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Yamandú Orsi recibe al Papa León XIV en Montevideo: un abrazo simbólico para la paz sudamericana

El Papa León XIV fue recibido en Montevideo con música, cultura y un mensaje de paz de parte del presidente Orsi.

Yamandú Orsi recibe al Papa León XIV en Montevideo: un abrazo simbólico para la paz sudamericana

El viernes 5 de noviembre, el pontífice León XIV puso un pie en territorio uruguayo dentro de su gira por Sudamérica. La llegada se realizó en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, donde el presidente de la República, Yamandú Orsi, le dio la bienvenida oficial antes de trasladarlo a la histórica Plaza Independencia, corazón simbólico de la capital. La ceremonia, que reunió a autoridades, expresidentes, y decenas de organizaciones sociales, quedó marcada por la emotiva entrega de una camiseta de la selección uruguaya y una serie de cartas de la ciudadanía que el pontífice recibió al descender del papamóvil.

Recepción oficial en la Plaza Independencia

La Plaza Independencia, escenario de la firma de la Constitución de 1830 y sede del Palacio Salvo, se transformó en un gran escenario de acogida. Orsi, junto a la vicepresidenta Carolina Cosse y los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Lacalle Herrera y Luis Lacalle Pou, acompañaron al Papa en su recorrido por el icónico monumento a Artigas. En su discurso, el mandatario subrayó la singularidad de la región: “Sudamérica es de los pocos rincones del mundo que no tiene guerras entre países”. La frase resonó entre los presentes y reforzó la idea de que Uruguay sigue siendo un crisol de diálogo y convivencia pacífica.

El discurso de Yamandú Orsi y la visión regional

Orsi no solo habló de la paz, sino también de los “procesos duros y dolorosos” que atravesó la región para consolidar sus Estados e instituciones. Destacó la capacidad uruguaya de sentarse “todos juntos, en paz y con alegría”, sin importar la bandera política, para ofrecer un abrazo al pontífice. Este mensaje, cargado de simbolismo, buscó reforzar la unidad nacional y proyectar a Uruguay como un ejemplo de estabilidad en un continente que, aunque libre de conflictos bélicos entre naciones, aún enfrenta desafíos sociales y económicos.

Organizaciones sociales y la cultura popular en la ceremonia

Uno de los focos de la visita fue la participación de más de veinte colectivos sociales que trabajan en áreas tan diversas como la atención a personas sin techo, la salud mental de jóvenes, el acompañamiento a estudiantes del interior, y la asistencia a personas con discapacidad. Entre los presentes estuvo una organización que entrena y entrega perros de asistencia a niños con trastorno del espectro autista, así como un programa que brinda alojamiento integral a adultos mayores en situación de alta dependencia. La presencia de estos actores subrayó la intención del Papa de conectar con la realidad cotidiana de los uruguayos.

Música, candombe y el legado de Rubén Rada

La ceremonia contó con la interpretación de 65 integrantes del Coro Nacional, 40 del Coro Nacional Juvenil, 40 del Coro Nacional de Niños y un centenar de músicos de la Orquesta Juvenil Nacional. Además de los himnos nacionales, los coros entonaron “Hallelujah” y la canción “Botija de mi país”, obra del fallecido Ruben Rada, ícono del candombe uruguayo. La inclusión de este tema buscó rendir homenaje al legado cultural afro‑uruguayo, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009, y demostrar que la fe papal también se nutre de la riqueza popular del país.

Una mirada histórica a la relación Uruguay‑Vaticano

La visita de León XIV se inscribe en una larga tradición de encuentros entre Uruguay y la Santa Sede. Desde la firma del Concordato de 1967, que reguló la relación entre la Iglesia y el Estado, hasta las visitas papales de Juan Pablo II en 1988 y 1995, la diplomacia religiosa ha sido un canal de diálogo que ha influido en la educación, la salud y la acción social del país. Cada visita ha coincidido con momentos críticos de la historia nacional, sirviendo como punto de reflexión y renovación moral.

En la década de 1970, durante la dictadura militar, la Iglesia jugó un papel ambivalente, a veces defendiendo los derechos humanos y otras veces manteniéndose al margen. Con la recuperación de la democracia en 1985, la relación se reorientó hacia la promoción de la justicia social y la defensa de los más vulnerables, una línea que se mantiene hasta hoy y que se reflejó en la presencia de organizaciones de la sociedad civil durante la visita papal.

En la actualidad, Uruguay se posiciona como una nación laica que, sin embargo, reconoce la importancia del aporte espiritual y moral de la Iglesia. La visita de León XIV refuerza esa dualidad, recordando que la fe y la razón pueden coexistir en un país que se enorgullece de su pluralismo y su compromiso con los derechos humanos.

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