El Gulfstream de Flávio Bolsonaro arranca de Puerto Iguazú y cruza a EE. UU. evitando Brasil
El senador brasileño Flávio Bolsonaro dejó Argentina en su jet privado, escapando de una orden judicial que le prohibía salir de Brasil.

El Gulfstream de Flávio Bolsonaro arranca de Puerto Iguazú y cruza a EE. UU. evitando Brasil
Este martes, el avión privado Gulfstream G400 con matrícula LV‑JQW, propiedad de la compañía aérea Baires Fly S.A., despegó del aeropuerto internacional de Puerto Iguazú (Misiones) rumbo a Estados Unidos, llevando a bordo al senador brasileño Flávio Bolsonaro, su familia y cinco acompañantes. El vuelo, que partió después de una noche de incertidumbre, tomó una ruta que evitó el territorio brasileño y realizó una escala para repostar en Guayaquil, Ecuador, generando una fuerte polémica judicial en Brasil.
Una partida inesperada desde la frontera misionera
El Gulfstream había llegado a Puerto Iguazú la madrugada del lunes proveniente del Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires. La aeronave quedó estacionada en la pista durante toda la noche, mientras la empresa Baires Fly gestionaba los trámites de aduana y migraciones para los ocho pasajeros. La salida, inicialmente programada para la madrugada del martes, se retrasó hasta la tarde, cuando finalmente los motores se pusieron en marcha y el avión se encaminó al norte, cruzando la frontera argentina con la vista puesta en la pista de Guayaquil.
El itinerario: escala en Guayaquil y ruta sin pasar por Brasil
Según fuentes de Infobae, la escala en Guayaquil será exclusivamente para cargar combustible, una maniobra táctica para evitar sobrevolar el espacio aéreo brasileño, donde una orden del Supremo Tribunal Federal (STF) habría restringido la salida del senador. Desde la capital ecuatoriana, el Gulfstream seguirá su ruta directa hacia un aeropuerto de la costa este de EE. UU., donde la familia Bolsonaro se reunirá con sus contactos políticos y empresariales. La decisión de trazar una ruta que sortea Brasil subraya la gravedad de la medida judicial que, según el propio Flávio, le prohibió abandonar el país.
El contexto judicial que alimenta la controversia
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, está inmerso en varias investigaciones por presunto lavado de dinero y corrupción. La más sonada vincula al senador con el abogado Willer Tomaz y con el financiamiento de la película biográfica “Dark Horse”, que narra la vida de su padre. El juez Alexandre de Moraes, del STF, habría dictado una orden que obliga al senador a entregar su pasaporte y a permanecer en territorio nacional, medida que el político denunció en un video difundido por sus redes sociales, asegurando que le impidieron salir de Brasil mientras estaba en la calle frente a la casa de su padre en Brasilia.
¿Qué implica la salida del avión para la política y la economía regional?
El despegue del Gulfstream desde la frontera sur de Brasil no solo es una jugada política, sino que también tiene eco en la economía de la región. Puerto Iguazú, puerta de entrada al turismo de la Triple Frontera, se beneficia de la presencia de aeronaves de alto nivel, que generan ingresos por servicios de handling, combustible y aduanas. Además, la empresa Baires Fly, fundada en 2012, ha consolidado una flota de jets ejecutivos que atiende a clientes de alto poder adquisitivo, incluidos políticos y empresarios de la cuenca del Plata. El caso Bolsonaro pone en el foco la capacidad de los aeropuertos regionales para gestionar vuelos internacionales de carácter privado, algo que, según expertos de la Cámara Argentina de Aeronáutica, podría impulsar nuevas inversiones en infraestructura aeroportuaria.
Los antecedentes que explican la polémica del vuelo
Flávio Bolsonaro ha sido figura recurrente en los medios desde que su padre asumió la presidencia en 2019. Sus actividades empresariales, vinculadas al sector inmobiliario y a la gestión de fondos de campaña, han sido objeto de escrutinio por parte del Ministerio Público Federal. La investigación sobre la película “Dark Horse” reveló supuestos pagos irregulares que, según el diario O Estado de S. Paulo, podrían haber sido canalizados a través de empresas offshore en Panamá y Belice. La conexión con Willer Tomaz, abogado cercano al senador, añadió más leña al fuego, al encontrarse Tomaz bajo la lupa por presunto blanqueo de capitales en apuestas deportivas.
Por otro lado, la empresa Baires Fly S.A., con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ha desarrollado una reputación de discreción y rapidez en la gestión de vuelos charter. Su flota, compuesta por Gulfstream G400, Citation XLS y Learjet 60, ha sido utilizada por ejecutivos de la industria agropecuaria, del sector energético y, en los últimos años, por políticos de la región que buscan evitar los controles más estrictos de los aeropuertos internacionales tradicionales. La presencia de la matrícula LV‑JQW en Puerto Iguazú no es un hecho aislado; la compañía ha operado rutas similares hacia destinos en Norteamérica y Europa, siempre bajo la premisa de “confidencialidad total”.
Finalmente, el aeropuerto internacional de Puerto Iguazú ha experimentado una transformación notable desde su apertura en 1973. Con una pista de 2.800 metros y modernas instalaciones de carga y descarga, el aeropuerto se ha convertido en un hub estratégico para vuelos charter que cruzan la frontera con Paraguay y Brasil. La reciente ampliación de la terminal de pasajeros, finalizada en 2021, permite atender a más de 600.000 viajeros al año, lo que abre la puerta a un mayor flujo de jets privados como el de Bolsonaro. Este contexto estructural explica por qué la partida del avión, pese a la controversia, se realizó sin mayores contratiempos administrativos.
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