Salud

Siestas largas: la señal de alerta que muchos cordobeses ignoran

Si las siestas se alargan, el cuerpo avisa: descubre por qué y cómo dormir mejor en Córdoba

Siestas largas: la señal de alerta que muchos cordobeses ignoran

Un estudio reciente realizado en España ha analizado a 1.338 adultos mayores de 56 años y descubrió que cada hora extra de siesta diaria eleva en un 13% el riesgo de mortalidad, mientras que la frecuencia de las siestas también aumenta el peligro en un 7%. Los investigadores, que siguieron a los participantes durante 19 años, advierten que las siestas prolongadas pueden ser el síntoma de problemas de salud subyacentes, no la causa directa de la muerte.

¿Qué revela la investigación?

El equipo científico equipó a los sujetos con pulseras de actigrafía que registraron sus patrones de sueño entre las 9:00 y las 19:00 horas durante dos semanas. Los datos mostraron que dormir más de 30 minutos en la tarde y, sobre todo, hacerlo por la mañana, se asocia a un incremento significativo de la mortalidad. Las siestas matutinas, que deberían ser raras, triplicaron el riesgo de fallecimiento respecto a las tradicionales siestas de sobremesa.

Siestas largas: una señal de alerta, no un culpable

Es fácil asustarse con los porcentajes, pero el estudio es observacional: no prueba que la siesta cause la muerte. Lo que sí indica es que el cuerpo está pidiendo ayuda. Personas que duermen largas horas durante el día suelen hacerlo porque su sueño nocturno está fragmentado o porque padecen afecciones como apnea del sueño, dolor crónico, depresión, alteraciones del ritmo circadiano o enfermedades cardiopulmonares. En Córdoba, donde el calor del verano invita a “reposar bajo la sombra”, este hallazgo cobra especial relevancia para quienes confían en la siesta como refugio del calor.

La siesta ideal para cordobeses y argentinos

Los expertos coinciden en que las siestas cortas, de 10 a 30 minutos, son las más beneficiosas. Un “power nap” mejora la alerta, refuerza la memoria y no genera el riesgo cardiovascular que acompaña a los descansos de 60 minutos o más. En la práctica, un trabajador de la industria automotriz de Villa Constitución o un estudiante de la Universidad Nacional de Córdoba pueden aprovechar una pausa breve antes de la clase de la tarde para recargar energías sin comprometer su salud.

Qué hacen los profesionales de la salud en la provincia

En los hospitales de la ciudad de Córdoba, los médicos ya están incorporando preguntas sobre la duración y el momento de la siesta en la anamnesis rutinaria. Si detectan que un paciente duerme más de una hora al día, indagan sobre trastornos del sueño, hipertensión o problemas metabólicos. Además, los fisioterapeutas recomiendan técnicas de higiene del sueño, como mantener una rutina nocturna constante y limitar la exposición a pantallas antes de acostarse, para que la siesta sea un complemento y no un sustituto del descanso nocturno.

Un vistazo histórico a la siesta en Argentina

La costumbre de la siesta llegó a la Argentina con la inmigración española a fines del siglo XIX, y rápidamente se adaptó a la vida rural del interior, donde el calor intenso obligaba a detener las faenas al mediodía. En provincias como Córdoba, la tradición perduró en las haciendas y en los pequeños comercios, donde el “descanso de la tarde” se convirtió en parte del ritmo cotidiano. Con la industrialización y la urbanización, la pausa se redujo, pero sigue viva en barrios tradicionales y en la cultura del “café con leche y medialuna” después del almuerzo.

Hoy, la siesta enfrenta una doble presión: por un lado, la necesidad de competir en un mercado laboral cada vez más exigente; por otro, la creciente conciencia sobre la salud mental y física. Estudios como el citado ponen el foco en la calidad, no solo en la cantidad, del descanso. La clave está en reconocer cuándo la siesta es un aliado y cuándo se transforma en una señal de que algo no anda bien.

En la práctica, los cordobeses pueden seguir disfrutando del placer de una breve pausa bajo la sombra de los algarrobos, siempre que respeten el límite de los 30 minutos y la elijan después de comer. De este modo, la siesta sigue siendo un recurso cultural valioso y, sobre todo, una herramienta saludable para afrontar el calor y el ritmo de la vida moderna.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO