Salud

Los 10.000 pasos son mito: lo que realmente cuenta es la velocidad al caminar

El ritmo al caminar, no la cifra, es la clave para una vida más saludable.

Los 10.000 pasos son mito: lo que realmente cuenta es la velocidad al caminar

Lead: Un estudio conjunto de la Universidad de Monash y la Universidad de Sidney ha demostrado que, más que alcanzar una cifra fija de pasos, lo esencial para reducir el riesgo de muerte prematura es caminar a un ritmo suficiente, una conclusión que cambia la forma de ver la actividad física cotidiana en Córdoba y en toda Argentina.

¿De dónde salió la cifra de los 10.000 pasos?

Desde los años noventa, el número mágico de 10.000 pasos se popularizó gracias a una campaña de marketing de una empresa japonesa que lanzó el podómetro “Manpo‑kei”, cuyo nombre significa literalmente “medidor de 10.000 pasos”. La elección del número no se basó en evidencia científica, sino en la curiosa semejanza del carácter japonés para diez mil con la silueta de una persona caminando. Con el tiempo, la cifra se convirtió en un estándar global, aunque nunca se sustentó en estudios de salud.

Lo que reveló el estudio australiano

Investigadores analizaron los datos de 103.684 participantes del Biobanco del Reino Unido, registrados entre 2013 y 2015 mediante acelerómetros que capturaron tanto el número total de pasos como la intensidad del movimiento. El seguimiento se extendió hasta 2022, permitiendo comparar la mortalidad general y cardiovascular según distintas combinaciones de cantidad y velocidad.

Se identificaron tres rangos de pasos diarios: menos de 5.000, entre 5.000 y 7.500 y entre 7.500 y 10.000. Los resultados mostraron que, para reducir la probabilidad de muerte prematura, lo ideal era situarse entre 7.500 y 10.000 pasos, independientemente del ritmo. Sin embargo, cuando el número de pasos caía bajo ese umbral, un ritmo más rápido compensaba la diferencia: caminar 30 minutos a paso ligero producía beneficios comparables a los de una caminata más larga pero lenta.

Durante un promedio de ocho años de seguimiento, 1.697 personas fallecieron por cualquier causa y 502 por enfermedades cardiovasculares. Tanto los “muchos pasos lentos” como los “pocos pasos rápidos” se asociaron a un menor riesgo de mortalidad, lo que sugiere que la intensidad del movimiento es tan importante como la cantidad.

Cómo aplicar el hallazgo en la vida cordobesa

En Córdoba, donde el clima templado permite actividades al aire libre la mayor parte del año, la conclusión del estudio abre la puerta a una forma más realista de mantenerse activo. En lugar de obsesionarse con los 10.000 pasos, los cordobeses pueden aprovechar los numerosos parques urbanos –como el Parque Sarmiento, el Parque Las Flores o la ribera del Río Suquía– para realizar caminatas de 20 a 30 minutos a un ritmo vigoroso. Un paseo rápido eleva la frecuencia cardíaca y genera los mismos efectos protectores que una jornada más extensa pero pausada.

Esta estrategia también tiene un impacto económico: el costo de una membresía de gimnasio en la capital provincial ronda los 3.500 pesos mensuales, mientras que caminar en la calle o en un parque es gratuito. Para familias que buscan cuidar su salud sin añadir una carga financiera, ajustar el ritmo es una alternativa viable y sostenible.

Además, la cultura del “caminito” está arraigada en la vida cotidiana de la ciudad: muchos vecinos utilizan la ruta del “Camino del Buen Pastor” para ir al trabajo o a la facultad, combinando desplazamiento y ejercicio. Adoptar un paso más acelerado en esos recorridos puede transformar una simple rutina de traslado en una herramienta preventiva contra enfermedades crónicas.

Un vistazo al futuro de la actividad física en Argentina

El descubrimiento de que el ritmo supera a la cifra abre nuevas posibilidades para las políticas públicas de salud. En los últimos años, el Ministerio de Salud de la Nación y la Secretaría de Salud de la Provincia de Córdoba han impulsado campañas que promueven la “caminata saludable” en escuelas y centros de trabajo, enfatizando la intensidad más que el número de pasos.

Proyectos como “Córdoba en Movimiento” ya incluyen cronómetros en las bicicletas públicas y señalizaciones que indican la distancia de los recorridos más populares, facilitando que la gente mida no solo cuántos metros avanza, sino también a qué velocidad. Estas iniciativas buscan reducir la carga sobre el sistema de salud, que enfrenta una creciente prevalencia de enfermedades cardiovasculares vinculadas al sedentarismo.

En definitiva, la ciencia nos invita a replantear la forma en que contamos nuestra actividad física. Para los cordobeses, basta con ponerle “vidilla” al paso: media hora de caminata rápida en el Parque Sarmiento o subir y bajar escaleras en la Universidad Nacional de Córdoba pueden ser tan protectores como una maratón de 10.000 pasos. Lo importante es mantener la constancia, adaptar el ritmo a nuestras posibilidades y, sobre todo, disfrutar del movimiento en la ciudad que tanto amamos.

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