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Dos misiles hutíes impactan el aeropuerto de Adén: la segunda explosión en una semana sacude la zona de conflicto

Un nuevo ataque con misiles al corazón aéreo de Adén pone en jaque la seguridad del gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí.

Dos misiles hutíes impactan el aeropuerto de Adén: la segunda explosión en una semana sacude la zona de conflicto

El viernes 17 de octubre de 2026, dos misiles lanzados por los rebeldes hutíes cayeron dentro del perímetro del Aeropuerto Internacional de Adén, en el sur de Yemen. El ataque, que se produjo apenas siete días después de un primer intento similar, no dejó víctimas mortales según las autoridades locales, pero generó una fuerte alarma en la unidad militar aliada al Gobierno yemení y respaldada por Arabia Saudí que operaba dentro del recinto aeroportuario.

Detalles del ataque y la respuesta inmediata

Según fuentes de seguridad y un controlador aéreo presente en el momento, los proyectiles impactaron en la zona donde se encontraba una guarnición militar saudí, aunque no se especificaron los daños materiales. Un periodista que cubría la zona escuchó dos detonaciones fuertes y confirmó que los misiles alcanzaron el interior del complejo. La Dirección de Seguridad de Adén informó que uno de los misiles cayó a unos 500 metros de un avión de Yemenia Airways que se preparaba para despegar, mientras que el segundo impactó a 100 metros del centro de la pista de aterrizaje.

Las autoridades no confirmaron si el vuelo programado pudo partir o si se suspendieron las operaciones aéreas tras el incidente. La Dirección de Seguridad señaló que se había iniciado una investigación y que se publicarían más datos una vez concluido el peritaje en el sitio.

Reacciones locales e internacionales

Un comunicado atribuido a una fuente militar hutí afirmó que el objetivo era “el cuartel general del mando de las fuerzas saudíes en el campamento Badr” y un supuesto depósito de armas ubicado en el aeropuerto. El campamento Badr, situado en la ciudad portuaria de Adén, es la sede del Gobierno yemení reconocido internacionalmente desde 2015, después de que los hutíes tomaran la capital, Saná, en 2014.

La canciller afganí Afrah Al‑Zouba, portavoz del gobierno yemení, advirtió que no se aceptarán nuevos altos al fuego sin garantías que impidan el rearme de los rebeldes. En una conferencia de prensa virtual, Al‑Zouba culpó a Irán de respaldar a los hutíes y los describió como una “amenaza para Yemen y para el Cuerno de África”, advirtiendo que, de seguir recibiendo tiempo, se convertirían en una “milicia invencible”.

Organizaciones internacionales, entre ellas la ONU, reiteraron su preocupación por el desplazamiento de más de 217.000 personas y la retención de 72 trabajadores de la ONU en la zona, así como por la obstaculización de la ayuda humanitaria.

Repercusiones para la región y para Argentina

El ataque al aeropuerto de Adén tiene consecuencias que trascienden la frontera yemení. La ruta marítima del Mar Rojo, cercana a la costa de Adén, es una arteria vital para el comercio global, incluida la exportación de granos y soja desde la región del Cono Sur. Cualquier escalada que comprometa la seguridad de los puertos y aeropuertos de la zona podría elevar los costos del flete marítimo, impactando directamente en los precios de los productos argentinos que llegan a los mercados europeos y asiáticos.

Además, la comunidad yemení radicada en la provincia de Córdoba y en la ciudad de Buenos Aires mantiene lazos familiares y comerciales con su país de origen. Los ataques recurrentes dificultan la llegada de remesas y la posibilidad de retorno seguro de familiares, generando incertidumbre en una diáspora que ya enfrenta desafíos económicos.

Desde la perspectiva argentina, el conflicto también alimenta la discusión interna sobre la política exterior y la postura frente a Irán y Arabia Saudí. La Cámara de Diputados ha debatido recientemente la necesidad de reforzar los mecanismos de seguimiento a los acuerdos de paz en Yemen, con miras a proteger los intereses estratégicos de la región del Golfo y a evitar que la inestabilidad se traduzca en una crisis energética que repercuta en la balanza comercial del país.

Ecos de una guerra que trasciende fronteras

El aeropuerto de Adén, construido en los años 70 bajo la égida de la ayuda saudí, ha sido testigo de múltiples episodios bélicos desde el inicio de la guerra civil yemení. En 2015, la instalación sufrió un bombardeo aéreo que dejó graves daños estructurales, obligando a la comunidad internacional a financiar su reconstrucción. Desde entonces, el aeropuerto ha funcionado como punto neurálgico para la entrega de ayuda humanitaria y como puerta de entrada para los refugiados que huyen de los combates.

Históricamente, la ciudad de Adén ha sido un puerto estratégico que conectaba la ruta del incienso con los mercados del mundo. Su importancia geopolítica se mantuvo durante la era colonial británica y, más tarde, en la década de 1990, cuando se convirtió en el centro logístico de la exportación de petróleo y gas. Hoy, el aeropuerto sigue siendo un símbolo de la soberanía yemení, pero también un blanco frecuente de los grupos armados que buscan desestabilizar al gobierno respaldado por Arabia Saudí.

En los últimos años, la comunidad internacional ha intentado mediar en el conflicto mediante iniciativas de alto el fuego y negociaciones de paz, pero la falta de garantías sobre el desarme de los hutíes y la influencia iraní han entorpecido los avances. Cada nuevo ataque, como el de este viernes, no solo reaviva la tensión en la zona, sino que también pone en evidencia la fragilidad de los acuerdos alcanzados y la necesidad de una solución política duradera que incluya a todos los actores regionales.

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