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Los hutíes apuntan a fabricar misiles balísticos de medio alcance con piezas chinas: lo que implica para Argentina

Los hutíes intentan montar un misil de medio alcance con tecnología china, una jugada que podría encarecer el petróleo y afectar al bolsillo argentino.

Los hutíes apuntan a fabricar misiles balísticos de medio alcance con piezas chinas: lo que implica para Argentina

Los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, están intentando producir un misil balístico avanzado de medio alcance usando componentes de origen chino, según reveló el estudio de Conflict Armament Research (CAR) publicado este miércoles. El informe se basa en dos cargamentos interceptados en julio de 2025, que partían de China con destino al puerto de Hodeida, bajo control hutí. Entre los elementos hallados estaban núcleos de aletas estabilizadoras, cierres traseros de motor con toberas e iniciadores, además de resina fenólica para escudos térmicos.

¿Qué tan peligroso es el Kheibar Shekan?

El objetivo del grupo sería reproducir una versión del Kheibar Shekan, un misil iraní de precisión con alcance estimado de 2.000 km. De concretarse, la amenaza se extendería a objetivos tan lejanos como Arabia Saudita e incluso Israel, complicando la ya tensa dinámica del Golfo. Fabian Hinz, analista senior de CAR, subrayó que la fabricación de esas piezas exige acceso a información de diseño confidencial, lo que indica una “ambición local” que supera lo que se creía hasta ahora.

China en el medio del juego: ¿socio o cómplice?

La embajada china en Washington, sin confirmar los hallazgos, aseguró que Beijing cumple con sus obligaciones internacionales y controla estrictamente los bienes de doble uso. Por su parte, la ministra de Exteriores de Yemen, Afrah al‑Zouba, calificó a China de “socio” y afirmó que funcionarios chinos mostraron interés en investigar el caso. Sin embargo, la ONU sigue señalando a China como el principal origen de los cargamentos incautados destinados a los hutíes.

Impacto para la economía argentina y el sector energético

Para Argentina, la escalada de la capacidad militar hutí tiene consecuencias indirectas pero reales. La región del Golfo es una de las principales fuentes de crudo que llega a los puertos argentinos vía el mercado internacional. Un aumento de la tensión y la posibilidad de sanciones a China, principal comprador de petróleo saudí, podría traducirse en fluctuaciones de precios del barril y, a la postre, en mayores costos para los combustibles y el transporte interno.

Además, el riesgo de que China se vea presionada por Arabia Saudita para limitar sus exportaciones de tecnología dual podría afectar a empresas argentinas que dependen de componentes electrónicos chinos, ya que los controles de exportación se vuelven más rigurosos. En un contexto de inflación y presión sobre el bolsillo de los argentinos, cualquier alza en los precios del petróleo repercute directamente en la canasta familiar.

Redundancia estratégica: más allá del apoyo iraní

El giro hutí hacia proveedores chinos indica una búsqueda de redundancia en su cadena de suministro militar. Behnam Ben Taleblu, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, explicó que diversificar fuentes es “un activo, no un pasivo”. Esta estrategia se vuelve crucial tras el bloqueo internacional a Irán y la creciente presión de la coalición liderada por Arabia Saudita.

El estudio de The Century Foundation describió una compleja red de contrabando que combina a empresarios del este de China con traficantes yemeníes, lo que ha permitido a los hutíes alcanzar un punto de quiebre: pueden ensamblar una parte significativa de sus sistemas de armamento con componentes importados, aunque aún dependen de Irán para la electrónica de guía.

Repercusiones geopolíticas y la posición de China

Kristian Ulrichsen, del Instituto Baker, advirtió que la dependencia hutí de piezas chinas podría desencadenar una presión política sobre Beijing por parte de Arabia Saudita, su mayor socio comercial. China, que compra petróleo tanto a Riad como a Teherán y ha mediado en la reconciliación entre ambos en 2023, deberá calibrar su neutralidad declarada frente a la creciente hostilidad saudí.

En caso de que se confirme la fabricación del misil, el escenario podría obligar a la comunidad internacional a replantear sanciones y a los países consumidores de energía a buscar fuentes alternativas, lo que a su vez impactaría la balanza comercial de Argentina, dependiente de las exportaciones de soja y carne a mercados que también se ven afectados por la volatilidad del petróleo.

Raíces del conflicto y la evolución del arsenal hutí

Los hutíes surgieron hace más de dos décadas con armamento soviético y norcoreano capturado al ejército yemení. Tras la toma de Saná en 2014, la coalición encabezada por Arabia Saudita intervino en 2015. Desde entonces, el grupo ha ido modernizando su arsenal, incorporando tecnología iraní y, ahora, componentes chinos. La tregua informal establecida en 2022 se quebró en julio de 2025, cuando los hutíes lanzaron misiles contra territorio saudí en represalia por bombardeos al aeropuerto de Saná.

La guerra en Oriente Medio, avivada por el ataque conjunto de EE. UU. e Israel contra Irán a fines de febrero de 2025, paralizó el estrecho de Ormuz y obligó al tráfico petrolero a redirigirse por el mar Rojo. Desde octubre de 2025, los hutíes declararon el espacio aéreo saudí zona de operaciones militares, salvo La Meca y Medina, y sus recientes ataques al aeropuerto internacional de Riad dejaron al menos 18 muertos.

Esta escalada militar no solo redefine la balanza de poder en la península, sino que también repercute en la cadena de suministro global, afectando a países tan distantes como Argentina, que dependen de la estabilidad del mercado energético para sostener su economía.

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