos como el Louvre, el Musée d’Orsay, el Museo Picasso y el Grand Palais durante el sábado afecta al sector turístico, que representa una parte importante de la economía parisina.
Una mirada histórica a los toques de queda en Francia
Los toques de queda no son una novedad en la historia reciente de Francia. Durante la década de 1960, tras los disturbios de mayo del 68, el gobierno utilizó medidas de restricción nocturna para intentar controlar las protestas estudiantiles y obreras. Más recientemente, en 2019, el Estado francés impuso toques de queda en varios barrios de París y otras ciudades para contener los disturbios vinculados a la reforma de los pensiones.
En cada una de esas ocasiones, la medida generó un intenso debate sobre la compatibilidad entre seguridad pública y libertades civiles. Los críticos argumentan que los toques de queda pueden agravar la tensión social al limitar la capacidad de los ciudadanos para expresarse y movilizarse, mientras que los defensores sostienen que son una herramienta necesaria para proteger la vida y el patrimonio.
En el contexto actual, la combinación de una crisis económica, el aumento del precio de los combustibles y la percepción de una gestión gubernamental insuficiente ha reavivado la protesta social en Francia. La extensión del toque de queda en París refleja la dificultad de las autoridades para equilibrar el mantenimiento del orden público con la garantía de los derechos democráticos, una tensión que seguirá marcando la agenda política del país en los próximos meses.
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