Córdoba

Día Internacional del Cuidado: la urgencia de reconocer un derecho esencial en Córdoba

Una reflexión sobre la invisibilidad del trabajo de cuidado y la necesidad de políticas públicas en la provincia.

Día Internacional del Cuidado: la urgencia de reconocer un derecho esencial en Córdoba

Hoy, jueves 29 de octubre, el planeta celebra el Día Internacional del Cuidado y el Apoyo, una conmemoración impulsada por la Asamblea General de la ONU (resolución A/RES/77/317). No se trata de una fiesta cualquiera; es la oportunidad de poner sobre la mesa una deuda histórica que afecta a millones de cordobeses y argentinos: el trabajo invisible que sostiene nuestra vida cotidiana.

El cuidado, motor invisible que mantiene la economía cordobesa

En la provincia, el sector del cuidado funciona como la columna vertebral de la productividad. Cuando una madre de Villa Allende prepara la comida después de una jornada en la fábrica de la zona, o cuando un hijo de la zona sur acompaña a su padre enfermo mientras ambos intentan mantener sus empleos, están garantizando que la cadena productiva no se rompa. Sin esa red de apoyo, la industria automotriz, el agro y el turismo que tanto aportan al PIB cordobés colapsarían en cuestión de horas.

Sin embargo, el valor económico de esas horas no se refleja en los indicadores oficiales. Según la OIT, a nivel mundial las mujeres aportan el 76 % del trabajo de cuidado no remunerado; en Córdoba esa cifra se replica con una brecha aún mayor en los barrios más vulnerables, donde la falta de guarderías públicas obliga a las madres a reducir sus jornadas laborales o a abandonar el mercado formal.

Desigualdad de género y carga no remunerada: la cara oculta del progreso

El sistema productivo cordobés celebra la modernización, pero sigue reproduciendo roles tradicionales que cargan sobre las mujeres la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado. En barrios como San Vicente o la zona norte del centro, los testimonios son unánimes: “Trabajo en la planta, pero paso la tarde cuidando a mi hijo porque no hay guardería cerca”. Esa sobrecarga impide que muchas mujeres accedan a capacitación, a cargos de mayor responsabilidad o a salarios dignos, perpetuando la brecha salarial que ronda el 30 % en la provincia.

La falta de reconocimiento también se traduce en ausencia de cobertura de seguridad social para quienes dedican su vida al cuidado familiar. Sin acceso a obra social, jubilación o licencias remuneradas, la vulnerabilidad se vuelve crónica y el Estado termina pagando el precio de la informalidad a través de gastos sanitarios y sociales mayores.

Las 5 R del Derecho al Cuidado: una hoja de ruta para Córdoba

Para transformar esa realidad, expertos y organizaciones sociales de la provincia proponen una agenda basada en cinco pilares, conocidas como las 5 R:

  • Reconocer: incorporar el valor del trabajo de cuidado al cálculo del PIB provincial y nacional, mostrando su aporte real al desarrollo.
  • Reducir: ampliar la red de guarderías municipales, crear centros de día para adultos mayores y habilitar viviendas adaptadas para personas con discapacidad.
  • Redistribuir: promover políticas de corresponsabilidad que incentiven a los hombres a participar activamente en las tareas domésticas, mediante licencias parentales equiparadas y campañas de sensibilización.
  • Remunerar: establecer salarios dignos y prestaciones sociales para los trabajadores del sector, tanto en el ámbito público como privado.
  • Representar: garantizar la participación de cuidadoras y cuidadores en los consejos de política social, para que sus voces definan los programas que les afectan.

En Córdoba ya se están gestando iniciativas: la Municipalidad de Córdoba aprobó un programa piloto de “Guarderías 24 h” en la zona de Güemes, y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) lanzó una carrera de “Gestión del Cuidado Social”. Estas acciones demuestran que el cambio es posible cuando se combina voluntad política con presión social.

Un pacto social para el futuro: la visión cordobesa

Mirar al futuro sin incluir al cuidado como derecho es como intentar construir un puente sin cimientos. Las sociedades que invierten en cuidado reducen la pobreza, mejoran la salud pública y aumentan la participación laboral femenina, lo que a su vez dinamiza la economía local.

En la provincia, la inversión en infraestructura de cuidado tiene un retorno económico directo: cada peso destinado a guarderías públicas genera entre 2 y 3 pesos en productividad adicional, según estudios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) aplicados a la región pampeana.

Por eso, el Día Internacional del Cuidado debe convertirse en un llamado a la acción concreta: presupuestos municipales y provinciales que incluyan líneas específicas para la expansión de servicios de cuidado, leyes que obliguen a las empresas a ofrecer licencias parentales equiparadas y campañas de concientización que rompan el estigma de “trabajo de amor” como algo gratuito.

Raíces históricas del cuidado en la provincia

El cuidado no es una novedad en Córdoba; desde la época colonial, las comadronas y las “madres de la comunidad” fueron las primeras profesionales de la salud, atendiendo a madres y recién nacidos en los barrios de la ciudad. En el siglo XIX, las congregaciones religiosas fundaron hospitales y escuelas donde las monjas, en su mayoría mujeres, combinaban la enseñanza con la asistencia a los enfermos.

Durante la dictadura militar (1976‑1983), la represión y la desaparición de miles de personas dejaron a cientos de familias sin sostén, obligando a mujeres y ancianos a asumir roles de cuidador sin ningún tipo de apoyo estatal. Esa herida colectiva sigue presente en la memoria de los barrios del sur, donde la solidaridad vecinal sigue siendo la principal red de apoyo.

Hoy, la historia nos brinda lecciones: la comunidad cordobesa siempre ha sabido organizarse para cuidar a sus miembros cuando el Estado se hizo omiso. Sin embargo, la modernidad exige que esa solidaridad se complemente con políticas públicas robustas, de modo que el cuidado deje de ser una carga individual y se convierta en un derecho garantizado para todos.

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