Córdoba

Los operarios de Pauny mantienen la toma de la planta en Las Varillas y exigen pago inmediato

Operarios de Pauny prolongan la toma de la planta en Las Varillas exigiendo el pago de salarios atrasados y una salida al bloqueo.

Los operarios de Pauny mantienen la toma de la planta en Las Varillas y exigen pago inmediato

En la madrugada de este lunes, la fábrica de tractores Pauny, ubicada en el corazón de Las Varillas, volvió a ser el epicentro de una disputa laboral que no muestra signos de ceder. Tras una asamblea general de los 450 empleados que laboran en el predio, se decidió prolongar la toma por tiempo indeterminado y bloquear todos los accesos, en protesta por la falta de pago de haberes y la ausencia de avances en las negociaciones con la empresa.

La toma y la voz de los trabajadores

La medida de fuerza se tomó en forma inmediata después de la asamblea, donde la frustración por la demora de hasta tres quincenas en los salarios se convirtió en el motor de la decisión. Con la presencia preventiva de efectivos de la Policía Provincial y la Guardia de Infantería, la ocupación de la planta marcó un punto de inflexión en el conflicto que lleva ya varios meses gestándose en la zona.

Lucas Sarmiento, secretario general de la Seccional San Francisco de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), describió la situación como «insalvable» y advirtió que la falta de pago está empujando a cientos de familias del Departamento San Justo a la calle. «Tenemos trabajadores desalojados de sus hogares y otros con intimaciones de desalojo cada semana», denunció el dirigente, subrayando que la crisis no solo afecta el bolsillo, sino también la dignidad de la clase obrera cordobesa.

Cifras que ahogan a Pauny

Los números que circulan entre los gremios pintan un panorama alarmante para la histórica firma metalmecánica. En las últimas dos semanas, la empresa habría visto rechazados cheques por más de $1.000 millones, mientras que el pasivo acumulado supera los $30.000 millones, endeudamiento contraído con proveedores locales, acreedores y la cooperativa de servicios públicos de la ciudad.

Además, cerca de 500 empleados están bajo esquemas de suspensión operativa, lo que reduce la capacidad productiva de la planta a una fracción de su potencial. La continuidad de la producción de tractores, vitales para la agroindustria regional, depende ahora de una intervención urgente de la Secretaría de Trabajo provincial y, posiblemente, de medidas de emergencia del Estado.

Repercusiones en la economía cordobesa

Pauny no es solo una fábrica; es un motor económico para Las Varillas y para toda la zona agrícola del interior cordobés. La paralización de la planta afecta directamente a los productores locales que dependen de sus equipos para la siembra y cosecha, generando incertidumbre en la cadena de suministro del sector agropecuario.

El dirigente gremial también apuntó a la “apertura indiscriminada de la importación” como una de las causas estructurales del conflicto. Según Sarmiento, la llegada masiva de maquinaria extranjera, muchas veces subvencionada, ha dejado a Pauny sin espacio para competir, erosionando su cuota de mercado y, con ello, su capacidad de generar empleo estable.

Raíces de la industria agrícola en San Justo

Fundada en 1949, la empresa Pauny se convirtió rápidamente en un referente de la ingeniería argentina, abasteciendo a pequeños y medianos productores de la provincia. Durante las décadas de los 70 y 80, la planta de Las Varillas fue pionera en la fabricación de tractores adaptados a los suelos cordobeses, impulsando la modernización del campo y creando una red de proveedores locales que todavía hoy sostiene a cientos de familias.

En los últimos años, sin embargo, la globalización y la liberalización del comercio han puesto a prueba la resistencia de la industria nacional. La falta de políticas de protección y el déficit de inversión en I+D han limitado la capacidad de Pauny para renovar su línea de productos, lo que se traduce en una mayor vulnerabilidad frente a la competencia extranjera.

La actual toma de la planta es, por tanto, más que una disputa salarial: es el reflejo de una crisis estructural que afecta a la manufactura argentina y a la vida de los trabajadores que, con su labor, han mantenido viva la tradición agrícola de la región. La solución pasa por un pacto que combine la responsabilidad empresarial, el acompañamiento estatal y una política industrial que favorezca la producción nacional.

Mientras tanto, los operarios continúan con la toma, organizando turnos de vigilancia y manteniendo la presión sobre la empresa y las autoridades. La expectativa en la comunidad es clara: que se logre un acuerdo que garantice el pago de los haberes atrasados y brinde una hoja de ruta para la reactivación productiva de la planta.

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