El último glaciar de Eslovenia se reduce a la mitad: Skuta y Triglav al borde del colapso hídrico
El glaciar Skuta, último vestigio helado de Eslovenia, se reduce a la mitad y pone en riesgo el suministro de agua regional.

El último glaciar de Eslovenia se reduce a la mitad: Skuta y Triglav al borde del colapso hídrico
En los Alpes de Kamnik‑Savinja, el glaciar Skuta, único vestigio helado de Eslovenia, ha perdido cerca del 50 % de su superficie en ocho décadas, mientras que el gigante del Triglav está prácticamente desaparecido. El retroceso de estos glaciares amenaza la disponibilidad de agua para los valles alpinos y los ríos que alimentan a cientos de miles de personas en Europa central y los Balcanes.
Un glaciar que se desvanece entre rocas y grava
Los datos provienen del Instituto Geográfico Anton Melik, dependiente del Centro de Investigación de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, que lleva ocho décadas midiendo la extensión y el espesor de Skuta y Triglav. Cuando iniciaron sus registros, Skuta cubría entre 2,5 y 3 hectáreas de hielo compacto. Hoy esa cifra se ha contraído a apenas 1,5 ha, y la mayor parte del resto está cubierta por una capa de grava que oscila entre el 80 % y el 90 % de la superficie.
El guía de montaña Andrej Slak, que recorre la zona desde hace 35 años, asegura que la transformación es “llamativa”. Lo que antes era una masa continua de hielo se ha convertido en una delgada placa sobre una ladera rocosa, con una grieta estrecha que todavía protege un pequeño remanente de hielo. La nieve escasa en invierno y los veranos cada vez más calurosos son los dos factores que, según el investigador Miha Pavsek, están acelerando la desaparición del glaciar.
Impacto en el suministro hídrico de la región
Más allá del espectáculo visual, la pérdida de Skuta y Triglav tiene consecuencias reales para la gente que vive en los valles cercanos. Durante el año, los glaciares actúan como reservorios naturales: almacenan nieve y hielo que, al derretirse, alimentan ríos como el Drava y el Mura. Estas cuencas son vitales para la recarga de acuíferos subterráneos que suministran agua potable a comunidades en Eslovenia, Croacia, Austria y más allá.
El Drava, que atraviesa Eslovenia y Croacia antes de desembocar en el Danubio, y el Mura, que nace en Austria y recorre varios países balcánicos, dependen de los caudales de deshielo para mantener su volumen durante los períodos secos. Pavsek advierte que, si los glaciares situados bajo los 3 500 metros desaparecen antes de 2050, los ríos verán una reducción significativa de su caudal, lo que afectará tanto a la agricultura como al abastecimiento urbano.
El legado de la investigación de 80 años
El seguimiento sistemático comenzó en los años 40, cuando los científicos eslovenos pintaron una marca en una roca para registrar el límite del hielo en 1994. Desde entonces, la línea de la masa helada se ha alejado varios metros cada año. Las mediciones de espesor indican que, mientras antes el hielo alcanzaba varios metros de profundidad, ahora en muchos puntos apenas queda una capa delgada que se derrite antes de que llegue el próximo invierno.
Los datos de Copernicus, el Servicio de Cambio Climático de la Unión Europea, sitúan a Europa como la región que se calienta al doble de la media mundial desde la década de 1980. Este calentamiento acelerado explica por qué los inviernos cada vez entregan menos nieve, dejando al glaciar expuesto al sol de verano sin la protección que la nieve le brinda.
Recuerdos helados: la historia de los glaciares eslovenos
En la tradición local, los glaciares no solo eran fuentes de agua, sino también refugios para pastores que almacenaban carne en cuevas heladas. Con la desaparición de esas masas, esa práctica se volvió imposible, obligando a los habitantes a buscar alternativas más costosas y menos sostenibles.
La senderista Tanja Plavec subraya que la pérdida de los glaciares equivale a la desaparición de ecosistemas únicos que dependen de condiciones frías y estables. Plantas alpinas, invertebrados y microbios que viven en el hielo están desapareciendo, lo que altera la cadena alimentaria de la zona.
El futuro de Skuta y Triglav depende de la capacidad de la región para generar inviernos con nevadas suficientes y veranos menos extremos. Mientras tanto, la comunidad científica sigue monitoreando cada centímetro de hielo, consciente de que cada dato cuenta para entender y mitigar el impacto del cambio climático en los recursos hídricos de Europa.
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