¿Por qué tus hijos adolescentes no quieren pasar las vacaciones contigo? La ciencia ofrece una explicación
La ciencia ofrece una explicación a por qué los adolescentes no quieren pasar las vacaciones con sus padres

Los adolescentes suelen ser un poco reacios a ir de vacaciones con sus padres. No es que no los quieran, pero están en esa etapa de sus vidas en las que las conexiones sociales con sus iguales (otros adolescentes) son esenciales para su desarrollo. Por eso, pasar una semana encerrados en un hotel con sus padres podría no ser lo más apetecible para ellos.
La importancia de la independencia en la adolescencia
La adolescencia es un periodo de muchos cambios cerebrales. Se alcanza el pico de la poda sináptica, en la que se eliminan las conexiones cerebrales que no se han usado prácticamente antes y se refuerzan las más necesarias. En esta etapa, los adolescentes empiezan a crear su personalidad y a aprender a ser independientes.
Las causas de la reluctancia de los padres
Los padres de hoy en día son muy sobreprotectores con sus hijos adolescentes cuando están en un lugar desconocido, como ocurre en vacaciones. Según una encuesta realizada a más de 1.000 padres estadounidenses con hijos de 13 a 18 años, menos de la mitad declararon que se sentirían cómodos dejando a sus hijos solos en la habitación del hotel mientras ellos desayunan.
Soluciones durante las vacaciones
Es lógico que los padres quieran proteger a sus hijos. Sin embargo, si interfieren en esa programación en la que las interacciones sociales y la independencia son tan importantes, se puede alterar el desarrollo normal de los adolescentes. La verdad es que, poco a poco, los padres van dejando más independencia a sus hijos a medida que se hacen mayores.
Por eso, los expertos recomiendan llegar a un término medio. Se puede planificar el destino de vacaciones para que el alojamiento esté en un lugar seguro, en el que los adolescentes puedan dar pequeños paseos sin sus padres. Esto, lógicamente, se debe hacer bajo supervisión. Por ejemplo, es buena idea pedir que vayan mandando mensajes cuando lleguen a su destino o acordar un lugar para reunirse en un tiempo prudencial.
La parte positiva
El resultado más optimista de esta encuesta es que dos tercios de los padres reconocieron que confían en que sus hijos obedezcan a sus restricciones. Por eso, si se llega a ese término medio, es muy probable que los hijos colaboren. No se trata de que padres e hijos pasen sus vacaciones de forma totalmente independiente, pero sí de que unos no se conviertan en una extensión de los otros.
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