EE.UU. impide la llegada del jefe nuclear de Irán a la 70ª Conferencia del OIEA en Viena
Washington bloqueó el visado del alto funcionario iraní, generando una nueva tensión en la diplomacia nuclear global.

EE.UU. impide la llegada del jefe nuclear de Irán a la 70ª Conferencia del OIEA en Viena
El vicepresidente de Irán y máximo responsable de la Organización de Energía Atómica del país, Mohammad Eslami, vio truncada su visita a Viena este lunes después de que el gobierno estadounidense vetara la solicitud de exención de sanciones presentada por Austria, país anfitrión del organismo. La decisión, confirmada por el embajador de EE.UU. ante el OIEA, Preston Wells Griffith, se dio en el pleno de la 70ª Conferencia General del OIEA, generando una fuerte protesta diplomática de Irán y Rusia.
El veto estadounidense y la reacción iraní
Según el diplomático estadounidense, el Consejo de Seguridad de la ONU rechazó la petición de Viena de levantar el visado de Eslami, lo que obligó a Austria a retirarlo. El embajador iraní ante el organismo, Ali Reza Najafi, calificó la medida como una violación del acuerdo de sede del OIEA y acusó a Austria de actuar contra el marco legal que garantiza el acceso a las reuniones. En Teherán, el portavoz de la Cancillería, Ismail Bagaei, describió la decisión como “totalmente injustificada” y la acusó de intentar silenciar la voz de Irán en la escena internacional.
Argumentos de Washington: propaganda versus cooperación
Griffith sostuvo que permitir la presencia de Eslami “solo habría servido para que Irán utilizara el OIEA como plataforma de propaganda, eludiendo una cooperación sustantiva”. Además, el diplomático apuntó que bajo la supervisión de Eslami, Irán había enriquecido más de 400 kilos de uranio al 60 %, un nivel cercano al necesario para fabricar armas nucleares. Estas acusaciones se insertan en un contexto de tensiones que se intensificaron tras los bombardeos de junio de 2025, cuando EE.UU. e Israel atacaron instalaciones nucleares iraníes después de dos décadas de disputas diplomáticas.
Impacto en la política nuclear argentina
Para Argentina, la controversia tiene resonancia directa. Nuestro país, que mantiene un programa nuclear pacífico y es miembro activo del OIEA desde 1957, observa con atención cualquier movimiento que pueda alterar el equilibrio del régimen de no proliferación. Un bloqueo como el de EE.UU. a la participación iraní podría complicar la labor del organismo, limitando la transparencia y la posibilidad de inspecciones conjuntas que, a su vez, repercuten en la credibilidad de los compromisos de países con tecnología nuclear, como la propia Argentina.
Además, la disputa podría influir en los futuros diálogos bilaterales entre Argentina y los países del G7 sobre la exportación de tecnología nuclear para la generación de energía y la medicina. Un OIEA debilitado o percibido como parcial puede dificultar la negociación de acuerdos de cooperación, lo que afectaría a empresas cordobesas y porteñas que participan en la cadena de suministro de equipos de radiología y de generación de energía nuclear.
El contexto histórico del programa nuclear iraní
Desde la firma del Plan de Acción Conjunto (JCPOA) en 2015, Irán había aceptado limitaciones estrictas sobre su capacidad de enriquecimiento a cambio del levantamiento de sanciones. Sin embargo, la retirada unilateral de EE.UU. en 2018 y la posterior reinstauración de sanciones en 2025, tras los bombardeos, reavivaron la desconfianza. La reciente resolución de la Junta de Gobernadores del OIEA, impulsada por EE.UU., Reino Unido, Francia y Alemania, acusó a Teherán de incumplir sus obligaciones de no proliferación y remitió el caso al Consejo de Seguridad, marcando la primera vez desde 2006 que el organismo eleva el asunto a ese nivel.
En medio de esta escalada, Irán ha negado cualquier actividad nuclear en el llamado “pico Gazla”, cerca de Natanz, una zona que el expresidente estadounidense Donald Trump había amenazado con bombardear. Bagaei describió esas acusaciones como una campaña mediática sin fundamento, acusando a Washington de librar una “guerra psicológica”.
¿Qué significa para la política nuclear de Argentina?
El bloqueo de Eslami a la 70ª Conferencia del OIEA pone de relieve la fragilidad de los mecanismos multilaterales de control nuclear. Para la Argentina, que depende del OIEA para validar la seguridad de sus instalaciones en la Central Nuclear Atucha y para la exportación de isotopos médicos, cualquier debilitamiento del organismo repercute en la confianza internacional y en la capacidad de obtener financiamiento para proyectos de energía limpia.
En el plano interno, la polémica reaviva el debate sobre la necesidad de diversificar nuestras fuentes energéticas y reforzar la legislación nacional de no proliferación. El Congreso cordobés ha empezado a discutir proyectos de energía nuclear de cuarta generación que requieren el aval del OIEA; una agencia percibida como politizada podría retrasar la aprobación de estos proyectos, afectando empleos y la competitividad de la provincia.
Finalmente, la situación abre una ventana para que la diplomacia argentina juegue un rol mediador. Buenos Aires ha mantenido una postura equilibrada, apoyando el multilateralismo y la solución pacífica de controversias. Un acercamiento constructivo con Viena y Washington podría posicionar a la Argentina como un puente entre los bloques, favoreciendo acuerdos que garanticen la continuidad del trabajo del OIEA y, con ello, la estabilidad del régimen nuclear mundial.
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