Las seis alertas de la ONU sobre el agua: sequías, glaciares y riesgos que acechan a Córdoba
La ONU advierte sequías, glaciares menguantes y eventos extremos que ponen en jaque la disponibilidad hídrica de Córdoba.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) reveló que 2025 se ubicó entre los años más secos de los últimos 35, con caudales de ríos por debajo de lo normal en más de un tercio de las cuencas del planeta. El diagnóstico global muestra una tendencia imparable de descenso de reservas de agua dulce, lo que deja a amplias regiones vulnerables a sequías prolongadas y a eventos extremos cada vez más frecuentes.
Sequías que marcan el ritmo del planeta
Los modelos hidrológicos de la OMM indican que entre 2021 y 2025 se repitieron caudales inferiores a lo normal en cuencas clave como la del Amazonas, el Río de la Plata, gran parte de América del Norte y zonas de África central y oriental. En la cuenca del Río de la Plata, que alimenta a la provincia de Córdoba y a la mayor parte del interior argentino, se registró una recuperación parcial en 2025, pero tras años de escasez que mermaron la disponibilidad hídrica para la agricultura y la industria.
En América del Norte y en el sur de Asia, sin embargo, los caudales superaron los niveles habituales, creando un contraste que evidencia la irregularidad del ciclo del agua: sequías severas en un lado del planeta y lluvias torrenciales en el otro. La OMM advierte que entre el 34 % y el 38 % de las cuencas mantuvieron condiciones anómalas en cada uno de los últimos siete años, frente al 46 % de normalidad que se observó entre 1991 y 2020.
Glaciares en retroceso: la cuenta del hielo
En 2025 los glaciares perdieron 408 gigatoneladas de masa, lo que equivale a una subida de 1,1 mm del nivel medio del mar. Entre 2023 y 2025 la pérdida acumulada alcanzó 1.400 gigatoneladas, una cifra que pone en riesgo la reserva hídrica de regiones que dependen del deshielo, como los Andes subtropicales y la Patagonia. En áreas como el Cáucaso, Europa central y el oeste de Canadá, algunos glaciares pequeños podrían haber alcanzado su máximo caudal, iniciando ya su fase de decrecimiento.
Para la cuenca del Río de la Plata, el retroceso de los glaciares andinos implica menos aporte de agua en los meses de verano, lo que se traduce en menores caudales para la generación de energía hidroeléctrica en la represa de Yacyretá y en una mayor presión sobre los acuíferos que abastecen a la zona de Córdoba.
Eventos extremos y su costo humano
Asia y África concentran más de la mitad de los eventos extremos relacionados con el agua y el 80 % de las muertes asociadas en los últimos cinco años. En 2025, ciclones tropicales y monzones intensos provocaron hasta 3.600 fallecimientos en el sur y sudeste asiático, mientras que inundaciones repetidas azotaron a Nigeria y la República Democrática del Congo. La sucesión de sequías e inundaciones deja escaso margen de recuperación, especialmente en zonas con escasa infraestructura de alerta temprana.
En Argentina, aunque el informe no desglosa datos por país, la exposición de la cuenca del Río de la Plata a caudales bajos y a déficits de almacenamiento subterráneo sugiere que la población de la zona pampeana podría enfrentar escasez de agua potable y mayores costos en la producción agropecuaria, un sector que mueve gran parte del laburo del interior.
Qué implica para la cuenca del Río de la Plata y Córdoba
El informe de la OMM señala déficits persistentes de almacenamiento de agua terrestre en la Patagonia y los Andes subtropicales, áreas que alimentan los ríos que desembocan en el Río de la Plata. La falta de recarga de acuíferos y la disminución de la nieve estacional reducen la reserva de agua disponible para la primavera y el verano, estaciones críticas para la siembra de soja, maíz y trigo en la región.
Para los cordobeses, el desafío es doble: por un lado, asegurar la disponibilidad hídrica para la industria y la agricultura; por otro, adaptar la gestión de recursos a una mayor variabilidad climática. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, subrayó la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana y de compartir datos entre países, pues los ríos no respetan fronteras.
Entre la sequía y la esperanza: lecciones para Córdoba
La historia de la gestión hídrica en la provincia muestra que la adaptación es posible. Desde la construcción de la represa de Los Molinos en los años 70 hasta los modernos sistemas de riego por goteo que hoy se expanden en los campos cordobeses, la capacidad de innovar ha sido una constante. Sin embargo, la magnitud de los cambios anunciados por la ONU obliga a repensar la infraestructura con una visión de largo plazo.
Una de las claves será la recuperación y protección de los bosques nativos en la zona de los Sierras de Córdoba, que actúan como esponjas naturales, regulando la escorrentía y recargando los acuíferos. Además, la implementación de políticas de eficiencia hídrica en la industria, junto con incentivos para la captura de agua de lluvia en edificios urbanos, pueden mitigar el impacto de los años secos.
En definitiva, las seis alertas de la ONU no son una sentencia, sino una llamada de atención para que la sociedad cordobesa y nacional inviertan en resiliencia, investigación y cooperación transfronteriza. Sólo así se podrá frenar la marea de sequías y garantizar que el agua siga siendo el motor de la producción y la vida cotidiana.
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