Leer por placer: la receta cordobesa para subir las notas de matemáticas
La lectura por placer se revela como aliado clave para subir las calificaciones en matemáticas.

Leer por placer: la receta cordobesa para subir las notas de matemáticas
Un estudio conjunto de la Universidad de Cambridge y la fundación benéfica The Queen’s Reading Room reveló que dedicar unos minutos al día a la lectura no solo engrandece el vocabulario, sino que también potencia el rendimiento en matemáticas. La revisión, publicada a principios de septiembre de 2026, reúne datos de más de treinta investigaciones internacionales y muestra cómo el hábito lector puede convertirse en una herramienta clave para estudiantes de todos los niveles, desde los colegios de la zona norte de Córdoba hasta las aulas universitarias de la Facultad de Ciencias Exactas.
El poder oculto de la lectura en el rendimiento escolar
Los investigadores encontraron que leer por placer fortalece la atención, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas, habilidades esenciales para resolver problemas matemáticos. En niños de primaria, los niños que leían al menos 20 minutos al día mostraron una mejora del 12% en pruebas de razonamiento lógico, según un estudio realizado en la Universidad de Oxford que formó parte del metaanálisis. En adultos, cinco minutos de lectura de ficción redujeron el estrés en un 20%, lo que se traduce en mayor concentración durante los exámenes.
¿Cómo la lectura impulsa las matemáticas? Evidencia científica
La clave está en los procesos cognitivos compartidos. Cuando leemos, el cerebro activa áreas vinculadas al lenguaje, la visualización espacial y la planificación, todas ellas también involucradas al trabajar con números y ecuaciones. Estudios de neuroimagen mostraron un aumento del volumen cerebral en la corteza prefrontal y en el hipocampo, regiones que regulan la memoria y la capacidad de abstracción. Además, la conectividad de la materia blanca mejora, facilitando la transmisión de información entre áreas lingüísticas y matemáticas.
Lectura en la vida cotidiana cordobesa: iniciativas y oportunidades
En Córdoba, el impulso a la lectura ha tomado forma concreta: la Biblioteca Popular “Ramón J. Cárcamo” del barrio Güemes organiza clubes de lectura semanal donde padres e hijos comparten cuentos y discuten estrategias de resolución de problemas. La Universidad Nacional de Córdoba, a través de su Programa “Lectura y Ciencia”, ofrece talleres gratuitos para estudiantes de secundaria que combinan la lectura de novelas de ciencia ficción con ejercicios de cálculo. Asimismo, la Secretaría de Cultura lanzó la campaña “Un libro al día, una nota mejor”, que entrega libros de texto y literatura a escuelas públicas de la zona sur, con el objetivo de crear el hábito lector desde la primaria.
Raíces del hábito lector en Córdoba
La tradición lectora de la ciudad se remonta al siglo XIX, cuando la Biblioteca Popular del Centro, fundada en 1885, se convirtió en el primer espacio democrático de acceso a libros en la provincia. Ese legado se mantuvo durante la década de 1960, con la creación de los “Cafés Literarios” en la Plaza San Martín, lugares donde intelectuales y estudiantes debatían ideas mientras disfrutaban de un mate. Hoy, esa historia sigue viva en los nuevos espacios de coworking que albergan ferias del libro y en los programas de alfabetización digital que impulsan la lectura en tablets.
En la década de 1990, la Universidad Nacional de Córdoba incorporó la asignatura de “Lectura Crítica” en la carrera de Pedagogía, formando docentes capaces de fomentar el placer de leer en sus aulas. Esta iniciativa sentó las bases para los actuales proyectos de lectura en familia, que demuestran que la interacción entre padres e hijos durante la lectura potencia la motivación y el rendimiento académico de los menores.
Finalmente, la reciente apertura del Centro de Innovación Educativa en la zona de Alta Gracia ha puesto a prueba nuevas metodologías que combinan la lectura con la gamificación. Los estudiantes participan en retos donde deben resolver enigmas matemáticos basados en tramas literarias, creando una sinergia entre ambas disciplinas que, según los primeros resultados, eleva las calificaciones en matemáticas en un 15% respecto a cohortes tradicionales.
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