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La renuncia de Santiago Peña: cómo la crisis del Ueno Bank sacudió a Paraguay y puso en alerta a los argentinos

La renuncia de Santiago Peña: cómo la crisis del Ueno Bank sacudió a Paraguay y puso en alerta a los argentinos

Asunción, 7 de noviembre de 2026 – El presidente paraguayo Santiago Peña anunció su dimisión tras la explosiva publicación de una carta de Horacio Cartes en la red X, que reactivó el juicio político contra su gobierno. La medida llegó después de que la Fiscalía solicitara la prisión preventiva del fundador de Ueno Bank, Miguel Vásquez, y de que ocho ejecutivos fueran puestos bajo investigación. La renuncia, justificada por la “estabilidad del país” y la “preservación de la democracia”, no solo marcó el fin de una administración, sino que desencadenó una serie de efectos colaterales que ya se sienten al otro lado del río Paraná, en la Argentina.

El detonante: la carta de Horacio Cartes y el golpe al Partido Colorado

En la madrugada del jueves, Horacio Cartes, ex presidente y actual líder de la Asociación Nacional Republicana (ANR), utilizó su cuenta de X para lanzar un mensaje que resonó como un cañón: “Como presidente de la ANR, no estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados. Debemos pensar en la gente y en los valores que sostenemos desde el Partido Colorado”. La publicación, acompañada de la firma de una carta de apoyo al juicio político contra Peña, selló la ruptura interna del partido que había gobernado Paraguay durante más de 70 años.

El Partido Colorado, que había cosechado un récord de 187 intendencias en las elecciones municipales de octubre, perdió las batallas clave en Asunción y Ciudad del Este. Esa derrota encendió la chispa de la revuelta interna y llevó a Cartes a exigir a Peña que “ponga en orden los problemas de su banquito”. El intercambio de mensajes, que pasó de “Yo tengo el poder y tengo el dinero” a “Ordená tu banquito”, se volvió viral y marcó el punto de inflexión que precipitó la renuncia del mandatario.

Ueno Bank: la bomba de tiempo que explotó en el sistema financiero paraguayo

Ueno Bank, con tres millones de clientes en un país de poco más de seis millones de habitantes, representaba el 8,9 % de los depósitos y el 5,9 % del crédito total del sistema bancario. Cuando el Banco Central de Paraguay intervino la entidad por insolvencia el 3 de noviembre, la reacción fue inmediata: filas interminables en sucursales, gente intentando retirar ahorros, y una oleada de incertidumbre que golpeó a miles de familias que habían puesto su futuro en ese banco.

El plan de salvataje, conocido como Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), promete devolver a los ahorristas hasta 75 salarios mínimos (aproximadamente 29 000 dólares). Sin embargo, los montos superiores a ese límite quedarán sujetos a una liquidación que podría extenderse por años, dejando a muchos sin la posibilidad de recuperar sus fondos completos.

El impacto no se quedó en la esfera doméstica. Empresas argentinas con operaciones en Paraguay, especialmente del sector agroindustrial y de la construcción, vieron congelados sus flujos de caja. Los exportadores de soja y carne, que dependen de cuentas paraguayas para gestionar pagos y créditos, se vieron obligados a buscar alternativas de financiamiento en Buenos Aires, encareciendo los costos de operación y generando un efecto dominó en la cadena productiva.

Repercusiones deportivas y sociales: el caso de la Conmebol y los clubes locales

La crisis también alcanzó al deporte. La Conmebol, que tenía depósitos por 14 millones de dólares en Ueno Bank, sólo podrá retirar 29 mil dólares, lo que representa apenas el 2 % de sus recursos. Los clubes de fútbol paraguayos, muchos de los cuales dependen de esos fondos para pagar salarios y mantener sus instalaciones, se encuentran en una situación de vulnerabilidad que amenaza la continuidad de sus actividades.

En las calles de Asunción, la gente se agolpa frente a los cajeros automáticos, mientras los jóvenes de barrios populares discuten en las plazas la posibilidad de migrar a la Argentina en busca de trabajo y estabilidad. La incertidumbre financiera ha reavivado la migración irregular, un fenómeno que afecta tanto a Paraguay como a la provincia argentina de Corrientes, donde la comunidad paraguaya ya constituye una parte importante de la fuerza laboral.

El ángulo cordobés: ¿qué implica la crisis paraguaya para la economía de nuestra provincia?

Desde Córdoba, la noticia no es ajena. Varias empresas cordobesas del sector agroindustrial exportan granos a través de puertos paraguayos y utilizan cuentas locales para financiar sus operaciones. La interrupción del flujo bancario ha obligado a muchas a renegociar líneas de crédito con bancos argentinos, lo que ha encarecido los costos financieros y reducido la competitividad de los productos cordobeses en los mercados internacionales.

Además, la crisis ha puesto en tela de juicio la confianza de los inversionistas argentinos en la región del Cono Sur. Fondos de inversión que tenían exposición a activos paraguayos están reevaluando sus carteras, lo que podría traducirse en una salida de capitales que afecte la cotización del peso argentino y, por ende, el poder de compra de los cordobeses.

En el plano social, la posible oleada de migrantes paraguayos que busquen refugio económico en la provincia de Córdoba podría generar presión sobre los servicios públicos, el mercado laboral informal y la vivienda. Las ONG locales ya están preparando campañas de asistencia, pero el desafío será coordinar recursos de manera eficiente para evitar que la crisis se convierta en una nueva ola de vulnerabilidad social.

Un poco de historia sobre la relación financiera entre Paraguay y Argentina

La interdependencia económica entre Paraguay y Argentina se remonta a la época de la Gran Alianza del Mercosur, cuando ambos países firmaron acuerdos para facilitar la libre circulación de bienes y capitales. Desde entonces, los bancos paraguayos han dependido en gran medida de corresponsales argentinos para operaciones internacionales, y las empresas argentinas han encontrado en el mercado paraguayo una puerta de entrada a Bolivia y al norte de Brasil.

El caso de Ueno Bank, fundado en 2008, representa la evolución de un modelo bancario que buscó captar a la clase media emergente mediante productos de alta rentabilidad. Sin embargo, la falta de una supervisión robusta y la concentración de poder en manos de figuras políticas como Peña y Cartes generó un caldo de cultivo para la corrupción y el desfalco.

Hoy, la lección que deja la renuncia de Peña y la caída de Ueno Bank es clara: la estabilidad financiera no se construye solo con números, sino con instituciones fuertes, transparencia y un compromiso real con la ciudadanía. Para Córdoba y el resto de Argentina, la experiencia paraguaya sirve como una advertencia para reforzar los marcos regulatorios y diversificar los riesgos financieros, evitando depender de un solo punto de falla que pueda desencadenar una crisis transfronteriza.

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