El Papa León XIV celebra masiva misa en Paysandú y se prepara para su histórico paso por Argentina
PAYSANDÚ, Uruguay – El papa León XIV, recién operado de un cáncer de pulmón, dio inicio a su gira latinoamericana con una impresionante misa al aire libre en la ciudad uruguaya de Paysandú, donde más de 40 000 fieles se congregaron bajo el cielo del Río Uruguay. El pontífice, que llegó al país el viernes después de su discurso inaugural en la Plaza Independencia de Montevideo, aprovechó la ocasión para hablar de la necesidad de construir puentes, tanto físicos como espirituales, y de reforzar los lazos entre los pueblos del Cono Sur.
Una visita que rompe esquemas en Uruguay
León XIV es el segundo papa en pisar suelo uruguayo, 38 años después de la histórica visita de Juan Pablo II. En su primer alocado discurso, el líder de la Santa Sede pidió que la atención sanitaria sea accesible para todos, recordando que su propia recuperación había sido posible gracias a una intervención temprana. “Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona es una responsabilidad que interpela a toda sociedad”, afirmó frente a una multitud que aplaudía entre cánticos y banderas.
Tras una reunión privada con el presidente Yamandú Orsi y la entrega de la llave de la ciudad en el emblemático Cabildo de Montevideo, el papa se dirigió a Paysandú, donde la misa se celebró frente al puente General Artigas, símbolo de la unión entre Uruguay y Argentina. “Qué importante es ser constructor de puentes”, repitió León XIV, subrayando que la vocación de la Iglesia es tender la mano a los vecinos y a los necesitados.
El mensaje del pontífice: fe, amistad y mate
Durante la celebración, el papa comparó la Iglesia con las palmeras que bordean la ribera del Uruguay: “No crecen aisladas, son muchas, no están solas ni aisladas. La Iglesia es una comunidad de hermanos que une raíces”. Además, hizo una alusión al mate, esa infusión que ronda las mesas de la región, como símbolo de encuentro y diálogo sin palabras. “Con el mate se dialoga sin palabra”, aseguró, recordando que hasta la Ciudad del Vaticano ha probado esa tradición sudamericana.
El llamado a la unidad no quedó solo en la retórica. León XIV invitó a los obispos a convocar jornadas de oración y ayuno para impulsar vocaciones en la catedral de Montevideo, y recordó la importancia de estar preparados para dar razones de fe ante quienes las soliciten, sin caer en doctrinas extrañas.
Impacto en la Argentina: una visita esperada después de 39 años
Mientras la masa de fieles en Paysandú celebraba, la atención de los medios argentinos se centró en la próxima llegada del pontífice a la República, programada para el domingo en la tarde. La última visita papal a Argentina ocurrió en 1984, y la expectativa es que este retorno supere lo meramente religioso. En un contexto de polarización política, con la derecha liderada por Javier Milei enfrentando derrotas en Brasil y EE. UU., y la oposición de Patricia Bullrich generando incertidumbre, la presencia de León XIV se percibe como una posible fuerza de conciliación.
Los organizadores estiman que millones de argentinos se movilizarán hacia los distintos puntos de la capital y provincias para escuchar el mensaje del papa, que se espera aborde la unidad nacional, la justicia social y la defensa del medio ambiente, temas que resuenan fuertemente en la agenda pública cordobesa y nacional.
En Córdoba, la Iglesia local ya ha preparado encuentros de oración en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y en los barrios de Nueva Córdoba y Güemes, anticipando la llegada del pontífice y la posible repercusión en la vida comunitaria. Los dirigentes eclesiásticos subrayan que la visita será una oportunidad para reforzar la presencia de la Iglesia en los sectores más vulnerables de la provincia.
Raíces de la visita papal en el Río de la Plata
La relación entre la Santa Sede y los países del Río de la Plata se remonta a la época colonial, cuando los misioneros jesuíticos fundaron reducciones que hoy son Patrimonio de la Humanidad. En Uruguay, el Cabildo de Montevideo, donde León XIV recibió la llave de la ciudad, es testigo de más de dos siglos de historia política y religiosa. En Argentina, la tradición de recibir pontífices se consolidó con la visita de Juan Pablo II en 1982, que coincidió con la guerra de Malvinas y marcó un hito de unión nacional.
Hoy, la gira de León XIV se inscribe en esa línea histórica, pero con un enfoque renovado: la salud pública, la justicia social y la cultura del mate como puentes de encuentro. La elección de Paysandú como escenario inaugural no es casual; la ciudad, ubicada a orillas del río que separa Uruguay de Argentina, simboliza la interconexión de los pueblos del Cono Sur.
En Córdoba, la visita del papa será la primera en casi cuatro décadas, y los preparativos ya incluyen la instalación de pantallas gigantes en la Plaza San Martín y la organización de caravanas de voluntarios que ofrecerán asistencia médica y alimentos a los peregrinos. La expectativa es que la misa de domingo, programada para la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, sea un punto de convergencia para miles de argentinos que buscan respuestas y consuelo en tiempos de incertidumbre.
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