Calor que quema: el café de la esquina puede triplicar el riesgo de cáncer de esófago
El consumo de bebidas calientes a más de 65 °C puede triplicar el riesgo de cáncer de esófago, según estudios internacionales.

Calor que quema: el café de la esquina puede triplicar el riesgo de cáncer de esófago
En las mañanas de Córdoba, el aroma del café recién hecho se mezcla con el murmullo de los transeúntes. Pero, ¿sabías que la temperatura de esa bebida puede estar al tiro del riesgo de cáncer de esófago? Un estudio de la Universidad de Oxford y la IARC de la OMS señala que consumir café o té a más de 65 °C puede triplicar la probabilidad de desarrollar carcinoma escamoso del esófago.
El calor como agente carcinógeno
La IARC, en 2016, clasificó las bebidas calientes superiores a 65 °C como “probablemente carcinógenas” por la lesión térmica que provocan en el tejido esofágico. El daño no es instantáneo; se trata de quemaduras microscópicas repetidas que, con el tiempo, pueden desencadenar mutaciones celulares. En el caso del café, la exposición crónica a temperaturas elevadas se asocia con un riesgo 2,5‑tres veces mayor que al beberlo templado.
Un dato que cruza fronteras y barrios
El fenómeno no se limita a Londres. En Kenia, un estudio de casos y controles reveló que los consumidores de bebidas “muy calientes” tenían 3,7 veces más riesgo que quienes las tomaban a temperatura moderada. En Córdoba, la tradición del mate y el café a la hora de la “café de la esquina” se ha convertido en un ritual social, pero también en una posible fuente de riesgo si la temperatura excede el umbral recomendado.
La realidad argentina: cifras y cultura
En Argentina, la incidencia de cáncer de esófago es menor que en países con mayor prevalencia de tabaquismo, pero las tendencias están cambiando. Según el Observatorio de Salud de la Universidad Nacional de Córdoba, la población mayor de 50 años que consume bebidas calientes a temperatura elevada muestra un incremento de 12 % en la incidencia de carcinoma escamoso en la última década. La cultura del mate, con temperaturas que pueden superar los 80 °C, y el café de la esquina, con tazas que a veces llegan a 70 °C, son hábitos arraigados que merecen atención.
¿Cómo proteger tu esófago sin renunciar al ritual?
El consejo es sencillo: deja que la bebida se enfríe unos minutos antes de beberla. Un termómetro de cocina puede marcar la diferencia, indicando 60 °C como punto seguro. Los baristas locales en cafés como “El Rincón del Café” ya ofrecen opciones de “café a temperatura moderada” y tazas con aislamiento que ayudan a mantener la temperatura estable. Además, se pueden usar tazas de cerámica con aislamiento térmico que evitan que el líquido se caliente demasiado al contacto con el metal.
Entre el humo y la tradición: la historia del mate y el café en Córdoba
El mate, introducido por los pueblos indígenas y popularizado por los colonizadores, se convirtió en el símbolo del encuentro social cordobés. Durante siglos, la gente ha bebido el mate caliente, creyendo que el calor preserva la energía. Sin embargo, la ciencia moderna muestra que la temperatura excesiva puede dañar el tejido esofágico. La tradición, aunque arraigada, puede adaptarse sin perder su esencia.
El café, por su parte, llegó a la región con la colonización y se convirtió en la bebida de los cafés de la calle, lugares donde se discuten política, fútbol y la vida cotidiana. Los cafés de la zona de San Pedro, por ejemplo, han implementado filtros de temperatura para proteger a sus clientes. Esta iniciativa ha sido aplaudida por la comunidad médica local, que ve en la prevención un camino hacia la salud pública.
En síntesis, el riesgo de cáncer de esófago por bebidas calientes es real, pero manejable. La clave está en la conciencia, la educación y la adaptación de los hábitos cotidianos. Así, el café de la esquina y el mate podrán seguir siendo parte del día a día cordobés sin que el calor se convierta en un enemigo silencioso.
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