Mundo

Los conservantes bajo la lupa: ocho aditivos vinculados a la hipertensión

Una investigación francesa asocia ocho aditivos comunes a la hipertensión y enfermedades del corazón

Un estudio de gran escala realizado por el INSERM en Francia ha encontrado una relación directa entre el consumo de ocho conservantes habituales y el aumento del riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. La investigación, publicada en el European Heart Journal, siguió a 112.395 voluntarios durante siete años, registrando sus hábitos alimenticios cada seis meses.

El programa NutriNet‑Santé y su metodología de largo aliento

NutriNet‑Santé es un proyecto francés que lleva más de una década analizando la conexión entre la dieta y la salud. Los participantes completaron diarios de consumo detallados, lo que permitió a los investigadores mapear con precisión la ingesta de aditivos. El 99,5% de los encuestados consumió al menos un conservante en los dos primeros años, lo que muestra cuán extendida es la exposición en la población.

Los ocho aditivos que levantan la presión

Entre los 17 aditivos más consumidos, ocho mostraron una asociación estadísticamente significativa con la hipertensión: sorbato de potasio (E202), metabisulfito de potasio (E224), nitrito de sodio (E250), ácido ascórbico (E300), ascorbato de sodio (E301), eritorbato de sodio (E316), ácido cítrico (E330) y extractos de romero (E392). Los “no antioxidantes”, usados para frenar el crecimiento de bacterias y hongos, elevaron la probabilidad de hipertensión en un 29% y el riesgo de eventos cardiovasculares en un 16%.

Los compuestos antioxidantes, que preservan sabor y color, también resultaron problemáticos: su consumo se vinculó a un 22% más de riesgo de hipertensión. El ácido ascórbico (E300) fue el único que mostró una asociación directa con enfermedades del corazón, más allá de la presión arterial.

Implicancias para la salud pública argentina

En Argentina, la pauta alimentaria está cargada de productos ultraprocesados: fiambres, conservas, bebidas azucaradas, panificados industriales y alimentos enlatados. La presencia masiva de los mismos conservantes señalados en el estudio francés sugiere que la población cordobesa y nacional podría estar expuesta a un riesgo similar. La inflación y el encarecimiento de alimentos frescos hacen que muchos consumidores opten por opciones más baratas y procesadas, complicando la tarea de frenar el consumo de estos aditivos.

Las autoridades sanitarias locales, como ANMAT, ya regulan ciertos aditivos, pero la lista de permitidos sigue siendo amplia. Este hallazgo internacional podría impulsar una revisión de los límites máximos permitidos y fomentar campañas de educación nutricional que promuevan alimentos frescos y mínimamente procesados, una movida que también beneficiaría a la industria agroalimentaria regional.

De la mesa a la normativa: antecedentes de la regulación de aditivos en Argentina

Desde la década de 1990, Argentina ha adoptado normas basadas en los códigos internacionales de la FAO/OMS para la autorización de aditivos. Sin embargo, la vigilancia posterior ha sido irregular y la actualización de la lista de aditivos permitidos ha sido esporádica. Estudios locales realizados en Buenos Aires y Córdoba mostraron que el 78% de los adultos consumen al menos un alimento con aditivos por día, pero pocos conocen los riesgos asociados.

El Instituto Nacional de Alimentos (INAL) ha impulsado recientemente la creación de una base de datos pública que detalla la presencia de aditivos en los productos comercializados. Esta iniciativa busca dar mayor transparencia al consumidor y facilitar la investigación académica. Si bien la medida es un paso adelante, la falta de campañas de concientización masiva sigue siendo un obstáculo.

El futuro de la regulación dependerá del peso que la comunidad científica y los medios le den a estudios como el del INSERM. En Córdoba, universidades y centros de investigación están empezando a explorar la relación entre dieta, aditivos y salud cardiovascular, lo que podría traducirse en políticas más estrictas y en una cultura alimentaria más saludable para las próximas generaciones.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO