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Vuelta de boleta roja: el Consejo de Seguridad vuelve a estancarse en la elección del próximo secretario general de la ONU

Vuelta de boleta roja: el Consejo de Seguridad vuelve a estancarse en la elección del próximo secretario general de la ONU

Washington, 16 de octubre de 2026 – En la sexta ronda de votación secreta celebrada hoy en la sede de la ONU, el Consejo de Seguridad no logró designar al sucesor de Antonio Guterres. Los tres candidatos más votados – Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues‑Birkett y Rafael Grossi – fueron rechazados por dos vetos de los cinco miembros permanentes, dejando el proceso a la espera de un acuerdo entre Washington y Pekín.

El juego de los vetos y la boleta roja

Por primera vez en la historia del proceso, los delegados usaron boletas de colores para distinguir los votos de los miembros permanentes (rojas) de los de los no permanentes (blancas). El detalle permitió conocer que Grynspan obtuvo tres votos de los cinco permanentes, Rodrigues‑Birkett también tres y Grossi solo dos. Cada uno recibió dos vetos cruzados, lo que anuló sus candidaturas en esta ronda.

Los resultados fueron los siguientes: Grynspan 9‑5‑2, Rodrigues‑Birkett 8‑6‑2 y Grossi 8‑6‑2 (a favor‑en contra‑vetos). La regla de la ONU exige al menos nueve votos a favor, pero sin el aval de los cinco permanentes la cifra se vuelve inalcanzable. En las cinco votaciones anteriores los vetos se mezclaban con los rechazos de los no permanentes, lo que dificultaba leer el panorama; la boleta roja rompió ese muro de opacidad.

Los candidatos en la mira de Washington y Pekín

Estados Unidos, respaldado por Francia y Reino Unido, ha puesto su apuesta en Rafael Grossi, el actual director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, quien además cuenta con el apoyo de la diplomacia argentina. La Casa Blanca argumenta que su experiencia en control nuclear es clave para los retos de seguridad global.

China, alineada con Rusia, prefiere una figura femenina y ha mostrado su apoyo a Rebeca Grynspan, ex‑vicepresidenta de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y actual secretaria ejecutiva de la ONU‑PD. El presidente Xi Jinping ve en ella una opción que reforzaría la agenda multilateral y el proyecto de desarrollo sostenible que su gobierno promueve en foros internacionales.

Rodrigues‑Birkett, ex‑ministra de Relaciones Exteriores de Guyana, cuenta con el respaldo de ambos bloques, pero su historial elogioso hacia Fidel Castro ha generado fricción con la administración de Donald Trump, que mantiene una postura dura contra cualquier figura vinculada a la izquierda latinoamericana.

Qué significa para Argentina y las Malvinas

Rafael Grossi es el único candidato que lleva el sello de un país sudamericano: Argentina lo avala firmemente. En la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas, el apoyo a Grossi se vuelve un gesto simbólico de la política exterior porteña, que busca que un argentino ocupe la cumbre de la ONU antes de que finalice el mandato de Guterres en junio de 2027.

El Reino Unido, que reclama la posesión de las islas desde 1833, ha dejado claro que ejercería su veto si la candidatura de Grossi avanza. Ese posible veto británico se suma a la compleja ecuación geopolítica que ya incluye la rivalidad tecnológica y de minerales críticos entre EE. UU. y China.

Para los argentinos, el estancamiento del Consejo no solo retrasa la posibilidad de un secretario general que comprenda la cuestión malvinense, sino que también evidencia cómo la política de grandes potencias sigue dictando el futuro de la diplomacia internacional, dejando a los países del Cono Sur a la espera de un acuerdo que parezca “justo” para todos.

Tras los pasos de los secretarios generales: un vistazo histórico

Desde la fundación de la ONU en 1945, solo dos mujeres han llegado a ser consideradas seriamente para el cargo de secretario general, y ninguna ha sido elegida. La falta de representación de América Latina y el Caribe también es notoria: solo una persona de la región ha ocupado la silla, y dos africanos han sido elegidos. Este sesgo estructural alimenta la presión de bloques como el BRICS, que en su cumbre en India subrayó la necesidad de mayor diversidad geográfica y de género.

Los vetos permanentes, consagrados en la Carta de la ONU, han sido históricamente la herramienta que los cinco miembros fundadores utilizan para proteger sus intereses estratégicos. En la Guerra Fría, el veto sirvió para bloquear candidatos alineados con la otra superpotencia; hoy, la dinámica se replica entre Washington y Pekín, con Londres y Moscú como piezas clave del tablero.

En el contexto cordobés, la comunidad académica de la Universidad Nacional de Córdoba sigue de cerca este proceso, pues la designación del próximo secretario general influye en la agenda de cooperación internacional que afecta a proyectos de desarrollo regional, intercambios académicos y fondos de la ONU destinados a la infraestructura hídrica del norte argentino.

Con 76 días restantes del mandato de Guterres, la ventana para que surja un consenso viable se estrecha. Mientras tanto, la diplomacia argentina continúa trabajando en la Sala de Naciones para presentar una propuesta que combine experiencia técnica, compromiso con la paz y una postura firme sobre la soberanía de las Malvinas.

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