Oleoducto saudí bajo fuego: la amenaza de recortar un 4 % del crudo mundial y su eco en la economía cordobesa
El cierre del oleoducto este‑oeste saudí amenaza con recortar 4 % del suministro global y encarece la energía en Córdoba.

Oleoducto saudí bajo fuego: la amenaza de recortar un 4 % del crudo mundial y su eco en la economía cordobesa
Lead: Arabia Saudí podría quedarse sin reservas para exportar si el oleoducto este‑oeste, atacado por los hutíes, no vuelve a operar en los próximos días, lo que supondría una pérdida de hasta el 4 % del suministro mundial de petróleo, según compradores y operadores locales.
Daños y plazos de reparación: ¿cuánto tardará la reactivación?
Los ataques con drones que obligaron a cerrar el enorme oleoducto este‑oeste el viernes pasado dejaron a Riad sin una vía clave para despachar alrededor de 4 millones de barriles diarios al puerto de Yanbu, en el Mar Rojo. Las fuentes consultadas por Reuters ofrecen estimaciones muy distintas: una indica que la reparación podría demorar entre cinco y seis semanas, mientras que otra sugiere que el bombeo parcial se podría reanudar antes, mientras se avanza en los trabajos de reparación. El Ministerio de Energía y la oficina de prensa del Gobierno saudí no respondieron de inmediato a los pedidos de información.
Impacto inmediato en los inventarios y en los precios internacionales
Yanbu, que hasta ahora contaba con una capacidad de almacenamiento de unos 35 millones de barriles, ahora solo tiene reservas suficientes para mantener exportaciones durante cinco a siete días. Los puertos egipcios de Ain Sukhna y Sidi Kerir, con capacidades de 18 y 20 millones de barriles respectivamente, también están bajo presión. Si el oleoducto no vuelve a operar, esas reservas se agotarán rápidamente, lo que agravará la escasez mundial que ya ha llevado los precios del combustible a máximos históricos y ha impulsado la inflación en todo el planeta.
Repercusiones para Córdoba y la Argentina
En la provincia de Córdoba, la alza del crudo tiene un eco directo en los precios de la nafta y el diésel, que afectan tanto a los transportistas de granos como a los usuarios particulares. Cada litro extra que paga el chofer del camión de soja se traduce en costos mayores para los exportadores cordobeses, que compiten en los mercados internacionales. Además, la inflación alimentaria, que ya supera el 90 % en la Argentina, se ve empujada más arriba por los incrementos en los costos de energía y fertilizantes, muchos de los cuales dependen del petróleo importado.
El contexto geopolítico: la guerra en Yemen y el estrecho de Ormuz
Los ataques hutíes forman parte de una estrategia más amplia para presionar a Riad en medio del conflicto yihadista en Yemen. Desde que los combatientes tomaron el control de una isla en la desembocadura del Mar Rojo, la seguridad de los envíos de crudo saudí se vuelve cada vez más incierta. Además, el estrecho de Ormuz, que antes despachaba entre 6 y 9 millones de barriles diarios, está operando muy por debajo de su capacidad, lo que obliga a Arabia Saudí a depender del oleoducto este‑oeste para sortear la restricción.
¿Qué implica esto para la economía cordobesa?
El sector agroindustrial cordobés, que representa más del 30 % del PIB provincial, siente de cerca cualquier variación en los precios internacionales del petróleo. Los costos de producción de soja, maíz y trigo suben cuando el diésel se encarece, lo que reduce la competitividad de los productos locales en los mercados de Brasil, Uruguay y la Unión Europea. Asimismo, la industria petroquímica de la zona, que depende de insumos importados, ve amenazados sus márgenes de ganancia.
En el plano social, el aumento del precio de los combustibles repercute en la canasta básica: el transporte público sube, los taxis cobran más y, en consecuencia, el bolsillo de los cordobeses se aprieta. En una provincia donde la inflación ya devora gran parte de los salarios, este nuevo empujón del costo de la energía puede traducirse en un mayor nivel de pobreza y en protestas sociales, como las que se vivieron el año pasado frente a la subida del gasoil.
Por último, la incertidumbre sobre la duración del daño al oleoducto también afecta la planificación de inversiones en infraestructura energética. Proyectos de energía renovable, que buscan reducir la dependencia del crudo importado, podrían ganar impulso si los precios siguen en alza, pero al mismo tiempo la falta de financiación y la volatilidad del mercado hacen que los inversionistas sean más cautelosos.
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