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Rubio advierte: la influencia china en el puerto de Chancay pone a prueba la seguridad y el comercio latinoamericano

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, advierte que la expansión china en Chancay obliga a Washington a reforzar su presencia en Sudamérica.

Rubio advierte: la influencia china en el puerto de Chancay pone a prueba la seguridad y el comercio latinoamericano

Lead: El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, sostuvo en Lima que lo que ocurre en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe repercute directamente en Washington, mientras señalaba la necesidad de una mayor presencia estadounidense frente al avance chino en el terminal portuario de Chancay, Perú.

Una jugada estratégica que trasciende a la cuenca del Río de la Plata

Rubio, en una rueda de prensa conjunta con la presidenta peruana Keiko Fujimori, no nombró a China de forma explícita, pero dejó al descubierto la preocupación de la Casa Blanca por el proyecto del puerto de Chancay, controlado en un 60 % por la empresa estatal china Cosco Shipping Ports. Para los argentinos, la noticia tiene eco inmediato: el puerto de Chancay compite directamente con nuestras terminales de Buenos Aires y Rosario, que son la columna vertebral del comercio exterior cordobés y nacional. Si la infraestructura china logra desplazar parte del flujo de contenedores que hoy pasa por la zona del Gran Buenos Aires, los costos de exportación de granos, carne y manufacturas podrían subir, lo que impacta en los precios de la mesa y en los laburos de cientos de miles de camioneros y operarios portuarios.

El “Escudo de las Américas” y la promesa de beneficios tangibles

Rubio reiteró que la política de la anterior administración de Donald Trump había relegado a la región a un segundo plano, pero que ahora la seguridad nacional de EE. UU. pone al hemisferio como prioridad real, no simbólica. En palabras cordobesas, “no es una cuestión de hablar bonito, es una movida que tiene que frenar la expansión de quien quiera meterse en nuestro patio”. El secretario anunció que, además del llamado “Escudo de las Américas”, se contemplan “otros esfuerzos en conjunto” con aliados para impulsar cooperación en seguridad, comercio y desarrollo económico. La promesa es que los países que se alineen con Washington podrán mostrar resultados concretos a sus electores: más inversión, mejores rutas de exportación y, sobre todo, la garantía de que no van a quedar a la deriva frente a la marea china.

¿Qué significa esto para la industria cordobesa?

Desde la provincia de Córdoba, donde la agroindustria y la fabricación de autopartes dependen de puertos eficientes, la noticia se traduce en una cuestión de competitividad. Si China consolida su presencia en Chancay, podría ofrecer tarifas más bajas y tiempos de tránsito más cortos a exportadores peruanos, lo que presionaría a los puertos argentinos a mejorar sus infraestructuras y a negociar mejores condiciones con los navieros. Además, la participación de Cosco en el Pacífico abre la puerta a posibles alianzas con empresas cordobesas que busquen acceder a mercados asiáticos a través de rutas más directas, aunque eso también implica una mayor dependencia de la política china.

El contexto geopolítico: APEC, inversiones y la balanza comercial

Fujimori recordó que Perú forma parte del Foro de Cooperación Económica Asia‑Pacífico (APEC), al igual que EE. UU. y China, y destacó la exportación de minerales, productos pesqueros y agrícolas. En este escenario, el puerto de Chancay se vuelve un nodo estratégico para el flujo de materias primas que, en muchos casos, terminan en la cadena productiva de la cuenca del Río de la Plata. La inversión china, que supera los 10.000 millones de dólares en infraestructura peruana, incluye no solo el terminal, sino también carreteras y ferrocarriles que facilitan la conexión con el interior del país. Para Córdoba, que depende de la exportación de soja, maíz y carne, cualquier desvío de rutas comerciales afecta directamente al laburo de los productores locales.

Raíces de la rivalidad china‑estadounidense en el Cono Sur

El juego de poder entre Washington y Pekín en América Latina no es nuevo. Desde la década de los 90, China ha invertido en proyectos de energía, minería y transporte, buscando asegurarse materias primas y abrir mercados para sus productos. En el caso del puerto de Chancay, la estrategia china es clara: crear un hub logístico que conecte la costa pacífica con el interior de Sudamérica, reduciendo la dependencia de los puertos del Atlántico y, por ende, de la influencia estadounidense.

Por su parte, EE. UU. ha intentado contrarrestar esa tendencia con iniciativas como el “Escudo de las Américas”, que busca fortalecer la cooperación en defensa y seguridad, pero también con incentivos económicos para que los gobiernos locales vean ventajas reales al alinearse con Washington. En la práctica, esto se traduce en paquetes de asistencia técnica, acuerdos de libre comercio y la promesa de inversión en infraestructura portuaria y ferroviaria en países como Argentina y Brasil.

En Córdoba, la discusión ya está en la mesa de los empresarios y los gremios: ¿es momento de buscar alianzas con la iniciativa china para diversificar mercados, o conviene reforzar los lazos con EE. UU. y aprovechar los proyectos de modernización portuaria que el gobierno nacional está impulsando? La respuesta dependerá de cómo se configuren los flujos de inversión y de la capacidad de la región para negociar condiciones que beneficien al pueblo cordobés, no solo a los grandes grupos.

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