Salud

Los relojes inteligentes inflan tus calorías: ¿por qué los cordobeses deben tomar precaución?

Un estudio revela que los smartwatches sobreestiman el gasto energético, y el margen de error crece con la grasa corporal.

Los relojes inteligentes inflan tus calorías: ¿por qué los cordobeses deben tomar precaución?

Un reciente estudio de la Universidad Internacional de Florida demuestra que los smartwatches pueden equivocarse entre un 15% y 25% al calcular el gasto calórico, y que la imprecisión aumenta cuanto más grasa tiene el usuario.

¿Qué midió el estudio y cómo se realizó?

Los investigadores invitaron a 58 adultos hispanohablantes a montar en bicicleta reclinada bajo dos regímenes de intensidad: moderada y vigorosa. Cada participante llevó puesto simultáneamente uno de los relojes más vendidos (Apple Watch Series 8, Fitbit Sense 2, Samsung Galaxy Watch 5 y Garmin Forerunner 955) y el analizador metabólico de laboratorio COSMED K5, considerado la referencia de precisión para medir el consumo de oxígeno y, por ende, las calorías gastadas.

Al comparar los valores registrados por los dispositivos con los obtenidos por el COSMED K5, los autores hallaron un rango de error entre 15% y 25% en la mayoría de los casos. Los relojes de Apple mostraron la desviación más baja, mientras que Garmin y Samsung presentaron los mayores desfases, llegando en ocasiones a registrar menos de una caloría durante entrenamientos de 30 minutos.

Los algoritmos y la grasa corporal: una combinación explosiva

Un hallazgo inesperado fue la relación directa entre el porcentaje de grasa corporal y la magnitud del error. Los participantes con mayor adiposidad vieron sus datos de gasto calórico sobreestimados en hasta un 30%. Los científicos aún no tienen una explicación definitiva, pero sospechan que los algoritmos se entrenaron con muestras de peso y composición corporal más baja, lo que los vuelve menos adaptados a cuerpos con más grasa.

Este sesgo tiene implicaciones reales para la población argentina, donde la prevalencia de sobrepeso supera el 60% según el Ministerio de Salud. En Córdoba, los gimnasios y centros deportivos han notado un aumento en la compra de smartwatches, pero muchos usuarios confían ciegamente en los números mostrados para planificar su dieta.

Si el reloj indica que quemaste 500 kcal y tú decides reducir tu ingesta en esa misma cantidad, podrías terminar en un déficit calórico insuficiente, ralentizando la pérdida de peso o, peor aún, provocando una recuperación de la grasa perdida al no crear un déficit real.

Consejos prácticos para cordobeses que usan wearables

Ante la evidencia, los expertos en nutrición y entrenamiento proponen algunas pautas para minimizar el impacto de los errores de medición:

  • Redondea a la baja: Si tu smartwatch muestra 650 kcal, considera 600 kcal como referencia real.
  • Combina datos: Usa la frecuencia cardíaca y la percepción del esfuerzo (escala de Borg) como complementos al conteo de calorías.
  • Consulta a un profesional: Un dietista o preparador físico puede ajustar tus macros basándose en medidas más fiables como la bioimpedancia o la medición de pliegues cutáneos.
  • No te obsesiones: El objetivo principal sigue siendo la constancia y la variedad de estímulos, no la cifra exacta que muestra la pantalla.

En la práctica, muchos usuarios de Córdoba combinan sus relojes con la app del club de running local, que permite validar distancias y tiempos mediante GPS de mayor precisión.

¿Qué viene después? Futuras investigaciones y el mercado local

Los autores del estudio anuncian que replicarán la prueba con ejercicios de fuerza, una modalidad donde el gasto calórico es aún más difícil de estimar por la variabilidad del metabolismo anaeróbico. Esperan que los resultados muestren errores aún mayores, lo que podría impulsar a los fabricantes a ajustar sus algoritmos para incluir datos de composición corporal más amplios.

Para la industria de tecnología wearables en Argentina, esto representa una oportunidad: marcas como Xiaomi y Realme, que están ganando terreno en la zona de la capital cordobesa, podrían diferenciarse ofreciendo calibraciones locales o colaboraciones con laboratorios de fisiología del deporte de la Universidad Nacional de Córdoba.

Mientras tanto, los consumidores deben mantenerse críticos y no delegar su salud en una pantalla que, como cualquier otro aparato, tiene sus limitaciones.

¿Qué significa esto para los cordobeses?

La conclusión más clara es que los smartwatches son herramientas útiles, pero no son la autoridad final en la gestión de la energía corporal. En una provincia donde la cultura del deporte está en auge —con la popularidad de la bicicleta urbana, el running en el Parque Sarmiento y la proliferación de cross‑fit en la zona norte—, confiar ciegamente en números inflados puede frustrar los objetivos de muchos atletas aficionados.

Además, el error se vuelve más palpable en contextos de dietas restrictivas, un tema que ha ganado tracción en los últimos años tras la proliferación de influencers de nutrición en Instagram. Un cálculo erróneo puede llevar a un déficit calórico insuficiente, provocando estancamiento o, en casos extremos, un efecto rebote que aumente la grasa corporal.

En definitiva, la mejor estrategia es combinar la tecnología con la asesoría profesional y la autoconciencia corporal. Si tu smartwatch te dice que quemaste más de lo que realmente hiciste, tomá la información como una guía aproximada y ajustá tu alimentación y entrenamiento con la ayuda de un especialista.

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