Eisenkot proclama victoria preliminar y apunta a un gobierno nacional en medio de la pugna con Netanyahu
Eisenkot proclama victoria preliminar y apunta a un gobierno nacional en medio de la pugna con Netanyahu
El ex jefe del Estado Mayor de Israel, Gadi Eisenkot, anunció este martes que los primeros sondeos de la jornada electoral sitúan a la coalición opositora por delante de la alianza liderada por el primer ministro Benjamin Netanyahu. En su mensaje, el militar retirado calificó los resultados como una “desconfianza total” hacia el gobierno que dirigió Israel durante el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 y prometió acelerar la formación de un Ejecutivo de movilización nacional.
Primeras cifras y la carrera por la mayoría en la Knesset
Según los conteos a pie de urna publicados por los canales 11, 12 y 13 al cierre de los colegios a las 22:00 hora local, la oposición acumula entre 52 y 53 escaños, mientras que la coalición netanyahuí se queda en torno a los 50. El Likud, aún la primera fuerza individual con 24 o 25 diputados, pierde terreno respecto a los 32 obtenidos en 2022. El bloque de Eisenkot, conocido como Yashar!, se posiciona como segunda fuerza con 21‑23 escaños.
El líder de la oposición en la Knesset saliente, Yair Lapid, no escatimó palabras: “El bloque de Netanyahu ha sufrido una derrota aplastante”. Lapid forma parte de la lista Beyajad (Juntos), encabezada por el ex primer ministro Naftali Bennett, que se estima obtendrá entre 12 y 14 escaños.
El papel decisivo de los partidos árabes y la posible alianza de centro‑izquierda
Los partidos árabes, que históricamente han quedado al margen de los gobiernos, ahora podrían ser la pieza clave para alcanzar la mayoría. Las proyecciones les otorgan entre 17 y 18 escaños, la cifra más alta jamás alcanzada. Con su apoyo, la oposición superaría los 70 diputados, superando con holgura los 61 necesarios para gobernar. Sin embargo, tanto Eisenkot como la coalición de Netanyahu descartaron durante la campaña la idea de compartir poder con formaciones árabes.
En un giro inesperado, Mansur Abbas, líder del partido islamista Raam, se mostró dispuesto a respaldar un gobierno de centro‑izquierda que pudiera desplazar a la derecha de Netanyahu, lo que abre la puerta a negociaciones inéditas en la política israelí.
Impacto en la comunidad argentina y posibles repercusiones económicas
Para la diáspora argentina en Israel, que supera los 200.000 residentes, la balanza de poder en Jerusalén tiene consecuencias directas. Un gobierno más centrista y menos alineado con la ultraderecha podría facilitar la cooperación en sectores donde Argentina tiene intereses estratégicos, como la agroindustria, la tecnología de punta y la exportación de vinos. Además, la estabilidad política es un factor clave para la continuidad de los acuerdos de libre comercio que ambos países mantienen desde 1995.
En Córdoba, los analistas de la Cámara de Comercio Argentina‑Israel señalan que la posible salida de Netanyahu del poder podría suavizar la presión sobre los exportadores de soja y carne que dependen de rutas marítimas controladas por puertos israelíes. Asimismo, la comunidad judía cordobesa, activa en la promoción de la cultura y la educación, observará de cerca cualquier cambio en la política de defensa que afecte a la industria militar, sector en el que varias empresas argentinas participan como subcontratistas.
La carrera hacia la certificación oficial y los escenarios de gobierno
La participación electoral alcanzó el 74,3 % a las 20 h, según el Comité Central Electoral, con 7,33 millones de electores habilitados, una cifra 543 mil mayor que en 2022. El recuento oficial está programado para el 4 de noviembre, fecha en la que el presidente Isaac Herzog consultará a todas las formaciones con representación parlamentaria y designará a quien considere más capaz de formar gobierno, sin que necesariamente sea el líder del bloque más votado.
En caso de que ninguna coalición logre consolidar una mayoría, la ley israelí obliga a convocar nuevas elecciones dentro de los 90 días, lo que mantendría la incertidumbre política y, potencialmente, la volatilidad en los mercados internacionales, incluido el tipo de cambio del peso argentino frente al dólar.
Un vistazo histórico: la evolución de la política israelí y la sombra del 7‑Octubre
Esta es la primera elección desde el ataque del 7‑Octubre de 2023, un hecho que marcó un punto de inflexión en la percepción de seguridad nacional y que ha sido el eje central de la campaña. Netanyahu, que lleva casi 17 años al frente del país, se presenta ahora con un juicio por corrupción abierto y sin el indulto que había solicitado al presidente Herzog.
La alianza de Netanyahu con partidos ultraderechistas y ultraortodoxos, que en noviembre de 2022 le había llevado a 64 escaños, ahora se ve amenazada por la pérdida de confianza popular en la gestión de la guerra en Gaza y la polémica exención del servicio militar para los ultraortodoxos.
Eisenkot, quien dirigió el Estado Mayor entre 2015 y 2019 y formó parte del gabinete de guerra hasta su renuncia en junio de 2024, lleva también una carga personal: su hijo Gal falleció en combate en Gaza en diciembre de 2023. Este hecho ha reforzado su discurso de “movilización nacional” y su compromiso con una defensa más integral.
¿Qué sigue para Israel y para los argentinos que siguen de cerca la región?
Si la oposición logra consolidar un gobierno sin la necesidad de los partidos árabes, podríamos asistir a una reconfiguración de la política exterior israelí, con posibles efectos en la relación bilateral con Argentina, especialmente en áreas de cooperación tecnológica y seguridad. Por otro lado, un escenario de estancamiento y nuevas elecciones mantendría la incertidumbre, afectando los flujos de inversión y el turismo entre ambos países.
En cualquier caso, la comunidad argentina en Israel y los analistas cordobeses seguirán de cerca cada paso, conscientes de que la política de Jerusalén repercute directamente en la economía, la seguridad y la cultura de nuestra región.
De la historia a la actualidad: cómo evoluciona la política israelí
Desde la fundación del Estado en 1948, Israel ha experimentado ciclos de estabilidad y crisis que han moldeado su sistema parlamentario. La constante fragmentación de partidos ha llevado a frecuentes coaliciones de gobierno, pero la figura de Netanyahu ha sido una excepción de duración prolongada. La actual pugna muestra una nueva generación de líderes militares, como Eisenkot, que buscan trasladar su experiencia de campo a la arena política.
Los partidos árabes, tradicionalmente marginados, alcanzan ahora niveles de representación sin precedentes, lo que refleja una transformación demográfica y una mayor demanda de inclusión. Este fenómeno no solo altera la dinámica interna, sino que también influye en la percepción internacional de Israel como una democracia en constante evolución.
Para Córdoba y el resto de Argentina, comprender estos cambios es fundamental. La política israelí afecta directamente a los lazos comerciales, a la cooperación en investigación y desarrollo, y a la comunidad judía local, que actúa como puente cultural entre ambas naciones.
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