Rafael Grossi: El estrecho de Ormuz es el cisne negro de la guerra en Medio Oriente y el desafío para la negociación con Irán
Rafael Grossi, titular del OIEA, analiza la crisis en el estrecho de Ormuz y el desafío para la negociación con Irán en un contexto de guerra inconclusa en Europa y transición institucional en Venezuela.

Rafael Grossi: El estrecho de Ormuz es el cisne negro de la guerra en Medio Oriente y el desafío para la negociación con Irán
Desde que llegó a la Universidad Internacional de Florida, para participar de la Conferencia de Seguridad Hemisférica, Rafael Grossi no paró de saludar a la audiencia, contestar preguntas sobre geopolítica y posar para incontables selfies que al segundo ya estaban en las redes sociales. Grossi es el titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pero su impacto en la conferencia respaldada por la Fundación Tadea se vincula en su decisión política de competir por la Secretaría General de la ONU, en un escenario global atravesado por la crisis en Medio Oriente, la guerra inconclusa en Europa y la transición institucional que fuerza Estados Unidos en Venezuela. Tras su exposición en la conferencia junto a Brian Fonseca-director del Instituto Jack D. Gordon- y John Mearsheimer, reconocido académico de la Universidad de Chicago, Grossi dialogó en exclusiva con Infobae.
La crisis en el estrecho de Ormuz: el cisne negro de la guerra
—¿Cuál es su análisis hoy de la situación en Medio Oriente, fundamentalmente la crisis en el estrecho de Ormuz? —La crisis en el estrecho de Ormuz ha sido un poco el cisne negro de la guerra, del nuevo episodio bélico. Este problema de Ormuz tiene un impacto directo en economías muy distantes de la región, tiene una reverberación inesperada y de pronto pone en manos de Irán un activo estratégico que no había sido hasta ese momento, operacionalizado.
—¿Por qué lo llama cisne negro? —Porque es inesperado. En mi conocimiento, nadie había previsto la obstrucción de la libre navegación, que el estrecho se iba a convertir en un factor tan decisivo…
Un acuerdo necesario para la paz en Medio Oriente
—¿Pensando en el día de hoy, ¿cree que el conflicto ya está resuelto o va a merecer una evolución posterior?—El conflicto requiere una negociación y requiere de soluciones que hasta el día de hoy no están sobre la mesa.
—¿Y cuáles serían esas soluciones? —Evidentemente lo que tiene que haber es un modus vivendi con Irán, que no aún no se ha encontrado. Tenés el componente de la libre navegación, tenés el componente que se refiere a las capacidades misilísticas de Irán, tenés el componente que se refiere al relacionamiento y el apoyo financiero y estratégico y material de Irán a grupos armados no estatales, Hamas, Huties, Hezbollah. Y tenés el programa nuclear, que fue el casus belli, pero que paradójicamente en este momento, en el marco de la negociación, está un poco corrido en cuanto a su prioridad.
El papel de la ONU en la negociación con Irán
——¿La negociación para llegar a un acuerdo de paz con Irán debería incluir a otros jugadores internacionales como Europa y las Naciones Unidas, además de Pakistán?—Se han analizado distintos formatos. Últimamente hemos visto que ha mediado Pakistán y también la presencia de muchos otros actores, que si bien no están en la mesa de negociación o no aparecen en la foto, están. —¿Otros actores…?—Ellos están, quizá no en la mesa chica, pero están, interactúan. Es un modelo de negociación un poco diferente. Yo lo viví en las negociaciones en febrero, donde si bien en la mesa de negociaciones, en la residencia del embajador de Omán, frente al lago Lemán, éramos nada más que Irán, Estados Unidos y el OIEA tratando de ayudar. Pero había una cantidad de delegados de otros países, en elegantes hoteles ginebrinos que, de pronto, interactuaban.
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