Xi Jinping y Trump: la apuesta por una cooperación “no rival” que podría repercutir en la Argentina
La visita de Xi a Washington plantea oportunidades y riesgos para la economía cordobesa.

Xi Jinping y Trump: la apuesta por una cooperación “no rival” que podría repercutir en la Argentina
Washington, 24 de noviembre de 2024 – El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, llegó este miércoles a la capital estadounidense para una visita de Estado de tres días, donde sostuvo una primera reunión con Donald Trump. En un comunicado oficial de la agencia Xinhua, Xi subrayó que la relación entre ambas potencias debe basarse en cooperación y no en rivalidad, proponiendo una competencia limitada, diferencias manejables y una visión de paz. La declaración se dio a conocer antes del primer encuentro cara a cara entre los dos mandatarios, y abre la puerta a una agenda que incluye comercio, tecnología, inteligencia artificial e Irán.
El discurso de Xi y sus matices para América Latina
Más allá del escenario de la Casa Blanca, el mensaje de Xi lleva un guiño implícito a los países de la región, entre los que se cuenta Argentina. El mandatario chino recordó los “intercambios amistosos” entre los pueblos chino y estadounidense y destacó que sus intereses están “profundamente entrelazados”. Para los analistas cordobeses, esa frase no es mera diplomacia; implica que cualquier fricción entre EE.UU. y China repercutirá en la cadena de suministro de materias primas que exportamos, como soja, maíz y litio, y en la inversión extranjera directa que tanto necesita la industria local.
En la última década, China se ha convertido en el principal socio comercial de la Argentina, superando a EE.UU. en volumen de exportaciones agrícolas. Un clima de cooperación entre los dos gigantes podría traducirse en una mayor estabilidad de precios y en la posibilidad de abrir nuevos canales de exportación de productos cordobeses, como el aceite de oliva y el vino de altura, que buscan diversificar mercados más allá del tradicional norteamericano.
Qué significa la agenda de comercio y IA para la industria cordobesa
La visita de Xi incluye conversaciones sobre comercio, competencia tecnológica e inteligencia artificial. Para la industria manufacturera de Córdoba, que ha apostado por la automatización y la digitalización, la postura de China sobre IA es especialmente relevante. Si EE.UU. y China logran un marco de cooperación que incluya normas de uso y transferencia de tecnología, las empresas cordobesas podrían acceder a licencias de software y hardware a precios más competitivos, evitando que el laburo se vuelva más caro por restricciones arancelarias.
Por otro lado, la presencia de 21 cañonazos y un espectáculo aéreo militar durante la visita subraya la dimensión de seguridad que envuelve la relación bilateral. Los sectores de defensa y aeroespacial de la provincia, que ya colaboran con empresas europeas, podrían verse beneficiados por proyectos conjuntos en investigación y desarrollo, siempre que el clima geopolítico no frene la inversión.
Expectativas y riesgos: el punto de vista de los analistas argentinos
Los economistas de la Universidad Nacional de Córdoba advierten que, si bien la cooperación entre China y EE.UU. abre una ventana de oportunidades, también plantea riesgos de “doble juego”. Un escenario donde ambas potencias compiten por la supremacía tecnológica podría traducirse en una carrera de subsidios y barreras que complique la exportación de productos argentinos, obligando a los exportadores a frenar su crecimiento.
Los sindicatos locales, sin embargo, ven con esperanza la posibilidad de que una mayor cooperación genere empleo en sectores estratégicos como la energía renovable y la fabricación de componentes electrónicos. “Si se abre una vía de inversión china en energía solar en la zona de Traslasierra, vamos a crear puestos de trabajo que no existían antes”, comentó un dirigente del gremio de la construcción.
Raíces de la relación China‑EEUU y su eco en la economía cordobesa
La rivalidad entre China y Estados Unidos no es nueva; se remonta a la Guerra Fría, cuando ambos bloques buscaban expandir su influencia en el hemisferio occidental. Desde los años 90, la política de “engagement” de EE.UU. intentó integrar a China al sistema económico global, pero la falta de acuerdos claros sobre propiedad intelectual y subsidios industriales mantuvo la tensión latente.
En la última década, la estrategia de “una nueva ruta de la seda” de China ha invertido miles de millones en infraestructura latinoamericana, incluyendo puertos y ferrocarriles. En Córdoba, la inversión china en la modernización del ferrocarril Belgrano Cargas ha sido clave para mejorar la logística de exportación de granos. Un acercamiento entre Washington y Pekín podría acelerar estos proyectos, pero también generar una dependencia que limite la autonomía de la provincia para negociar sus propios acuerdos.
Para los empresarios cordobeses, la clave está en diversificar: buscar alianzas tanto con empresas estadounidenses como chinas, y reforzar la capacidad de innovación local. Sólo así podrán frenar los efectos de una posible disputa geopolítica y transformar la visita de Xi en una oportunidad real para el desarrollo económico de la región.
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