Cultura

Jóvenes cordobeses brillan en la segunda edición del Festival “Nuestro Arte es Trabajo”

En una noche vibrante del pasado viernes, el Festival Estudiantil Nuestro Arte es Trabajo entregó sus premios a las obras ganadoras de la segunda edición, consolidando a Córdoba como un polo de creación emergente. El acto, realizado en el Museo Metropolitano de Arte Urbano, reunió a más de 2.000 personas entre estudiantes, docentes y autoridades, quienes aplaudieron la diversidad y la calidad de los trabajos presentados en artes visuales, audiovisuales, sonoras y escénicas.

Premios que ponen el foco en la creatividad local

En la categoría de artes visuales, el Gran Premio se lo llevó “Corzuela”, obra de Sacha Huayra Hernández Vitullo, una pieza que explora la identidad del barrio de la Nueva Córdoba a través de collages y materiales reciclados. Doce menciones especiales completaron la lista, destacando proyectos como “Hecho por humanxs” de Aime Lara Bossio y “Diversidad” de Guillermina López Amaya, que dialogan con temáticas de inclusión y territorio. Además, el Museo Emilio Caraffa albergó una exposición paralela con los trabajos de Juan Cruz Mocciaro y Gonzalo Henderson, reforzando la conexión entre la academia y los espacios institucionales.

En artes audiovisuales, el jurado premió “El veneno del pueblo” de Antonella Pegoraro, un cortometraje que combina narrativa social con estética experimental, mientras que menciones como “Temporada de carnaval” de Francisco Novasio y “Boogie” de María Emilia Nicola mostraron la capacidad de los estudiantes para jugar con géneros y formatos. La sección sonora, liderada por el Ensamble Liminal con “Sinestesis”, recibió el Gran Premio, y las menciones a Julieta Menguó y Guido Rivera demostraron la riqueza de la experimentación sonora en la provincia.

Por último, en artes escénicas, la obra “Sumergidas. Voces para Alfonsina” se alzó con el Gran Premio, una puesta en escena que reinterpreta la poesía de Alfonsina Storni con danza contemporánea y proyección de video. Menciones especiales a “Buscando a Mary” (teatro para infancias) y “Anatomía del control” (danza) completaron la premiación, evidenciando la fuerza del trabajo interdisciplinario entre las universidades.

Instituciones y autoridades que impulsan la cultura estudiantil

El evento contó con la presencia de figuras clave del ecosistema cultural cordobés: Raúl Sansica, vicepresidente de la Agencia Córdoba Cultura; Héctor “Pichi” Campana, secretario de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes de la Municipalidad; y Mariana del Val, directora del Museo Caraffa. También estuvieron presentes Alicia Cáceres, decana de la Facultad de Artes de la UNC, y Fernando “Piky” Sánchez, director del Museo Metropolitano de Arte Urbano, entre otros representantes académicos y de agrupaciones estudiantiles.

Los jurados, integrados por docentes, artistas y gestores culturales, evaluaron más de 400 propuestas exhibidas en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa y en el propio Museo Metropolitano. Entre los nombres que formaron parte del jurado destacan David Gallello (UNC), Ana Victoria Rosso (UPC) y Néstor Ponce (UPC), quienes aportaron una mirada crítica y profesional que elevó el nivel del certamen.

Impacto y futuro del Festival en la escena cordobesa

La segunda edición del Festival no solo celebró el talento emergente, sino que también generó un efecto multiplicador en la economía cultural local. Las galerías, talleres y espacios de coworking de la ciudad reportaron un aumento del 15% en la ocupación de sus instalaciones durante la semana del festival, lo que se tradujo en más oportunidades de laburo para jóvenes artistas y diseñadores. Además, la visibilidad mediática impulsó la venta de obras y la contratación de servicios de producción audiovisual por parte de empresas del sector creativo.

El programa incluyó conciertos, performances y charlas con profesionales del arte, creando un punto de encuentro entre la academia y el mercado. Según datos de la Agencia Córdoba Cultura, la inversión pública en la iniciativa ascendió a 3,2 millones de pesos, una cifra que se espera se mantenga o incluso aumente en la tercera edición, dado el éxito de la convocatoria y la repercusión en la comunidad.

Raíces y visión: cómo nació Nuestro Arte es Trabajo

El Festival surge de la colaboración entre la Agencia Córdoba Cultura, la Secretaría de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes de la Municipalidad y las facultades de arte de la UNC y la UPC. La idea original, concebida en 2024, era crear un espacio que reconociera el trabajo de los estudiantes y egresados, rompiendo la brecha entre la formación académica y el mercado laboral. Desde su primera edición, el certamen ha buscado visibilizar la producción local, fomentar el intercambio de ideas y ofrecer una plataforma de lanzamiento para los jóvenes talentos.

El nombre “Nuestro Arte es Trabajo” refleja la convicción de que la práctica artística no es solo una actividad recreativa, sino una forma de labor que genera valor económico y social. En este sentido, el festival ha impulsado proyectos que abordan problemáticas vecinales, como la inclusión social, la sostenibilidad ambiental y la recuperación del patrimonio cultural, alineándose con las políticas de desarrollo urbano de la ciudad.

Mirando al futuro, los organizadores proyectan ampliar la convocatoria a estudiantes de carreras afines, como diseño gráfico, arquitectura y comunicación, y crear una red de mentores que acompañe a los premiados en la consolidación de sus carreras. Con el respaldo institucional y la energía de la comunidad estudiantil, el Festival se perfila como una pieza clave para el crecimiento cultural y económico de Córdoba.

Escena de la premiación del Festival Nuestro Arte es Trabajo en el Museo Metropolitano de Arte Urbano, Córdoba

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