Crisis Energética en Cuba: Un 67% del País se Quedará a Oscuras
La crisis energética en Cuba se profundiza, afectando a un 67% del país, debido a la obsolescencia del sistema energético y el bloqueo petrolero de EEUU.

Crisis Energética en Cuba: Un 67% del País se Quedará a Oscuras
La crisis energética que enfrenta Cuba desde hace dos años se profundiza, y según la previsión de la estatal Unión Eléctrica (UNE), este miércoles un 67% del país se quedará sin suministro eléctrico. Esto se debe a que la capacidad de generación de electricidad será de solo 1.075 megavatios (MW), frente a una demanda máxima de 3.200 MW, lo que implica una afectación estimada de 2.155 MW.
Orígenes de la Crisis
La crisis energética en Cuba se explica por un factor estructural, que es un sistema energético profundamente obsoleto, y un elemento coyuntural, el bloqueo petrolero implementado por Washington desde enero. Las centrales termoeléctricas, que son responsables del 40% de la matriz energética de Cuba, fueron construidas principalmente en las décadas del 60 y 70 y, debido a la falta de inversiones y mantenimiento, sufren fallas frecuentes.
Impacto del Bloqueo Petrolero
El bloqueo petrolero implementado por Estados Unidos ha tenido un impacto significativo en la crisis energética de Cuba. La presión de EEUU obligó a detener el funcionamiento de los motores de generación que requieren diésel y fueloil importado desde enero por falta de insumos. Esto ha afectado gravemente la capacidad de generación de electricidad en el país.
La Búsqueda de Soluciones
Expertos independientes calculan que Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles de petróleo diarios para cubrir su demanda energética, de los cuales solo 40.000 provienen de su producción nacional. La búsqueda de soluciones para esta crisis es apremiante, y se requiere la cooperación internacional para encontrar alternativas que permitan al país cubrir sus necesidades energéticas de manera sostenible.
Consecuencias para la Población
La crisis energética en Cuba tiene consecuencias graves para la población. La falta de electricidad afecta no solo a los hogares, sino también a los hospitales, escuelas y otros servicios esenciales. La situación es especialmente complicada para los más vulnerables, como los ancianos y los niños, que dependen de los servicios de salud y educación para su bienestar.
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