Alliana refuerza la alianza estratégica con EE. UU y busca estabilizar Paraguay tras la crisis del Ueno Bank
El nuevo presidente paraguayo promete profundizar la cooperación con Washington mientras enfrenta una grave crisis financiera y política.

Alliana refuerza la alianza estratégica con EE. UU y busca estabilizar Paraguay tras la crisis del Ueno Bank
El viernes 7 de noviembre, Pedro Alliana asumió la Presidencia de la República del Paraguay tras la destitución de Santiago Peña por juicio político. En su primer mensaje oficial, el nuevo mandatario agradeció a Estados Unidos la solidaridad mostrada y afirmó que su gobierno “seguirá fortaleciendo la alianza estratégica” con Washington, una movida que busca dar confianza a los mercados y a la ciudadanía en medio de una profunda crisis bancaria y política.
Un nuevo presidente en medio de la tormenta política
Alliana, quien hasta ayer se desempeñaba como vicepresidente, heredó un escenario complicado: el Senado había retirado el fuero al expresidente Peña por su presunta responsabilidad en la quiebra del Ueno Bank, una entidad que dejó congelados los ahorros de miles de paraguayos, jubilados del Instituto de Previsión Social y organismos estatales. La destitución provocó una fuerte tensión institucional y una ola de protestas en Asunción y otras ciudades.
Con la asunción, Alliana completará el mandato constitucional que finaliza el 15 de agosto de 2028, mientras que Antonio Barrios, electo senador en 2023, juró como vicepresidente. En su discurso inaugural, Alliana subrayó la necesidad de “paz, orden y seguridad”, y nombró al abogado Ariel Martínez como nuevo ministro del Interior, un veterano que ya había ocupado el cargo entre 2018 y 2019 bajo Horacio Cartes.
EE. UU reafirma su apoyo y la amistad histórica
La embajada estadounidense en Asunción, que había calificado a Paraguay como “un socio regional estratégico, amigo y aliado”, emitió un comunicado en el que expresó su disposición a trabajar con la nueva administración para avanzar en los intereses de ambas naciones. En X, la representación diplomática pidió “mantener la paz y respetar las instituciones democráticas”, recordando que Washington considera a Paraguay un aliado histórico en la región.
Alliana, a través de la red social X, agradeció la “solidaridad” de EE. UU en los momentos de mayor desafío y reiteró su compromiso de profundizar la cooperación en áreas como seguridad, comercio y desarrollo tecnológico. El mensaje resonó con el sector empresarial, que ve en la relación con Estados Unidos una puerta para atraer inversiones y estabilizar la balanza comercial, que se había visto afectada por la fuga de capitales tras la caída del Ueno Bank.
Los desafíos internos: Ueno Bank y la seguridad social
El colapso del Ueno Bank, intervenido por el Banco Central del Paraguay después de que su índice de solvencia cayera bajo el mínimo legal, dejó una herida abierta en el sistema financiero. Miles de ahorristas siguen sin poder acceder a sus fondos, y la presión sobre el Instituto de Previsión Social se intensifica. Alliana, en su primera jornada de trabajo, se reunió con el ministro de Salud, Isaías Fretes, para discutir la compra y el abastecimiento de medicamentos en hospitales públicos, subrayando que la salud será una de sus grandes prioridades.
Además, el presidente anunció la designación de Ariel Martínez como ministro del Interior con la consigna de “garantizar la seguridad y llevar tranquilidad a todas las familias paraguayas”. Martínez, quien ya había liderado la cartera en la gestión de Cartes, tiene la tarea de contener posibles disturbios y restablecer la confianza ciudadana en las fuerzas de seguridad.
Raíces de la amistad paraguayo‑estadounidense
La relación bilateral entre Paraguay y Estados Unidos se remonta a la década de 1940, cuando Washington estableció su primera misión diplomática en Asunción. Desde entonces, los lazos se han fortalecido en materia de cooperación militar, asistencia técnica y programas de desarrollo. En los años 90, la firma del Acuerdo de Libre Comercio (ALCA) impulsó el intercambio comercial, convirtiendo a EE. UU en uno de los principales socios de exportación paraguayos, especialmente en soja, carne y energía.
Durante la dictadura militar (1954‑1989), la relación fue más bien estratégica, con la base aérea de Silvio Pettirossi como punto clave en la lucha contra el narcotráfico. En la era democrática, la cooperación se diversificó, incluyendo proyectos de salud pública, educación y fortalecimiento institucional. La reciente crisis bancaria ha reavivado el debate sobre la dependencia financiera y la necesidad de diversificar fuentes de crédito, pero también ha resaltado la confianza que muchos empresarios paraguayos depositan en la estabilidad que brinda una alianza con Washington.
Hoy, el nuevo gobierno de Alliana busca capitalizar esa historia para conseguir apoyo técnico y financiero que ayude a reparar los daños del Ueno Bank y a impulsar reformas estructurales. La expectativa es que la “cordura social” y el respeto a la Constitución, palabras repetidas por la embajada estadounidense, sirvan como base para una agenda de recuperación que combine la experiencia local con la ayuda internacional.
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