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UTA Córdoba mantiene alerta mientras el transporte sigue rodando sin interrupciones

La UTA de Córdoba mantiene la alerta y el servicio sigue al pie del cañón mientras se espera la audiencia decisiva en Buenos Aires.

UTA Córdoba mantiene alerta mientras el transporte sigue rodando sin interrupciones

La Unión Tranviarios Automotor (UTA) de Córdoba mantiene este martes el estado de alerta en medio del conflicto salarial que mantiene en vilo a choferes, empresas y la Municipalidad. A pesar de la tensión, Adrián Lentini, vocero de la central sindical, confirmó que el servicio de transporte urbano funciona con normalidad y que la audiencia de las 15:00 en el Ministerio de Capital Humano de Buenos Aires será el punto de inflexión para destrabar la negociación.

El foco del día: la audiencia de Buenos Aires

La jornada tiene como eje la audiencia convocada a las 15:00 en el Ministerio de Capital Humano, donde representantes de la UTA, los empresarios del sector y el gobierno nacional volverán a sentarse a la mesa. El objetivo es actualizar la escala salarial de los conductores cordobeses, alineándola con el incremento del 12 % que ya se aprobó para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Para la UTA, la falta de recursos de la Municipalidad, que es la autoridad concedente del servicio, complica la ecuación y obliga a buscar fondos en los subsidios nacionales, que se han visto recortados en los últimos meses.

¿Qué implica el estado de alerta para los usuarios?

El estado de alerta es una herramienta que la UTA utiliza para presionar sin llegar a paralizar el servicio. En los últimos días se habían anunciado asambleas informativas en las puntas de línea de varias empresas, con la posibilidad de generar interrupciones de dos a tres horas. Sin embargo, el vocero Lentini informó que, hasta el momento, esas asambleas no se materializaron y los autobuses siguen circulando con la misma frecuencia de siempre. Para los cordobeses, que dependen del transporte público para ir al laburo, a la facu o a los barrios, la noticia es un alivio: la movilidad urbana no se vio afectada y los conductores continúan cumpliendo su ruta.

Orígenes del reclamo: el salto salarial del AMBA como referencia

El conflicto se remonta al reclamo de los choferes cordobeses de que se reconozca el mismo aumento salarial del 12 % que se pactó para el AMBA. Desde la UTA sostienen que la diferencia de salarios genera una brecha injusta, sobre todo cuando el costo de vida en la capital provincial ha subido de manera sostenida. Además, la reducción de los subsidios federales al transporte público ha mermado la capacidad de la Municipalidad para absorber el aumento sin afectar la tarifa al usuario final.

Los empresarios del sector, por su parte, advierten que un salto salarial sin la correspondiente financiación podría traducirse en recortes de personal o en la necesidad de elevar la tarifa, algo que repercutiría directamente en la economía familiar de miles de cordobeses.

Posibles escenarios después de la audiencia

Si la audiencia logra un acuerdo, la UTA podría levantar el estado de alerta y concentrarse en la implementación del nuevo convenio. En caso contrario, la central sindical ha advertido que las asambleas de fuerza podrían intensificarse, con paros parciales que afectarían la circulación en los horarios pico. La comunidad empresarial ya ha puesto sobre la mesa la posibilidad de negociar un esquema de financiamiento conjunto entre la Municipalidad y el Estado nacional, pero la discusión está lejos de cerrarse.

Entre la calle y el sindicato: raíces de la disputa salarial

La historia del transporte público en Córdoba está marcada por episodios de negociación que reflejan la evolución socio‑económica de la provincia. Desde la década de los 80, cuando la UTA empezó a organizar a los conductores bajo la lógica del sindicalismo de la clase trabajadora, hasta la reciente reestructuración de los subsidios nacionales, cada paso ha dejado huellas en la forma en que se presta el servicio.

En los años 90, la apertura del mercado y la privatización parcial de algunas líneas provocaron una reducción de los salarios reales, lo que desembocó en las primeras asambleas de fuerza que hoy recuerdan con cierta ironía. La crisis del 2001 volvió a poner a la mesa la necesidad de ajustar los salarios frente a la inflación galopante, y la UTA logró un acuerdo que, aunque temporal, sentó precedentes para futuras negociaciones.

Actualmente, la presión sobre la Municipalidad se intensifica porque la ciudad ha crecido en extensión y densidad, incorporando barrios como Alta Córdoba, Barrio Güemes y el nuevo distrito de La Cañada, que demandan mayor cobertura y flota. El desafío es equilibrar la calidad del servicio con la capacidad de pago de los usuarios, un equilibrio que se vuelve más delicado cuando el bolsillo de la gente está cada vez más comprimido por la inflación.

En definitiva, la audiencia de esta tarde no es solo una reunión administrativa; es el punto de encuentro de intereses que van desde el trabajador que necesita cubrir la cuota del alquiler, hasta el empresario que busca mantener la rentabilidad de su flota, pasando por la autoridad municipal que debe garantizar la movilidad de la ciudad sin desbordar sus finanzas.

Los cordobeses seguirán atentos a cada anuncio, porque el transporte urbano no es solo una cuestión de horarios y rutas, sino una pieza clave del tejido social que sostiene la vida diaria de la provincia.

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