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Elecciones en Israel: Netanyahu apuesta por un gobierno de derecha fuerte y el reflejo de la política argentina

Netanyahu defiende una derecha fuerte mientras la oposición busca alianzas para impedir su continuidad, con repercusiones en la economía cordobesa.

Elecciones en Israel: Netanyahu apuesta por un gobierno de derecha fuerte y el reflejo de la política argentina

Jerusalén, 28 de octubre de 2026 – A la salida de los colegios electorales, los primeros sondeos a pie de urna mostraron al bloque opositor con una ligera ventaja sobre la coalición liderada por Benjamin Netanyahu. Sin embargo, ninguno de los dos bloques alcanzó la mayoría absoluta de los 120 escaños de la Knéset, lo que deja la balanza en un terreno incierto y abre la puerta a negociaciones que podrían redefinir la escena política israelí.

El panorama de los sondeos y la distribución de escaños

Los canales locales 11, 12 y 13 proyectaron que el bloque opositor obtendría entre 52 y 53 escaños, mientras que el bloque pro‑Netanyahu se situaría en torno a los 50. El Likud, aún con 24 o 25 curules, sigue siendo la formación individual más grande. Los partidos árabes, impulsados por una participación récord, podrían sumar entre 17 y 18 escaños entre la lista Raam y la Lista Conjunta.

En la última actualización de la Comisión Electoral Central a las 4:51 a.m., el bloque pro‑Netanyahu contaba con 59 escaños y el bloque anti‑Netanyahu con 46. Con menos del 3,25 % del voto, quedaban fuera partidos como Reservistas (2,7 %) y Pueblo de Israel (1,8 %). Los votos en sobres dobles, incluidos los de los soldados, aún están por contabilizarse, lo que mantiene la proyección en constante movimiento.

Netanyahu y la defensa de una derecha consolidada

En un discurso ante simpatizantes del Likud, Netanyahu subrayó que Israel y EE. UU. tienen “una oportunidad histórica, única” para eliminar la amenaza iraní. Calificó de “vergüenza” cualquier alianza con partidos árabes y recordó los éxitos militares del país, asegurando que “Irán está más débil que nunca, Israel está más fuerte que nunca”. El mandatario insistió en que su bloque sigue “esperando los resultados reales” y reiteró la necesidad de formar un “gobierno nacional de derecha fuerte”.

El líder opositor, Gadi Eisenkot, por su parte, prometió “todo lo posible para formar un gobierno sionista que represente a todos los ciudadanos por igual”. Eisenkot denunció que repetir elecciones sería “un error” y pidió que la mayoría judía sionista se una para impedir la continuidad de Netanyahu.

Repercusiones para Argentina y la región cordobesa

Para la comunidad judía de Córdoba, que cuenta con más de 4.000 miembros y una activa red de instituciones culturales y educativas, el resultado de estas elecciones tiene implicancias directas. Un gobierno de derecha firme suele reforzar la cooperación en materia de defensa y tecnología, sectores donde empresas argentinas como INVAP y Rossi buscan contratos de investigación y desarrollo. Un escenario de mayor estabilidad política en Israel podría traducirse en más licitaciones para la industria aeroespacial cordobesa, generando empleos de alto nivel y fortaleciendo el laburo local.

En el ámbito comercial, la relación bilateral de exportación de agro‑productos también se ve afectada. Israel es un importante importador de cereales y subproductos agrícolas argentinos. Un gobierno que mantenga la apertura a los mercados internacionales favorece la continuidad de esas exportaciones, que representan cientos de millones de dólares al año para la economía nacional y, por ende, para los productores del interior cordobés.

Además, la postura de Netanyahu respecto a Irán tiene eco en la política exterior argentina, que ha buscado equilibrar sus relaciones con potencias regionales y con Estados Unidos. Un Israel más alineado con Washington podría reforzar la posición de Argentina en foros multilaterales donde se discuten sanciones y acuerdos de seguridad, lo que a su vez influye en la percepción de inversores extranjeros sobre la estabilidad del país.

Los próximos pasos y la carrera hacia la mayoría

Con los resultados aún parciales, la formación de una coalición será la movida clave. Los partidos de extrema derecha, tradicionalmente aliados de Netanyahu, se han mostrado dispuestos a cooperar con el partido Yashar liderado por Eisenkot, una señal de que la lógica de la derecha israelí está más fragmentada que en elecciones anteriores.

Si ninguna coalición logra la mayoría, la Constitución israelí obliga a que Netanyahu continúe como primer ministro interino y se convoquen nuevas elecciones. En los últimos cinco años, el país ha celebrado cinco votaciones, una cifra que refleja la volatilidad del panorama político y que, de repetirse, podría generar una fatiga electoral comparable a la que se vivió en Argentina durante la crisis de 2001.

¿Qué significa esto para Córdoba y la región?

El escenario israelí, aunque lejano, tiene ecos en la vida cotidiana cordobesa. La posible expansión de proyectos de alta tecnología, la continuidad de exportaciones agrícolas y la influencia en la política exterior son factores que impactan directamente en el bolsillo de los cordobeses.

Los sindicatos locales ya están monitoreando la situación, pues cualquier cambio en los lazos estratégicos con Israel podría abrir oportunidades de capacitación para técnicos y estudiantes de ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba, una institución que históricamente ha mantenido lazos académicos con centros de investigación israelíes.

En definitiva, la movida de Netanyahu y la respuesta de la oposición no solo definirán el futuro inmediato de Jerusalén, sino que también trazan una hoja de ruta para el laburo, la inversión y la política exterior que afecta a toda la Argentina, y en particular a la provincia de Córdoba.

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