Pascual Ramírez, el riocuartense que hizo historia al levantar la bocha mundial en Brasil
El campeón del mundo de bochas lleva la bandera de Córdoba a lo más alto del podio internacional.
Pascual Ramírez, el riocuartense que hizo historia al levantar la bocha mundial en Brasil
En una tarde de octubre que quedará grabada en la memoria deportiva de la provincia, el bochófilo de Río Cuarto, Pascual Ramírez, se consagró campeón del mundo al integrar la Selección Argentina que se alzó con el título en la modalidad Punto Raffa Volo en Garibaldi, Brasil. Junto a su compañero santafesino Renzo Farías, el dúo argentinó ganó la final 10‑3 contra Uruguay y, con una serie de victorias contundentes, marcó un antes y un después para el deporte de las bochas en nuestro país.
Una campaña de fuego que sorprendió al mundo
El camino al podio no fue fácil. En cuartos de final, la selección se midió contra el anfitrión Brasil, un rival que arrancó con ventaja. Ramírez y Farías, sin perder la calma, remontaron el marcador y cerraron el duelo 12‑8, demostrando una mentalidad de guerreros que resonó en la sala de prensa brasileña. La semifinal contra Estados Unidos fue una exhibición de dominio: 12‑0, sin que el rival lograra anotar ni una sola bola. Esa victoria no solo les dio la puerta a la final, sino que consolidó la reputación de la dupla como una de las más temibles de la historia reciente del deporte.
El título mundial representa la cúspide de la carrera de Ramírez, quien debutó en su primera Copa del Mundo y, sin apenas una década de experiencia internacional, se subió al podio más alto. El logro se suma a su trayectoria: título panamericano en Uruguay (2017), múltiples campeonatos nacionales y una presencia constante en torneos sudamericanos.
De la cancha de Coronel Moldes al escenario global
La pasión de Pascual por las bochas nació a los siete años, cuando su abuelo le entregó la primera bola de acero en el patio de su casa. Lo que empezó como una partida familiar se transformó, con los años, en una verdadera vocación. Los entrenamientos en el Club Everton de Coronel Moldes, bajo la dirección del técnico José Gaspari, fueron el taller donde se pulió la técnica y la estrategia que hoy lo convierten en referente mundial.
El club, ubicado a pocos kilómetros de la ciudad de Río Cuarto, ha sido cuna de varios talentos locales, pero ninguno había alcanzado la gloria que ahora celebra Ramírez. La disciplina y el compromiso del cuerpo técnico, junto a la camaradería entre jugadores de distintas provincias, crearon un entorno de alto rendimiento que permitió al equipo argentino adaptarse rápidamente a las exigencias de la modalidad Punto Raffa Volo.
El impacto de la victoria en Córdoba y en la bocha nacional
La noticia corrió como reguero de pólvora por los barrios de Río Cuarto y, rápidamente, se extendió a toda la provincia. Familias, vecinos y autoridades locales organizaron una recepción emotiva en la Plaza San Martín, donde el campeón fue aplaudido de pie y recibió la llave de la ciudad. “Es un orgullo que nos llena el pecho, porque lleva el nombre de Córdoba a los cuatro rincones del planeta”, comentó Ramírez al regresar.
Más allá del orgullo, la hazaña tiene consecuencias palpables para el deporte. Los clubes de bochas de la región reportan un aumento del 35 % en la inscripción de nuevos jugadores, y la Asociación Riocuartense de Bochas, presidida por el propio Ramírez, ha anunciado la creación de un programa de becas para jóvenes talentos. La proyección de la bocha como disciplina olímpica potencial abre una ventana de oportunidades para patrocinadores locales y para la industria del equipamiento deportivo en la zona.
En la esfera nacional, la victoria refuerza la posición de Argentina como potencia emergente en bochas, un deporte tradicionalmente dominado por países europeos y latinoamericanos como Brasil y Uruguay. El triunfo también podría traducirse en mayor inversión del Ministerio de Deportes y en la inclusión de la bocha en los programas escolares de la provincia, fomentando la práctica desde la infancia.
Raíces y futuro del bochófilo cordobés
El legado de Pascual Ramírez no se limita al oro que cuelga de su cuello. Su historia es un testimonio de cómo la disciplina, la comunidad y la pasión pueden transformar una práctica regional en un fenómeno de alcance mundial. En los años 70, la bocha era una actividad recreativa de los clubes sociales; hoy, gracias a figuras como Ramírez, se ha convertido en una disciplina con estructura profesional, federaciones activas y proyección internacional.
El club Everton, donde el campeón entrena, ha invertido en nuevas canchas de superficie sintética y en tecnología de análisis de juego, siguiendo los modelos de entrenamiento de deportes de mayor visibilidad. Además, la Asociación Riocuartense de Bochas está trabajando en la creación de una escuela de bochas que ofrezca cursos certificados, con la intención de formar entrenadores y árbitros que eleven el nivel del deporte a nivel nacional.
Mirando al futuro, Ramírez ya proyecta su próximo objetivo: defender el título en el próximo Campeonato Mundial y, a la par, impulsar la inclusión de la bocha en los Juegos Panamericanos de 2027, que se celebrarán en Santiago del Estero. Su visión es clara: que la bocha deje de ser una curiosidad regional y se consolide como una disciplina de referencia en el deporte argentino.
Un poco de historia sobre la bocha en Córdoba
La práctica de las bochas llegó a la provincia a mediados del siglo XX, introducida por inmigrantes italianos que fundaron los primeros clubes sociales en la ciudad de Córdoba y en Río Cuarto. Durante décadas, la disciplina se mantuvo en la sombra de los deportes más populares, pero siempre contó con una base fiel de seguidores que mantenían viva la tradición en los parques y plazas.
En los años 90, la creación de la Federación Cordobesa de Bochas permitió organizar torneos oficiales y establecer reglamentaciones que alinearon la práctica local con los estándares internacionales. Fue entonces cuando jóvenes como Pascual comenzaron a encontrar rutas de desarrollo claras, pasando de torneos locales a competiciones sudamericanas.</n
Hoy, la bocha se vive en más de 30 clubes de la provincia, y la participación femenina ha crecido un 50 % en los últimos cinco años, reflejo de un deporte que se abre y se moderniza sin perder sus raíces.
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