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Ataques hutíes golpean de nuevo las instalaciones petroleras de Saudi Aramco en Jizan

Los drones y misiles lanzados desde Yemen vuelven a poner en jaque la zona industrial de Jizan, clave para la exportación saudí.

Ataques hutíes golpean de nuevo las instalaciones petroleras de Saudi Aramco en Jizan

Jizan, Arabia Saudí – 8 de septiembre de 2026 – La madrugada del lunes volvió a ser escenario de violencia en la frontera sur de Arabia Saudí cuando grupos armados vinculados a los rebeldes hutíes lanzaron una serie de drones y misiles contra la infraestructura de Saudi Aramco en la ciudad industrial de Jizan. El ataque, que se produce apenas un mes después del bombardeo que obligó a la refinería local a suspender temporalmente parte de su producción, reaviva la preocupación de las autoridades saudíes y de los mercados internacionales sobre la seguridad del flujo de crudo y productos refinados que parten de esa zona.

Una ofensiva que supera al incidente anterior

Según fuentes citadas por el Financial Times, la magnitud del nuevo bombardeo se equipara al de la madrugada del 10 de agosto, cuando los hutíes lograron dañar varios tanques de almacenamiento y una línea de transporte interno. De nuevo, la compañía estatal no respondió de inmediato a la solicitud de información, pero los informes de inteligencia locales indican que los daños podrían afectar tanto la capacidad de refinado como la de exportación, aunque sin llegar a paralizar por completo la operación de la planta de 400.000 barriles diarios.

El medio yemení Ansarollah, respaldado por Irán y activo en Telegram, confirmó los ataques y describió el uso de “drones y misiles yemeníes” contra “el enemigo saudí”. En una segunda publicación, el portal aseguró que los proyectiles también alcanzaron el aeropuerto internacional de Abha, la base aérea Rey Khalid y las instalaciones de Aramco en Abha y Jizan, aunque los hutíes no emitieron una reivindicación formal del ataque a Jizan.

Jizan, la puerta de salida del petróleo saudí al Mar Rojo

Jizan es la ciudad industrial más cercana a la frontera con Yemen y, desde el inicio del conflicto yemení en 2015, ha sido un objetivo recurrente de los rebeldes respaldados por Irán. Además de la refinería, la zona alberga una terminal de exportación que, durante los primeros meses de la guerra entre Estados Unidos e Irán, incrementó sus volúmenes para compensar las restricciones que afectaron a los puertos del Golfo.

Sin embargo, los datos de la firma de seguimiento Kpler revelan que en agosto de 2026 no se registraron exportaciones desde Jizan, una caída drástica que refleja la vulnerabilidad de la cadena logística ante la escalada de los ataques. La amenaza de cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, una vía marítima estratégica para el transporte de energía, ha llevado a Arabia Saudí a diversificar sus rutas, pero la dependencia de Jizan sigue siendo alta para los mercados de Asia y África.

Repercusiones para la economía cordobesa y argentina

Desde Córdoba, la noticia tiene eco en los sectores productivos que dependen de los precios internacionales del crudo. La incertidumbre en la oferta saudí puede traducirse en una presión al alza sobre los precios del petróleo, lo que a su vez afecta los costos de producción de la industria petroquímica argentina, especialmente en el parque industrial del Parque Industrial de Río Tercero, donde muchas pymes utilizan derivados del petróleo como materia prima.

Los exportadores de soja y carne de la provincia también sienten el vaivén de los precios energéticos, ya que el combustible para el transporte terrestre y marítimo constituye una partida importante del costo logístico. Un repunte en los precios del crudo, provocado por la inseguridad en Jizan, podría encarecer los fletes del puerto de Rosario y, por ende, impactar la competitividad de los productos cordobeses en los mercados internacionales.

El contexto geopolítico: una nueva fase del conflicto yemení

La ofensiva hutí se inscribe en una fase más agresiva del conflicto en Yemen. Tras el alto al fuego acordado en abril de 2022, los combates habían retrocedido a escaramuzas esporádicas. Ahora, los rebeldes han lanzado una ofensiva terrestre a lo largo de la costa del Mar Rojo, concentrándose cerca del histórico puerto de Mocha y la ciudad de Taiz. La intención declarada es presionar a la coalición liderada por Arabia Saudí y a sus aliados para que reconsideren su postura frente al control del estrecho de Bab el-Mandeb.

La escalada también coincide con la creciente presión de Irán sobre el estrecho de Ormuz, lo que ha motivado a los saudíes a buscar rutas alternativas y a reforzar sus defensas aéreas. Los sistemas de intercepción de misiles de Arabia Saudí lograron derribar la mayoría de los proyectiles, pero algunos lograron impactar infraestructura crítica, recordando que la zona sigue siendo un punto caliente para la seguridad energética mundial.

Perspectivas y desafíos para Saudi Aramco

El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, había asegurado el mes pasado que los ataques de agosto no generaron un impacto financiero significativo. No obstante, la repetición de incidentes en tan corto plazo obliga a la compañía a replantear sus planes de contingencia, invertir en sistemas de defensa más sofisticados y considerar la diversificación de sus puntos de exportación.

En el corto plazo, la prioridad es evaluar los daños estructurales y reactivar la producción al nivel previo al ataque. A mediano plazo, la empresa podría acelerar proyectos de expansión en el norte del país, como la nueva refinería de Ras Tanura, para mitigar la dependencia de la costa sur y reducir la exposición a futuros bombardeos.

Raíces de la tensión: historia de los ataques a Jizan

Jizan ha sido blanco de los hutíes desde que el grupo tomó la capital de Yemen, Saná, en 2014 y forzó la intervención saudí en 2015. La ciudad, con su refinería de 400.000 barriles diarios, se convirtió rápidamente en un objetivo estratégico para los rebeldes, que buscaban interrumpir la fuente de ingresos del reino y presionar a la coalición.

Durante la fase más intensa del conflicto (2015‑2017), los ataques aéreos y los lanzamientos de misiles contra Jizan provocaron cierres temporales de la terminal de exportación, generando fluctuaciones notables en los precios del crudo mundial. La construcción de sistemas de defensa aérea, como el Patriot y el THAAD, redujo la efectividad de los ataques, pero no eliminó por completo la amenaza.

En los últimos años, la reducción de la actividad militar en la zona había permitido que la refinería operara a plena capacidad, impulsando la economía local y creando miles de empleos. La reciente escalada, sin embargo, recuerda que la seguridad de la infraestructura energética saudí sigue vinculada a la evolución del conflicto yemení y a la influencia de potencias externas como Irán.

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