Trump se abstiene de pronunciarse sobre la autoproclamación de Flávio Bolsonaro como presidente de Brasil
El expresidente estadounidense dejó claro que no intervendrá en la polémica política brasileña tras la llegada del hijo de Jair Bolsonaro a EE. UU.

Washington, 24 de octubre de 2026 – El expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, respondió este miércoles a la autoproclamación de Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, quien se presentó como el “verdadero presidente” de Brasil tras su llegada a territorio estadounidense. Ante la prensa, Trump dejó claro que no se involucrará en la controversia política que sacude a Brasil y que su gobierno solo facilitó el ingreso del senador al país.
Una declaración que busca distanciarse del conflicto brasileño
Al ser consultado sobre la decisión de Flávio Bolsonaro de autodenominarse “presidente electo de Brasil”, Trump respondió: “No voy a hacer un comentario al respecto, pero sé que le dimos permiso para entrar al país, así que ya veremos; pero yo no voy a involucrarme. Fue una elección muy extraña”. La frase, cargada de la típica retórica de Trump, subraya su intención de mantenerse al margen mientras reconoce la presencia del político brasileño en suelo norteamericano.
¿Por qué EE. UU. permitió la entrada?
Cuando el periodista le preguntó por qué su administración había permitido el ingreso de Flávio, el exmandatario replicó que consideró que el senador y su familia habían sido tratados de forma injusta: “Me pareció que fueron tratados de manera muy injusta y no tomé partido en la elección; pero cuando veo algo que resulta inapropiado, lo señalo. Creo que él y su familia fueron tratados de manera muy injusta”. Con esas palabras, Trump intentó presentar la decisión como un acto de equidad, aunque sin entrar en la polémica interna de Brasil.
Sin contacto directo, según el propio Trump
Para cerrar la entrevista, el expresidente aseguró que no había mantenido ninguna conversación con Flávio Bolsonaro desde su arribo a los Estados Unidos. “No he hablado con él después de su llegada”, afirmó, dejando patente que la relación entre ambos se limita a la mera autorización de entrada y que no existirá ninguna coordinación política entre Washington y la familia Bolsonaro en los próximos días.
Repercusiones para la política latinoamericana
El gesto de Trump, aunque discreto, tiene eco en la región. La postura de EE. UU. respecto a la crisis institucional brasileña se percibe como una señal de que el país norteamericano prefiere evitar involucrarse en disputas internas de sus vecinos sudamericanos, al menos en la esfera pública. Para los analistas cordobeses, esta actitud podría traducirse en una menor presión diplomática sobre Brasil, lo que a su vez podría influir en la percepción del electorado brasileño y en la estabilidad de los mercados locales.
Un poco de historia sobre la relación Brasil‑EE. UU.
La relación entre Brasil y Estados Unidos ha atravesado varias etapas, desde la cooperación durante la Segunda Guerra Mundial hasta los vaivenes de la Guerra Fría y la reciente alineación en temas de comercio e inversión. En los últimos años, la llegada de gobiernos populistas en ambos países ha generado tensiones y alianzas inesperadas. La presencia de Flávio Bolsonaro en Washington revive recuerdos de la década de 1990, cuando el ex‑presidente Fernando Henrique Cardoso buscó estrechar lazos con la administración Clinton, y de la era de Jair Bolsonaro, que mantuvo una relación cercana con el expresidente Donald Trump.
En la práctica, la política migratoria estadounidense ha permitido que figuras controvertidas ingresen al país bajo la premisa de derechos humanos y procesos legales justos. Sin embargo, la decisión de no involucrarse públicamente en la disputa brasileña refleja una estrategia de “no‑intervención” que busca evitar complicaciones diplomáticas y posibles sanciones económicas.
Para Córdoba y la Argentina en general, este episodio subraya la importancia de observar cómo los movimientos políticos en Brasil pueden repercutir en la región. La economía del Mercosur, los flujos turísticos y los acuerdos comerciales pueden verse afectados por la estabilidad política brasileña, y la postura de EE. UU. será un factor a monitorear en los próximos meses.
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