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Sobreviví al pozo: la increíble historia de Lori Poland, la niña que escapó de un secuestro en Colorado

La odisea de una niña que sobrevivió a un secuestro y convirtió su trauma en lucha contra el abuso infantil.

Sobreviví al pozo: la increíble historia de Lori Poland, la niña que escapó de un secuestro en Colorado

¿Quién? Lori Poland, una niña de tres años que fue secuestrada en Sheridan, Colorado, y rescatada tras pasar setenta horas en un pozo ciego. ¿Qué? El hallazgo de la menor en un letrero abandonado, su posterior rescate, el proceso judicial contra su captor y la vida que reconstruyó como activista contra el abuso infantil. ¿Cuándo? El secuestro ocurrió el 22 de agosto de 1983; el rescate se dio el 25 de agosto de 1983. ¿Dónde? Desde la casa de los Poland en la calle W. Bear Creek Drive hasta el Genesee Park, en las montañas de Colorado, EE. UU.

El hallazgo inesperado en el Genesee Park

Una pareja de visitantes de Pittsburgh, Cynthia y Steven Gaulin, disfrutaba de una excursión de observación de aves en el extenso Genesee Park. Mientras buscaban un sitio para aliviarse, Cynthia entró en una letrina de madera y escuchó una voz infantil que clamaba “Mami, mami”. Al iluminar el pozo, descubrió a la pequeña Lori, inmersa en aguas negras y apoyada sobre una improvisada plataforma de palos. Los rescatistas de Highland Rescue, Stephen Bakker y Stephen Arndt, descendieron con cuerdas y lograron sacarla después de más de 70 horas sumergida. El milagro quedó sellado en la memoria de los Gaulin, quienes sin saberlo salvaron una vida que parecía perdida para siempre.

La investigación que siguió al secuestro

El lunes 22 de agosto, la familia Poland descubrió la desaparición de Lori mientras jugaba en el jardín. Testigos describieron un coche Datsun 510 de color marrón‑naranja con la matrícula parcial “ADC”. La policía, sin contar con la alerta Amber ni teléfonos con GPS, dependió de testimonios de vecinos y de la transmisión televisiva para difundir la descripción del vehículo y del sospechoso, un joven de 1,73 m y 70 kg de tez clara. Una pista crucial surgió cuando Juanita Zappas reconoció el mismo Datsun en su barrio y anotó la matrícula completa “ADV 627”. Esa información dirigió a los investigadores a la residencia de Robert Paul Thiret, de 21 años, quien negó rotundamente cualquier vínculo con la menor.

Sin pruebas suficientes para detenerlo, la policía mantuvo vigilancia constante. La suerte volvió a favorecer a Lori cuando, tras ser rescatada, identificó al agresor señalando una fotografía con la frase “Mami, es él”. El testimonio infantil, reforzado por la evidencia del coche y los relatos de varios testigos, condujo a la detención de Thiret el 5 de septiembre de 1983. La presión mediática fue tal que la Fiscalía decidió negociar un acuerdo: Thiret se declaró culpable de intento de homicidio en primer grado y agresión sexual contra una menor, evitando así un juicio que habría sido altamente polémico.

El juicio, la condena y la polémica de la libertad anticipada

El acuerdo judicial se formalizó el 26 de septiembre, y el juez Charles Friedman impuso una pena de diez años de prisión. Sin embargo, la legislación de Colorado permitió que Thiret, tras acumular créditos por buena conducta, solicitara libertad condicional. En mayo de 1990 la Corte Suprema de Colorado aprobó su salida, y el ex‑delincuente quedó libre el 7 de diciembre de 1990, a los 28 años, sin supervisión. La decisión provocó fuertes críticas del gobernador Roy Romer y de organizaciones de derechos infantiles, que temían la reincidencia del agresor. Thiret reapareció años después en California como delincuente sexual registrado y fue detenido en 2011 por un nuevo delito contra un menor de 14 años.

Mientras tanto, Lori Poland, ahora adulta, transformó su trauma en una carrera de lucha contra el abuso. Se graduó en psicología del counseling, obtuvo una maestría en la Regis University y trabajó en el Centro Kempe, especializado en prevención del abuso infantil. En 2017 cofundó EndCAN, una fundación dedicada a investigación, capacitación y tratamiento de víctimas. Desde 2020 conduce el podcast “Louder than Silence”, y en 2022 publicó sus memorias “Yo vivo aquí”, donde relata la pesadilla del pozo y la fortaleza que la sostuvo.

Raíces del dolor y la lucha contra el silencio

El caso de Lori Poland dejó una huella profunda en la conciencia colectiva de Colorado y, por extensión, en la lucha global contra el abuso infantil. La ausencia de sistemas de alerta temprana en 1983 obligó a la comunidad a depender del boca a boca y de los medios tradicionales, lo que retrasó la captura del agresor. Hoy, la experiencia de Lori sirve como recordatorio de la necesidad de protocolos rápidos, de la importancia de escuchar a las víctimas y de romper el silencio que alimenta a los abusadores.

La trayectoria de Lori muestra cómo una experiencia de horror puede convertirse en motor de cambio. Su trabajo con EndCAN ha impulsado reformas en la capacitación de profesionales de la salud mental, ha generado materiales de prevención para escuelas y ha creado redes de apoyo para familias afectadas. Además, su historia ha inspirado a legisladores a reforzar leyes de seguimiento post‑condena, evitando que agresores como Thiret vuelvan a estar en libertad sin supervisión.

En la actualidad, Lori vive con su segunda familia, tiene siete hijos y un nieto, y continúa hablando en conferencias y medios de comunicación. Su mensaje es claro: “El silencio protege al agresor; la voz de la víctima es la única arma que nos puede liberar”. La historia del pozo ciego sigue viva, no solo como un relato de supervivencia, sino como un llamado a la acción para que ninguna otra niña tenga que gritar “¡Sáquenme de acá!” sin ser escuchada.

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