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AfD propone la expulsión masiva de ucranianos y sirios: la polémica que sacude a Alemania y su eco en Córdoba

La polémica de AfD sobre la expulsión de refugiados sacude a Alemania y plantea preguntas para la Argentina.

Alberto Weidel, copresidenta del ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), anunció este domingo que, de llegar al gobierno federal, su partido buscará expulsar a cientos de miles de refugiados ucranianos y sirios que llegaron al país tras la invasión rusa de 2022 y la guerra civil en Siria. La declaración se dio en una entrevista televisiva difundida por la cadena pública ARD, donde la dirigente sostuvo que el actual sistema de prestaciones sociales no es sostenible y que los jóvenes en edad militar deben regresar a sus países de origen.

La propuesta de Alice Weidel y su alcance político

Weidel explicó que, según los datos oficiales, más de un millón de ciudadanos ucranianos perciben beneficios sociales en Alemania, una cifra que, según ella, “es increíble” y “no se puede mantener económicamente”. En el caso de los sirios, la líder de AfD argumentó que la causa que motivó su huida ya no existe, por lo que “el asilo es un derecho temporal” y los que ya obtuvieron la ciudadanía deberían ser revisados. La medida incluye la posibilidad de revocar la nacionalidad a quienes fueron naturalizados bajo criterios que, según el partido, podrían no haber sido cumplidos.

El discurso se enmarca dentro de la campaña de AfD para presentarse como la única fuerza capaz de «limpiar» la política migratoria alemana. En la reciente elección regional de Sajonia‑Anhalt, el partido alcanzó el 43,8 % de los votos, convirtiéndose en la mayor fuerza del parlamento estatal y dejando al canciller Friedrich Merz, de la CDU, en una posición vulnerable.

Repercusiones económicas y sociales en Alemania

Los críticos advierten que una expulsión masiva tendría un coste oculto muy alto. El sector artesanal, los hogares de ancianos y los hospitales dependen en gran medida de mano de obra extranjera; eliminar a cientos de miles de trabajadores podría paralizar servicios esenciales. Además, el mercado inmobiliario sufriría una caída de la demanda de alquileres y la recaudación fiscal se reduciría, complicando aún más la sostenibilidad de la seguridad social.

Desde la perspectiva del presupuesto nacional, la medida también implica una posible devolución de los fondos que Alemania ha canalizado a la Unión Europea y a la ayuda militar a Ucrania. Weidel prometió «no seguir financiando la diversión de nuestros vecinos», una frase que ha generado tensiones con los socios de la UE y con la propia CDU, que acusa al partido de promover una política de “limpieza étnica”.

¿Por qué le importa a la Argentina? Mirada a los lazos y lecciones

En Córdoba y el resto del país, la discusión alemana repercute de forma indirecta. Argentina alberga una de las mayores comunidades de origen ucraniano y sirio de América Latina; muchos descendientes mantienen vínculos familiares y económicos con Europa. Un endurecimiento de la política migratoria alemana podría afectar la movilidad de estudiantes, investigadores y empresarios argentinos que buscan oportunidades en el viejo continente.

Además, la medida pone en relieve un debate que también se vive en la política argentina: la sostenibilidad del sistema de asistencia social frente a flujos migratorios. La experiencia de la AfD muestra cómo la retórica de la “sostenibilidad” puede convertirse en una herramienta electoral, algo que los partidos locales podrían observar al diseñar sus propias propuestas migratorias.

Por último, la postura alemana podría influir en la agenda de la Unión Europea respecto a la financiación de proyectos de desarrollo en Ucrania y Siria, áreas en las que Argentina ha participado a través de la cooperación internacional. Un recorte de fondos europeos podría traducirse en menos recursos para programas de ayuda que benefician a ONG argentinas en la región.

Raíces históricas del debate migratorio en Europa

El fenómeno de la expulsión masiva no es nuevo en la historia europea. Tras la Segunda Guerra Mundial, los desplazados fueron objeto de políticas de repatriación forzada que dejaron cicatrices profundas en la memoria colectiva. En la década de los 90, la caída del bloque soviético y los conflictos en los Balcanes generaron nuevas oleadas de refugiados, provocando la creación de marcos legales como la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados.

En los últimos años, la crisis migratoria de 2015, originada principalmente en Siria, marcó un punto de inflexión: los países de la UE se vieron obligados a renegociar sus políticas de asilo, y surgieron partidos populistas que capitalizaron el miedo al “invasor”. AfD, fundado en 2013, se nutre de esa corriente y ha ido escalando su discurso desde la crítica a la política de cuotas hasta la propuesta de “remigración” total.

En el contexto argentino, la historia de la inmigración europea a principios del siglo XX muestra cómo la llegada masiva de europeos transformó la demografía y la economía del país. Hoy, la discusión en Alemania sirve como espejo para reflexionar sobre los límites y oportunidades que la migración representa, recordándonos que la gestión de la movilidad humana siempre ha sido un reto político y social de alcance global.

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