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Khamenei insta a la unidad islámica contra EE. UU. e Israel mientras el estrecho de Ormuz sigue en el tapete

El ayatolá Khamenei convoca a la hermandad musulmana y pone el futuro del estrecho de Ormuz en la balanza de la política estadounidense.

El ayatolá Mojtaba Khamenei volvió a alzar la voz este domingo, exhortando a los gobiernos musulmanes de Asia Occidental y el golfo Pérsico a reconocer a Estados Unidos e Israel como el “verdadero enemigo”. El mensaje, difundido en sus redes sociales con motivo del aniversario del nacimiento del profeta Mahoma, llega a seis meses del estallido de la guerra en Oriente Medio y justo cuando Irán y Omán discuten la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.

Un llamado a la hermandad bajo la sombra de EE. UU. e Israel

Khamenei, que asumió el cargo tras la muerte de su padre Alí Khamenei al inicio del conflicto, no ha aparecido en público desde su designación y la autoridad iraní no ha publicado ni video ni audio del discurso. Sin embargo, el comunicado escrito dejó clara la consigna: “Los gobernantes de los países islámicos deben saber quién es su verdadero enemigo, comprender sus complots y hacerles frente”. El líder supremo tachó a EE. UU. y al “falso régimen sionista” de Israel de “enemigos acérrimos” de la unidad musulmana y advirtió que cualquier intento de dividir a la umma sirve a los intereses de esos poderes.

Repercusiones económicas: el estrecho de Ormuz como carta de negociación

El mismo día, Irán confirmó que el acuerdo con Omán para reabrir el estrecho de Ormuz está condicionado al cumplimiento de los compromisos estadounidenses. El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, explicó que la fase de aplicación quedará en pausa hasta que Washington levante el cerco naval y elimine las sanciones que asfixian la economía iraní. La medida tiene eco directo en la balanza comercial de la región y, por ende, en los precios internacionales del crudo, que impactan el bolsillo de los argentinos que dependen de importaciones energéticas.

Antes de la guerra, el estrecho transportaba alrededor del 20 % del petróleo mundial. Su cierre parcial en julio, tras bombardeos estadounidenses, provocó una alza del precio del barril que se reflejó en la cotización del dólar y, de paso, encareció la canasta básica en Córdoba. Los productores locales de energía, ya golpeados por la inflación y la falta de inversiones, ven en la posible reapertura una oportunidad para estabilizar los costos y reducir la dependencia de combustibles importados.

El mensaje interno: cohesión social y desdolarización

Además del llamado a la unidad externa, Khamenei reiteró la necesidad de que iraníes y funcionarios dejen a un lado sus diferencias y no permitan que surjan divisiones internas. En un comunicado anterior, había pedido avanzar en una “desdolarización gradual” de la economía, una estrategia que busca reducir la exposición al billete verde y reforzar la producción nacional. La medida, aunque todavía en fase de proyecto, podría influir en la balanza comercial con América Latina, donde varios países, incluida Argentina, exportan materias primas que podrían negociarse en monedas distintas al dólar.

¿Qué implica para Córdoba y el bolsillo de los argentinos?

Para los cordobeses, la disputa entre Irán y EE. UU. no es solo un tema de política internacional; se traduce en precios de los combustibles, costos de transporte y, en última instancia, en la inflación que afecta a los salarios y al consumo cotidiano. Un estrecho de Ormuz operativo y sin sanciones podría suavizar la presión sobre los precios del petróleo, lo que a su vez aliviaría la carga tributaria sobre los combustibles y el transporte público en la provincia.

En el sector agroexportador, la posible estabilización del mercado petrolero también repercute en los costos logísticos de los granos que salen por puertos del Atlántico y el Pacífico, ya que muchos navíos utilizan rutas que dependen indirectamente del crudo del Golfo. Un descenso de los precios internacionales del crudo favorece la competitividad de los productos cordobeses en los mercados internacionales.

Finalmente, la postura de Khamenei y la insistencia iraní en condicionar la reapertura del estrecho a la retirada de sanciones estadounidenses subrayan la complejidad de la geopolítica energética. Para los analistas locales, el escenario sugiere que cualquier movimiento en Oriente Medio seguirá reverberando en la bolsa de valores de Buenos Aires y, por ende, en la confianza de los inversores cordobeses.

Raíces de la tensión: historia del estrecho y la política iraní

El estrecho de Ormuz, que separa Irán de la península de Omán, ha sido históricamente una ruta vital para el comercio marítimo. Desde la década de 1970, Irán ha buscado ejercer control sobre el paso como herramienta de presión política, una práctica que se intensificó tras la Revolución Islámica de 1979. Las sanciones estadounidenses, iniciadas en los años 90 y reforzadas tras el programa nuclear iraní, han convertido al estrecho en un tablero donde se juegan intereses de seguridad, energía y finanzas.

En los últimos años, Irán ha intentado diversificar sus alianzas, firmando acuerdos con países como Omán, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar para crear corredores de tránsito que reduzcan la dependencia del crudo exportado bajo la vigilancia estadounidense. Sin embargo, la reciente escalada bélica ha reactivado la política de presión mediante la amenaza de cerrar el paso, una táctica que busca forzar a Washington a ceder en sus demandas.

Para Córdoba, comprender este trasfondo es clave: la fluctuación de los precios del petróleo no es un fenómeno aislado, sino parte de una larga cadena de decisiones geopolíticas que, a la postre, terminan influyendo en la economía cotidiana de los cordobeses.

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