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El crudo se dispara: más del 3 % de alza tras los ataques saudíes al oleoducto y al estrecho de Ormuz

El crudo Brent rompe los 108 USD tras los ataques saudíes, y los argentinos sienten ya el reflejo en la bomba de gasolina.

El crudo se dispara: más del 3 % de alza tras los ataques saudíes al oleoducto y al estrecho de Ormuz

El barril de Brent abrió la jornada cotizando 108,23 USD, una suba de 3,46 % impulsada por los recientes ataques a la infraestructura energética de Arabia Saudí y a la navegación en el estrecho de Ormuz. El West Texas Intermediate (WTI) también se encumbró, alcanzando los 103,20 USD, mientras que el precio del gas natural en Europa subía hasta un 3,8 %.

¿Qué está pasando en el Golfo y por qué nos afecta a los cordobeses?

Los drones lanzados desde Irak y los proyectiles que alcanzaron instalaciones militares saudíes dejaron fuera de servicio el oleoducto Oriente‑Occidente, una de las rutas alternativas que permite esquivar el paso por Ormuz. La paralización de esa arteria reduce la oferta mundial de crudo y genera una presión alcista que se traslada rápidamente a los mercados internacionales. En Argentina, la cadena de suministro de combustibles depende de importaciones que siguen de cerca los precios del Brent; por eso, cada punto porcentual de alza se traduce en un aumento inmediato en la bomba de gasolina de la ciudad de Córdoba y del resto del país.

Impacto directo en la economía doméstica y la industria cordobesa

Según datos de la Secretaría de Energía, el precio del combustible en la provincia ha subido un 4 % en la última semana, lo que encarece el costo de los taxis, los camiones de carga y los colectivos que recorren la zona sur del Gran Córdoba. Los productores agropecuarios, que utilizan diésel para la maquinaria de siembra y cosecha, también sienten el golpe: la Cámara de Industrias Argentinas avisa que la suba del crudo podría elevar los costos de producción en hasta un 6 % en los próximos meses.

Los sectores más vulnerables son los transportistas de carga que operan entre la provincia y los puertos de Rosario y Buenos Aires. Un flete que antes costaba 15 USD por tonelada ahora supera los 16 USD, lo que repercute en el precio final de los alimentos en los supermercados cordobeses. Además, el aumento del gas natural en Europa eleva los precios de la energía eléctrica, pues gran parte de la generación argentina depende de contratos indexados al mercado internacional.

Reacciones diplomáticas y la incertidumbre de la cumbre de Omán

El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, anunció la postergación de la reunión prevista con Irán y los países del Golfo para discutir la reapertura segura del estrecho de Ormuz. Mientras tanto, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, reiteró que cualquier avance dependerá de la voluntad de Irán de cumplir los compromisos del memorando de paz de junio. La falta de una solución rápida mantiene la volatilidad en los mercados y, con ello, la incertidumbre para los consumidores argentinos.

El analista Tony Sycamore advirtió que, si las conversaciones en Omán no logran resultados operativos o si el oleoducto Oriente‑Occidente no vuelve a operar pronto, el crudo podría alcanzar los 119,48 USD, niveles que no se veían desde principios de marzo. Ese escenario implicaría una presión inflacionaria adicional en una Argentina que ya lucha contra una tasa de inflación superior al 100 % anual.

¿Qué pueden hacer los argentinos para mitigar el impacto?

Expertos en energía recomiendan diversificar el consumo de combustibles, fomentar el uso de biocombustibles y acelerar la transición a la movilidad eléctrica. En Córdoba, la Municipalidad está impulsando proyectos de buses eléctricos y la instalación de puntos de carga en barrios como Alta Córdoba y Villa Carlos Paz. A nivel de consumo doméstico, la reducción del uso de calefacción a gas y la optimización de electrodomésticos pueden amortiguar la subida de la factura de luz.

De la crisis del petróleo a la billetera cordobesa: antecedentes y lecciones

La historia reciente muestra que los choques en los precios del crudo siempre han repercutido en la economía argentina. En 2008, cuando el Brent superó los 140 USD, la inflación se disparó y el gobierno tuvo que aplicar fuertes subsidios a la energía, lo que generó un déficit fiscal que todavía pesa en la balanza del Estado.

Durante la década de 2010, la caída de los precios del petróleo benefició al país al reducir los costos de importación, pero también provocó una caída de los ingresos fiscales provenientes de los impuestos a la exportación de hidrocarburos. Esa dualidad enseña que la dependencia de los precios internacionales es una vulnerabilidad estructural que necesita ser mitigada con políticas de energía renovable y con la creación de reservas estratégicas de combustibles.

En la actualidad, la combinación de la crisis en Oriente Medio y la desaceleración de la demanda global por la desaceleración económica post‑pandemia crea un escenario de alta volatilidad. Para los cordobeses, la lección más clara es la necesidad de fortalecer la producción local de energía, impulsar la eficiencia y estar atentos a los movimientos del mercado internacional, que cada día pueden repercutir en la billetera de los vecinos de la Plaza San Martín.

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