Salud

De la cuna al aula: por qué el cerebro de los niños cordobeses absorbe idiomas entre los 6 meses y los 5 años

Los primeros años son la ventana de oro para que los pequeños absorban cualquier lengua

De la cuna al aula: por qué el cerebro de los niños cordobeses absorbe idiomas entre los 6 meses y los 5 años

Lead: Según el neurocientífico argentino David Bueno, el cerebro infantil está en plena alerta para captar nuevos idiomas desde los seis meses hasta los cinco años, una etapa que los padres de Córdoba pueden aprovechar para impulsar el bilingüismo sin que el laburo sea una carga imposible.

Niños pequeños escuchando diferentes idiomas

La ventana de plasticidad cerebral

Durante el primer año de vida los bebés distinguen cualquier contraste sonoro, sin importar el idioma. Entre los seis y los doce meses se produce lo que los expertos llaman “estrechamiento perceptivo”, donde el cerebro empieza a afinar su capacidad para reconocer los fonemas de la lengua materna, pero aún conserva una gran flexibilidad para incorporar sonidos ajenos. Estudios publicados en la revista Neuron demuestran que esta flexibilidad depende de un delicado equilibrio entre excitación e inhibición neuronal, que abre y cierra “ventanas” de aprendizaje a lo largo de la infancia.

En la práctica, esto significa que un niño de dos años que escucha diariamente palabras en inglés, francés o guaraní tiene una ventaja neurológica que se traduce en una mayor facilidad para pronunciar y comprender esas lenguas más adelante. La ventana no se cierra abruptamente; la capacidad de aprender gramática se mantiene bastante fuerte hasta los 17 años, aunque la rapidez disminuye con la edad.

El papel esencial de la interacción humana

La evidencia muestra que la mera exposición a grabaciones no basta. Un ensayo aleatorizado con bebés estadounidenses de nueve meses reveló que las sesiones cara a cara con hablantes nativos de mandarín revertían la pérdida de sensibilidad a los sonidos del idioma, mientras que los videos y audios no producían efecto alguno. El cerebro infantil necesita la carga social: gestos, miradas y retroalimentación en tiempo real para consolidar las rutas neuronales del lenguaje.

En la Universidad de Barcelona se replicó el experimento con lactantes expuestos al catalán y al castellano, constatando que, a los cuatro meses, los niños ya discriminan ambas lenguas pese a su similitud rítmica. Este hallazgo tiene eco en Córdoba, donde la convivencia de español, inglés y lenguas indígenas como el quechua abre oportunidades para programas de inmersión temprana en guarderías y colegios.

Implicancias para la educación en Córdoba y Argentina

Las autoridades educativas de la provincia están comenzando a reconocer la ventana de los primeros cinco años como un periodo estratégico para la política de idiomas. Algunas escuelas de la zona norte ya incorporan clases de inglés y portugués a partir del nivel de jardín, apoyándose en metodologías basadas en juegos, música y cuentacuentos interactivos. Para los padres, la clave está en crear entornos bilingües en casa: leer cuentos en otro idioma, cantar canciones extranjeras y, sobre todo, conversar con niños de otras lenguas cuando sea posible.

El beneficio no es solo académico. Un dominio temprano de varios idiomas amplía las oportunidades laborales en sectores como el turismo, la exportación de software y la agroindustria, áreas donde Córdoba ha visto un crecimiento sostenido en los últimos años. Además, la neuroplasticidad asociada al bilingüismo está vinculada a una mayor capacidad de resolución de problemas y a una menor incidencia de trastornos cognitivos en la vejez.

Raíces neuroeducativas: de la teoría a la práctica en nuestras escuelas

El concepto de “ventana crítica” no es nuevo; ya en los años 60 el psicólogo canadiense Jean Piaget señalaba la importancia de los primeros años para la construcción del conocimiento. En la Argentina contemporánea, la Ley Nacional de Educación Inicial (Ley 26.892) establece que la primera infancia debe recibir estímulos cognitivos y lingüísticos adecuados, pero la implementación varía mucho entre provincias.

En Córdoba, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) han lanzado proyectos de investigación que combinan neurociencia y pedagogía para diseñar materiales didácticos que respeten los ritmos de desarrollo cerebral. Por ejemplo, el programa “Babel Kids” utiliza realidad aumentada para que los niños asocien objetos cotidianos con palabras en inglés y francés, reforzando la conexión sensorial‑lingüística.

Otra iniciativa destacada es el “Club de Pequeños Políglotas”, impulsado por la Municipalidad de Villa Carlos Paz, donde voluntarios bilingües organizan talleres semanales de conversación en inglés y guaraní. Estas acciones demuestran que la teoría neurocientífica puede convertirse en una práctica cotidiana que beneficie a la comunidad, reduciendo brechas sociales y preparando a la próxima generación para un mundo cada vez más globalizado.

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