Petróleo al alza: la nueva escalada entre EE. UU. e Irán vuelve a poner en jaque el estrecho de Ormuz
Los recientes ataques marítimos disparan el Brent y el WTI mientras el tráfico de buques se desploma a niveles históricamente bajos.

Petróleo al alza: la nueva escalada entre EE. UU. e Irán vuelve a poner en jaque el estrecho de Ormuz
Lead: El Brent subió 0,82% hasta los 97,07 dólares y el WTI 0,87% hasta los 92,28 dólares tras una serie de ataques de Estados Unidos e Irán contra buques en el estrecho de Ormuz, una ruta que concentra cerca de una quinta parte del crudo mundial. La tensión vuelve a encender los temores de una interrupción prolongada del suministro y a reducir drásticamente el tránsito marítimo.
Escalada militar en el estrecho de Ormuz
El sábado, el Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) informó que sus fuerzas atacaron a tres petroleros iraníes frente a la isla de Jark, una zona estratégica para la exportación de crudo de Teherán. En respuesta, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró que también había abatido a tres petroleros que, según ellos, navegaban por rutas no autorizadas, y a tres buques estadounidenses en otras áreas del Golfo.
La consultora de inteligencia marítima Marisks calificó estos hechos como “una importante escalada en el conflicto marítimo” y subrayó que los buques comerciales se han convertido en instrumentos de presión económica recíproca, borrando la línea tradicional entre confrontación militar y comercio civil.
Repercusiones inmediatas en los precios del crudo
Tras la oleada de ataques, los mercados reaccionaron de forma veloz. El Brent, que había ganado un 7,8% en la semana anterior, sumó 79 centavos, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) incrementó 80 centavos. Los analistas de Phillip Nova advirtieron que una caída sostenida del tráfico de petroleros podría traducirse en un “shock de oferta” mucho mayor, impulsando los precios a niveles que no se veían desde 2022.
Esta volatilidad impacta directamente en la balanza comercial de países importadores como Argentina, que depende del crudo para sus refinerías y para la generación de energía. Cada centavo adicional en el barril se traduce en mayores costos de producción y, en última instancia, en precios más altos para el consumidor final.
Impacto en el tránsito marítimo y la oferta global
Los datos de la firma de análisis Kpler mostraron que, en los últimos diez días, solo un promedio de 10 buques de mercancías cruzó el estrecho cada día, el nivel más bajo desde mayo. Esta caída abrupta alimenta la preocupación de que la reducción del flujo de crudo pueda intensificarse, generando cuellos de botella en los mercados internacionales.
Priyanka Sachdeva, analista de Phillip Nova, señaló que la tendencia a la baja del tráfico es una señal de alerta: “Si el tráfico de petroleros comienza a disminuir de forma significativa, el mercado podría valorar un shock de oferta mucho mayor”.
Perspectivas de la OPEP+ y escenarios a medio plazo
Mientras tanto, la OPEP+ mantuvo sin cambios su política de producción para octubre, indicando que cualquier ajuste futuro dependerá de la negociación de cuotas entre sus miembros. Los analistas de ANZ, sin embargo, proyectan que las exportaciones de crudo podrían permanecer restringidas hasta finales de 2026, con una reapertura gradual solo a finales del cuarto trimestre del mismo año.
Según ANZ, el nivel de suministro previo a la crisis no volvería a la normalidad hasta el primer o segundo trimestre de 2027, lo que prolongaría el impacto de la crisis en los precios energéticos y, por ende, en la inflación global.
Lo que significa para la economía argentina
Para Córdoba y el resto del país, la escalada tiene consecuencias palpables. El aumento del precio del barril eleva los costos de importación de combustibles, lo que se traslada a los precios de la nafta y el diésel en las estaciones de servicio cordobesas. Los sectores agropecuario y logístico, que dependen del transporte por carretera, sienten el golpe de los combustibles más caros, encareciendo la cadena de suministro de granos y productos industriales.
En el ámbito energético, la empresa estatal YPF ha anunciado que revisará sus contratos de compra de crudo para mitigar el impacto de la volatilidad. Además, la Comisión Nacional de Energía está evaluando la posibilidad de activar reservas estratégicas de combustible para estabilizar el mercado interno.
En el plano financiero, la devaluación del peso frente al dólar se intensifica cuando los precios internacionales del petróleo suben, pues el país necesita más dólares para cubrir la importación de energía. Esto repercute en la inflación y en el poder adquisitivo de los cordobeses, que ya enfrentan una situación económica complicada.
Raíces históricas del conflicto en Ormuz
El estrecho de Ormuz ha sido, desde la década de 1970, una arteria vital para el comercio mundial de energía. Durante la guerra Irán‑Irak, el paso se convirtió en un punto de presión estratégica, y en la década de 1990 la comunidad internacional estableció patrullas navales para garantizar la libre circulación.
Sin embargo, la rivalidad geopolítica entre EE. UU. e Irán ha vuelto a poner en jaque esa estabilidad. Los atentados de 2019 contra buques petroleros, seguidos por la retirada de EE. UU. del Acuerdo Nuclear, sentaron las bases de la actual confrontación. Cada nuevo episodio de hostilidad no solo afecta los precios del crudo, sino que también reaviva viejas tensiones entre potencias regionales y globales.
Entender este trasfondo ayuda a dimensionar por qué la comunidad internacional observa con cautela cada movimiento en el Golfo Pérsico: el estrecho no es solo una vía de tránsito, es un termómetro de la seguridad energética mundial. En Córdoba, donde la industria petroquímica y el transporte son pilares de la economía, la reverberación de estos eventos se siente en cada kilómetro de carretera y en cada factura de luz.
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